Displasia en el pastor alemán: causas, síntomas y tratamiento

14 Febrero, 2021
Este artículo ha sido escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez
La displasia es una condición que afecta especialmente a los pastores alemanes. Se cree que la alta prevalencia en esta raza se debe a una predisposición genética.

Como todos los perros grandes, el pastor alemán es una raza que está predispuesta a sufrir displasia de cadera, una enfermedad provocada por una malformación de la articulación coxofemoral. Aproximadamente el 20 % de los pastores alemanes desarrollan esta condición, si bien algunos ejemplares presentan síntomas más graves que otros.

A pesar de que esta patología sea típica de los pastores alemanes, también puede suceder en razas de tamaños muchos más pequeños. Si quieres conocerlo todo sobre la displasia en esta variedad de can, continúa leyendo.

Causas de la displasia en el pastor alemán

Diversos factores promueven la aparición de la displasia de cadera en canes, empezando por la genética de la raza. Diferentes factores génicos se han asociado a esta patología: el gen NOG y el factor NANOS1 parecen estar implicados en su génesis.

Las mutaciones en el primero de los genes nombrados son las principales sospechosas, pues este gen —localizado en el cromosoma 9— es esencial para el desarrollo de los huesos y articulaciones en los canes. Otros factores, como un crecimiento acelerado, ciertos tipos de ejercicio, un peso desbalanceado y una malnutrición pueden propiciar la displasia.

De todas formas, se cree que diversos genes condicionan la aparición de la enfermedad. Es necesario estudiarla más.

El pastor alemán es una de las razas de perros más fáciles de adiestrar.

Síntomas de la displasia en el pastor alemán

La displasia suele comenzar a manifestarse a partir de los 5-6 meses de edad del can, haciéndose más grave con el tiempo. Además, esta suele ir acompañada de osteoartritis, una inflamación de las articulaciones debido a la degeneración del cartílago. Los pastores alemanes padecen de osteoartritis 5 veces más que otras razas del mismo tamaño.

En la displasia de cadera, se produce una subluxación de la cabeza del fémur respecto al acetábulo de la cadera. Dicho de otro modo, las piezas óseas no se ensamblan de la forma que deberían, lo que dificulta mucho la movilidad del can. Algunos de los síntomas más comunes de esta patología son los siguientes:

  • Falta de fijeza al caminar. También se manifiesta con una dificultad o reluctancia a la hora de correr, saltar y subir escaleras, por ejemplo.
  • Disminución de la actividad física y el rango de movimiento.
  • Falta de movilidad en las extremidades posteriores.
  • Cambios en la manera de correr. Este movimiento típico se conoce como «salto de conejo» o bunny hopping en inglés.
  • Ensanchamiento de los músculos de los hombros. Esto se debe a que el can intenta compensar su falta de movilidad con las patas de delante.

Todos estos síntomas son bastante evidentes, pues la forma del perro de interaccionar con el entorno cambia completamente. Si notas alguno de estos signos en tu pastor alemán, es muy posible que esté sufriendo una displasia: acude al veterinario con presteza.

Diagnóstico y tratamiento

A pesar de que la palpación física y el examen de sangre puedan ayudar al diagnóstico, la única forma de confirmar una displasia es con la ayuda de rayos X. Gracias a esta prueba de imagen, se puede detectar la gravedad del cuadro clínico del can. En base a ella, se podrán barajar distintos tratamientos.

En los casos graves, la cirugía suele ser la opción más eficaz. Entre las técnicas más practicadas, se encuentran la osteotomía pélvica y femoral —corte y remodelación ósea— y el reemplazo total de cadera. De todas formas, estos procedimientos suelen ser muy caros, ya que algunos alcanzan fácilmente un precio de 7000 dólares.

Si el tutor no tiene los medios monetarios para la operación o si el cuadro clínico del can es leve, existen otras opciones de tratamiento. Entre ellas, encontramos las siguientes:

  • Fomentar la pérdida de peso en el animal, con el fin de que su cadera tenga que sostener menos peso.
  • Restringir la realización de ejercicio, más si este suele practicarse en superficies duras.
  • Someter al perro a terapia física y rehabilitación.
  • Aportar al animal suplementos dietéticos que favorezcan la robustez de las articulaciones. La glucosamina en forma de tabletas es una de las opciones más comunes para conseguir un bienestar óseo en el animal.

Además de todas estas prácticas rutinarias, también se puede someter al can a procedimientos mínimamente invasivos de forma periódica en el centro veterinario. Este podrá recetarle al animal medicinas antiinflamatorias y otros fármacos que alivien el cuadro clínico de forma transitoria.

Una prueba para el Síndrome del Intestino Irritable en perros.

Una patología que se puede prevenir

La displasia en el pastor alemán se puede prevenir. La mayor responsabilidad es de los criadores: ningún can con displasia debería ser reproducido. De lo contrario, las probabilidades de que las siguientes generaciones presenten displasia se multiplican a lo largo del tiempo.

Por esta razón, si quieres adquirir un pastor alemán, te recomendamos que lo hagas de un criador fiable que te aporte la documentación pertinente. Solo así podrás asegurarte de que tu perro no es portador de mutaciones genéticas deletéreas que le vayan a provocar fallos graves con el tiempo.

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