5 diferencias entre convivir con un gato o con un perro

Si el gato o el perro es mejor para la convivencia dependerá del estilo y gusto del propietario de estas mascotas.
5 diferencias entre convivir con un gato o con un perro

Escrito por Santiago Cardona

Última actualización: 25 mayo, 2022

Existe un aforismo social, para etiquetar la discusión entre dos personas: “esos dos se agarran como perros y gatos”. ¿Por qué comenzamos con esta afirmación? Porque si dado el caso, decides vivir con gato y perro en un mismo techo, es relevante saber que la convivencia entre ellos dos es posible, y eso de que se pelean, es más bien un mito.

Ahora, convivir con un gato o con un perro, no se trata de quién es mejor, sino cuál de las dos mascotas se acopla más a las necesidades o cualidades que está buscando una persona. Vamos a identificar algunas diferencias.

Beneficios de vivir con mascotas

Es inevitable negar que convivir con un gato o con un perro es un motivo para llenar de alegría nuestra casa. Llegas del trabajo y te reciben con saltos, juegos de pelota, lametones y unos cuantos arañazos. Estudios han confirmado que los animales de compañía traen beneficios para la salud de las personas, ayudan a mejorar el sistema inmunológico y otros cuantos beneficios psicológicos.

Especialmente las personas que conviven con perros o con gatos, tienen una calidad de vida más saludable. Son personas que sonríen más, tienen menos estrés y el ambiente en el hogar se torna de felicidad. Si hay niños de por medio, la compañía de las mascotas será un aliado a favor de su crecimiento emocional y de socialización.

Vitamina E en animales.

5 diferencias si mejor gato o perro

Ya tenemos claro que convivir con un gato o con un perro conlleva múltiples beneficios a favor de nuestro bienestar y, por supuesto, del ambiente en el hogar. Aun así, miremos algunas diferencias sobre la convivencia con perros y gatos:

  1. Los perros son animales que tienen por costumbre natural vivir en manada y en jerarquía. Esto los hace mascotas sociables y obedientes. Por el contrario, los gatos son territoriales y solitarios, es decir, no siguen ninguna regla.
  2. En cuanto a sus necesidades sanitarias, los gatos son meticulosos a la hora de hacer sus necesidades; lo hacen en su propia arena o donde nadie los pueda ver. Mientras que los perros lo hacer en cualquier lugar, por lo que hay que tener en cuenta que hay que limpiar sus desechos.
  3. Los perros son más propensos a dañar muebles, zapatos y cualquier cosa, con tal de llamar la atención. Por otro lado, los gatos tienen otras maneras de distraerse, sin necesidad de hacer daños en la casa.
  4. Los gatos son cazadores por naturaleza y esto puede representar una amenaza para las demás mascotas del hogar. Mientras que los perros son respetuosos con otros animales y, con mayor razón, cuando son adiestrados para respetar.
  5. A la hora del baño, los perros son sumisos, hasta el punto de volverse muy juguetones con el agua. En cambio, con los gatos el agua puede ser un problema. Prefieren acicalarse ellos mismos como forma de aseo personal.

Dato curioso sobre la dieta

Otra cualidad que puedes tener en cuenta para tomar la decisión de convivir con un gato o con un perro, es referente a su manera de comer. Los perros son omnívoros, lo que representa para su supervivencia alimentos de fuente animal y origen vegetal. 

Por otra parte, los gatos son carnívoros por naturaleza y necesitan de la carne para subsistir. También es importante tener en cuenta que los gatos suelen comer más que los perros.

Convivencia en espacios pequeños

Convivir con un gato o con un perro en los hogares con espacios pequeños puede convertirse en un dolor de cabeza o en una forma creativa de adecuarlos en su ambiente. Los gatos pueden saltar y escalar, lo que lleva a que tengas como opción la posibilidad de distribuir en las paredes plataformas para gatos. 

Los perros no cuentan con la misma agilidad de movimiento que tienen los gatos. Los canes son más terrenales y con mayor razón en un espacio reducido como un apartamento. En este caso la mejor opción es tener camas pequeñas para perros, estas las puedes acomodar en la sala o en el cuarto junto a tu cama.

Un perro y un gato se abrazan.

Con quién te quedas

Sea que decidas convivir con un gato o con un perro, también aceptas una gran responsabilidad con respecto al modo de vivir de cada uno. Sus necesidades físicas, la forma de defenderse y sus emociones son diferentes. Pasarán mucho tiempo juntos y, en la medida que avanzan en la vida, tanto el que ladra como el que maúlla te darán mucha felicidad.

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