Enfermedad inflamatoria intestinal en gatos: síntomas y tratamiento

La enfermedad inflamatoria intestinal en gatos tiene síntomas muy inespecíficos que aparecen con otras enfermedades. Se requieren pruebas exhaustivas para su correcto diagnóstico.
Enfermedad inflamatoria intestinal en gatos: síntomas y tratamiento
Sara González Juárez

Escrito y verificado por la psicóloga Sara González Juárez el 27 octubre, 2021.

Última actualización: 27 octubre, 2021

La enfermedad inflamatoria intestinal en gatos representa la principal causa de problemas digestivos en los felinos domésticos. No es tanto una enfermedad en sí como un conjunto de afecciones idiopáticas, es decir, una serie de sucesos clínicos cuya aparición no tiene una causa definida.

Es por eso que esta enfermedad requiere un diagnóstico preciso y la atención de los tutores, pues dejar pasar los síntomas puede llevar a que se cronifique y comprometa la vida del félido. En este artículo tienes toda la información básica que necesitas para saber qué señales no debes ignorar: no te lo pierdas.

¿Qué es la enfermedad inflamatoria intestinal en gatos?

La enfermedad inflamatoria intestinal en gatos o IBD es un trastorno caracterizado por síntomas digestivos persistentes acompañados de inflamación del tracto gastrointestinal. Esto ocurre porque se acumulan células inflamatorias en la zona afectada, ya sean linfocitos, macrófagos o eosinófilos.

Se trata de una enfermedad con periodos de empeoramiento y mejoría. Además, esta inflamación del tracto gastrointestinal va a afectar a la capacidad de absorción de nutrientes del animal. De dejarla avanzar, aparecerán déficits nutricionales tarde o temprano.

Afecta más habitualmente a gatos de mediana edad (a partir de unos 6-7 años), aunque puede encontrarse en ejemplares más jóvenes.

Un gato enfermo comiendo dieta blanda.

Causas de la enfermedad

Las causas aún no están definidas de forma clara, aun con toda la investigación que se ha hecho sobre la condición en gatos. De todas formas, se piensa que se trata de una interacción anormal entre el sistema inmunitario y la flora intestinal. También puede cronificarse a partir de infestaciones de parásitos internos, infecciones bacterianas y una mala dieta.

Predisposición genética

No hay diferencias de sexo en la incidencia de la IBD, pues tanto machos como hembras la padecen por igual. Aunque parece ser más frecuente en gatos siameses, persas e himalayos, no se han encontrado pruebas concluyentes que liguen esta enfermedad a la raza del ejemplar.

Síntomas de la enfermedad inflamatoria intestinal en gatos

Saber reconocer los síntomas es esencial con el fin de acudir cuanto antes al veterinario, pero para los tutores que cuidan de gatos que salen al exterior o que viven en colonias esta enfermedad puede ser muy difícil de detectar. Permanece atento a las siguientes señales:

  • Anorexia o pérdida de apetito. Algunos gatos, por el contrario, pueden comer más de lo normal (algo que se conoce como polifagia).
  • Pérdida de peso.
  • Vómitos mucosos o biliosos: es el signo más frecuente en gatos.
  • Diarrea recurrente: si el intestino grueso está afectado puede que encuentres sangre en las heces.
  • Nódulos linfáticos mesentéricos aumentados.
  • Letargia.

Dependiendo de qué síntomas muestre el gato, se puede intuir —que no diagnosticar— a qué altura del tracto gastrointestinal se está produciendo la inflamación. Mientras que los vómitos y la pérdida de peso son indicativos de inflamación en la parte superior del mismo, la parte inferior cursa con signos como la diarrea con sangre y moco. 

Diagnóstico de la enfermedad inflamatoria intestinal en gatos

Como has podido comprobar más arriba, los síntomas son bastante inespecíficos y podrían ser indicativos de otros trastornos. El diagnóstico, por tanto, se hace normalmente descartando otras patologías a través de diferentes pruebas:

  • Anamnesis completa con el tutor.
  • Analítica de sangre: se realiza una prueba bioquímica y se mide la T4 sanguínea (la hormona tiroidea, cuyo aumento podría explicar la pérdida de peso por hipertiroidismo). Si la vitamina B12 está por debajo de sus niveles óptimos, puede que el problema esté en el último tramo del intestino delgado (el íleon).
  • Análisis de orina: con esta prueba se descartan enfermedades con síntomas parecidos, como la diabetes.
  • Radiografía de abdomen: de esta forma se comprueba el estado de estómago, riñones e hígado. También se pueden ver posibles cuerpos extraños alojados en el tracto digestivo.
  • Ecografía abdominal: permite observar el engrosamiento de la pared intestinal y medirlo.
  • Biopsia de la pared intestinal: se hace por laparoscopia o por endoscopia. Este análisis permite diferenciar la enfermedad inflamatoria del linfoma intestinal.

Tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal en gatos

Una vez la enfermedad se ha diagnosticado correctamente, se planifica un tratamiento personalizado para el gato. Además, si se han encontrado enfermedades concomitantes, también se tratarán de forma accesoria.

El tratamiento de la IBD combina fármacos que modulan el sistema inmunitario con una dieta específica. Más adelante tienes estos 2 aspectos explicados en profundidad.

Tratamiento médico

La enfermedad inflamatoria intestinal en gatos requiere un cóctel de medicamentos cuidadosamente medidos por el veterinario. Los más habituales son los siguientes:

  • Suplementos de vitamina B12: si el animal tiene déficit de esta vitamina, se debe aportar por vía subcutánea. La frecuencia de las dosis se va reduciendo hasta ser un aporte mensual para que el cuerpo no desarrolle dependencia y se pueda regular por sí solo.
  • Metronidazol: se trata de un fármaco antibacteriano y antiparasitario que también tiene efecto inmunomodulador. Es muy importante seguir la pauta de dosificación que te haya dado el veterinario, pues de lo contrario puede ocasionar efectos adversos en el gato.
  • Corticoides: la prednisolona suele ser la más recetada dentro de este grupo. Los corticoides son inmunosupresores, por lo que ayudarán a reducir la respuesta inflamatoria.
  • Inmunosupresores: si el resto de la terapia farmacológica no es suficiente para modular la respuesta inmunitaria del animal, se pueden añadir otros medicamentos para ello, como el clorambucilo o las ciclosporinas.

Tratamiento dietético

Se debe establecer una dieta hipoalergénica para el gato. Esto es así porque, al igual que con las intolerancias y las alergias alimentarias, el felino podría no ser capaz de absorber los nutrientes de los alimentos que toma habitualmente. Por ello se le brindarán ingredientes noveles —que no haya comido nunca— y pienso hidrolizado, el cual favorece la absorción de nutrientes.

Conseguir una mayor absorción intestinal también es una forma de reducir la probabilidad de infecciones, pues las bacterias se quedan sin sustrato para proliferar.

Para ayudar al gato a recuperar la flora intestinal se puede brindar un aporte extra de fibra en la dieta o usar probióticos. También hay una amplia gama de productos comerciales adaptados a félidos con problemas intestinales. Consulta a tu veterinario sobre su uso en caso de duda.

Un gato enfermo del estómago.

Una patología que no debe pasarse por alto

La enfermedad inflamatoria intestinal en gatos puede llegar a tener graves consecuencias sobre la salud del animal si se deja avanzar. Además, hay tantas enfermedades que cursan con los mismos síntomas que no serás capaz de saber cuál de ellas es por la mera observación de la signología de tu mascota.

Por eso, siempre que observes diarreas o vómitos recurrentes y que se suceden por épocas, acude al veterinario. El diagnóstico precoz será la mejor garantía para tener controlada la enfermedad y para poder darle una buena calidad de vida a tu amigo felino.

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