Dieta BARF para gatos

Eugenio Fernández · 4 abril, 2018
Esta alimentación ecológica se basa en comida cruda combinada –carne y verdura, entre otros– sin cocinar; ahora bien, aunque vaya en contra de la misma, se recomienda una leve cocción para evitar riesgos de parásitos o enfermedades

Poco a poco, la famosa dieta BARF para gatos va ganando adeptos, y muchos la consideran una de las dietas más adecuadas para mantener en correctas condiciones a nuestros compañeros felinos.

¿Qué es la dieta BARF para gatos?

Cuando hablamos de dieta BARF hablamos del acrónimo en inglés de huesos y comida cruda, y también del acrónimo de alimentación cruda biológicamente adecuada, que en español es traducido como ACBA.

Esta dieta fue creada por Ian Billinghurst, veterinario australiano que está convencido de que es la alimentación adecuada para las mascotas. La dieta BARF, creada originalmente para canes, se basa en el origen del perro doméstico y en la dieta silvestre de su antepasado, el lobo. 

En el caso del gato, la domesticación de este ha sido bastante menos acusada, y aún a día de hoy es posible ver en los felinos comportamientos muy similares a los del gato montés y otros gatos silvestres, e incluso algunas razas son difíciles de distinguir de este animal; así, la dieta BARF para gatos tiene tanto sentido o más que el equivalente en perros.

Comida de perros y gatos

Normalmente, la razón para optar por dietas BARF para gatos es la desconfianza ante la alimentación comercial. Si bien es cierto que actualmente hay piensos de alta calidad para gatos, puede resultar más rentable e interesante a nivel comportamental el uso de dietas BARF para gatos. Es además una forma interesante de tratar la obesidad en gatos y otras enfermedades de origen alimentario.

Cómo hacer una dieta BARF para gatos

Existen múltiples recetas caseras para gatos que siguen la filosofía de las dietas BARF para gatos. Hablamos de aproximadamente un 80% de carne cruda, basada principalmente en pollo y pavo. Un 10% de la dieta normalmente está compuesto de alimento vegetal, si bien los alimentos para gato no deben ser frutas y verduras de forma exclusiva.

Se puede incluir, además, carne de cordero o conejo de forma ocasional, e incluso pescado; y es interesante que coman las vísceras de algunos de estos animales. La dieta BARF se basa en no cocinar los alimentos, si bien esto entraña sus riesgos, por lo que se recomienda descartar la carne de cerdo y congelar los alimentos de origen animal, especialmente el pescado.

Una alternativa a la carne cruda, que según muchos entraña peligros, es cocer todos los alimentos ligeramente. Esto va en contra de los principios de la dieta BARF, pero puede ser una forma de dar a nuestra mascota una alimentación más saludable sin riesgos de enfermedades o parásitos.

Lo cierto es que existen parásitos que se transmiten por la ingestión de carne cruda y, aunque las inspecciones veterinarias reducen los riesgos enormemente, la mayoría de veterinarios recomienda no dar carne cruda a nuestras mascotas.

Comida ecológica para gatos

Receta de dieta BARF para gatos

Aunque puedes encontrar múltiples recetas, os vamos a recomendar una para probar la dieta BARF para gatos: consiste en 200 gramos de diversas piezas de carne de pollo que contengan músculo, hueso y algo de grasa. 

A esto se le añaden 100 gramos de vísceras, preferiblemente hígado y corazón de aves como el pollo o el pavo, si bien también nos vale corazón de ganado vacuno. Por último, usaremos 20 gramos de zanahoria o calabaza rallada, un huevo y un chorro de aceite de oliva o de pescado.

Puedes ir jugando con diferentes porcentajes y piezas de carne o vísceras, y cambiar la verdura a emplear. Una vez compruebes que a tu gato le gusta, lo ideal es preparar grandes cantidades y congelarlas, lo que permite garantizar la seguridad del alimento y librarnos de preparar el plato en un tiempo.

Por norma general, para elaborar vuestra propia receta recomendamos usar un 50% de carne de ave, un 15% de carne de otra especie que no sea cerdo, un 25% de vísceras y un 10% de vegetal, a lo que añadimos huevo y algún aceite como el de pecado o el de oliva.

Es importante, como ya hemos mencionado, que pase un proceso de congelación o incluso de cocción, y que no lleve especias o sal. Además, antes de iniciar cualquier cambio en la dieta de tu mascota conviene que consultes a tu veterinario de confianza.