El síndrome de la liebre parda

6 febrero, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la veterinaria Érica Terrón González
De todas las enfermedades que sufren los lagomorfos, el síndrome de la liebre parda es una de las más curiosas y, quizás, desconocidas.

El síndrome de la liebre parda europea (SLP en adelante) es una enfermedad aguda muy contagiosa. Afecta a la liebre europea, Lepus europaeus, y a la liebre de montaña, Lepus timidis.

El síndrome de la liebre parda: características

Fue descrita por primera vez en 1980 en el norte del continente, pero su etiología no se conoció claramente hasta que años más tarde, cuando se demostró la presencia de un virus con características muy similares al que produce la enfermedad hemorrágica del conejo (EHC). Debido a estas similitudes, en un primer momento ambas patologías se consideraron como una sola.

Especies susceptibles

Los únicos animales que han demostrado verse afectados por esta enfermedad son las liebres. Aunque es cierto que, en algunos experimentos, ciertas razas de conejo han mostrado reacciones seropositivas en el laboratorio.

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Distribución, historia y evolución

Se han dado casos del síndrome de la liebre parda en numerosos países europeos como: Alemania, Italia, Bélgica, Reino Unido, Croacia, Suecia, Finlandia, España, entre otros. Pese a todo, no se dio a conocer fuera del territorio europeo hasta 2003.

Curiosamente, el SLP apareció en Europa mucho antes que la enfermedad hemorrágica del conejo, una enfermedad hoy en día muy conocida por los criadores de estos animales.

El origen de este virus es difícil de rastrear. Se conoce que podría haber mutado de un Calicivirus procedente de los antecesores de los lagomorfos eurasiáticos. O bien por la introducción de conejos y liebres procedentes de Latinoamérica.

Signos clínicos del síndrome de la liebre parda

Tal y como cabía esperar, la sintomatología es bastante similar a la de la enfermedad hemorrágica del conejo. Si bien es cierto que, incluso las formas más agudas, duran un poco más que la EHC, y causan menos bajas.

Aún así, las liebres pueden morir de forma repentina, sin apenas mostrar signos de enfermedad. Pero lo habitual es la aparición de cambios en el comportamiento. Por ejemplo, desaparece el reflejo de huida, dan vueltas, los movimientos son descoordinados, etc. Y finalmente se producen las convulsiones y la muerte.

En los criaderos de liebres se pueden observar, además, otros síntomas, como la anorexia, la excitación, y la angustia respiratoria durante la agonía.

Durante un brote en uno de estos criaderos, hasta el 50 % de las liebres pueden mostrar signos crónicos o más leves de la enfermedad. Normalmente se hacen evidentes por la ictericia en las mucosas y tejidos subcutáneo. Estos animales pueden recuperarse o bien morir después de varios días.

Signos anatomopatológicos

Durante la necropsia, los hallazgos más comunes son el edema y congestión de la mucosa respiratoria, las hemorragias internas, el hígado y el bazo aumentados de tamaño, y la ictericia generalizada.

Transmisión, epidemiología e impacto en las poblaciones de liebres

El síndrome de la liebre parda es una enfermedad muy contagiosa, de transmisión oral-fecal o respiratoria. Tanto los humanos, como las aves y los insectos pueden actuar como vectores. El virus, además, es bastante resistente en el medio, aguantando pH ácidos. Puede permanecer infectante hasta 3-4 meses.

síndrome de la liebre parda

La enfermedad no ha sido aún descrita en liebres menores de 40-50 días de vida. Y las menores de 2-3 meses suelen sufrirla de forma subclínica y no tienen porque morir.

Pese a que un aumento rápido de la mortalidad en una población de liebres suele asociarse al SLP, lo cierto es que, tras el primer brote, la enfermedad suele volverse endémica. Y las áreas donde se vuelve endémico tienden a mantener sus poblaciones de liebres estables. Esto se debe a que la mayoría de individuos han desarrollado inmunidad, y la mortalidad desciende.

Tratamiento y control del síndrome de la liebre parda

síndrome de la liebre parda

No existe un tratamiento específico frente al virus del SLP. Pero se ha comprobado que la administración de un antisuero procedente de individuos convalecientes o hiperinmunizados reduce la mortalidad.

No existen tampoco vacunas comerciales para las liebres. Pero cuando aparece un brote grave en una granja se pueden preparar autovacunas a partir de los hígados de las liebres enfermas.

 

Sin embargo, en la naturaleza la transmisión no se puede controlar. Y la erradicación es tan difícil que se considera imposible.

En los centros de cría la prevención se basa en:

  • El uso de cuarentenas.
  • La higiene de las instalaciones.
  • La ausencia de contacto con liebres salvajes o depredadores.
  • Las pruebas serológicas a los animales que entren por primera vez en la granja.
  • Alves P, Ferrand N, Hackländer K. Lagomorph biology. Berlin: Springer; 2008.