Consejos para educar a un gato

Irene Peláez · 8 febrero, 2015

Los gatos son animales solitarios, independientes y acostumbrados a vivir sin apoyo de otros congéneres, por lo que vivir en una casa con reglas les resulta muy difícil. Sin embargo los gatos tienen muy buena capacidad para el aprendizaje, lo complicado es hacer que aprendan lo que quieren sus dueños y no lo que a ellos les interesa aprender. Los gatos no podrán aprender excesivos trucos ni llegarán a ser dependientes de sus dueños, como los perros, pero se les puede educar para lograr una buena convivencia. Aquí damos algunos consejos para educar a un gato.

Premios

gatos comiendo

Los gatos aprenden mejor a través de estímulos positivos que de estímulos negativos. Es importante premiarlo cuando haga algo que nos gusta, como usar su caja correctamente o acudir cuando se le llama. Sin embargo, no vale cualquier premio. Los gatos son animales sibaritas y no dependen demasiado de caricias o palabras de cariño. Es mejor darles un premio especial, como un trozo de pollo o atún. En general es mejor hablar al gato con voz suave y evitar los ruidos bruscos.

Castigos

Aunque es mejor siempre usar estímulos positivos, se debe regañar al gato cuando hace algo que no debería hacer, como por ejemplo subirse a la mesa de la cocina o rascarse las uñas en el sofá. Cuando haga algo mal, se debe reaccionar siempre de la misma forma, con la misma expresión verbal (lo más fácil es ¡NO!).

Si hay que castigar al gato es mejor no llegar a las manos, sino asustarlo con la voz o con una palmada. Sin embargo, sería conveniente no dejar que el gato relacione el castigo con el dueño, porque podría mostrarse desconfiado, así que lo mejor es usar una pistola de agua o algún tipo de ruido de forma que el gato no sepa de donde venga, para que relacione la respuesta negativa con el lugar y no con el dueño.

Por ejemplo, si cada vez que araña el sofá recibe un chorro de agua, sin saber el gato de dónde sale, pues pensará que al sofá no le gusta que le arañen y le dejará en paz. Lo mismo ocurrirá si en lugar de agua es un ruido desagradable.

Usar la caja

Imprescindible para la convivencia del gato en un hogar es el uso de la caja para que haga sus necesidades. Para que el gato use su cajón de arena lo mejor es colocarlo en un lugar tranquilo y sin ruido, preferiblemente que no sea el cuarto de baño y que tenga fácil acceso. La caja debe de ser cómoda, mejor abierta que cerrada y con una arena sin olor, que no levante mucho polvo y que le guste al gato.

Cuanto más cómoda le resulte, más fácil será que la use. La caja debe limpiarse con regularidad: eliminar la materia fecal diariamente y cambiar la arena una o dos veces por semana dependiendo de la cantidad de orina. Para que el gato aprenda para qué sirve la caja, se debe de llevar al gato a la caja poco tiempo después de cada comida. No se debe castigar al gato si hace sus necesidades por accidente, pero si es conveniente premiarlo cada vez que use la caja correctamente. De esta forma, pasado un tiempo comenzará a usarla solo.

No arañar ni morder

gato jugando

Los gatos pueden llegar a ser agresivos y atacar con uñas y dientes. Pero sin llegar a eso, necesitan afilarse las uñas con asiduidad y marcar el territorio, y para ello no harán distinciones entre el sofá nuevo, la mesa de Ikea y el mueble de roble de tu abuela. Para evitar esto se pueden poner obstáculos para evitar que el gato llegue a los muebles, cubrir los muebles con fundas o rociarlos con feromonas felinas que hagan que el gato los considere territorio de otro.

Y por supuesto, ponerle un rascador como alternativa, un sitio donde pueda arañarse las uñas sin recibir un chorro de agua. Y si se le da un premio cada vez que use el rascador, pues aprenderá más rápido.

Para impedir que use sus garras o dientes con las personas, se le debe ignorar completamente cada vez que saque sus garras o dientes cuando juega con alguien. Así aprenderá que cuando se pone agresivo se acaba el juego. Además es conveniente utilizar juguetes u otros objetos para que gaste su energía cazadora en otras cosas.

Aseo

aseo gato

Es conveniente inculcar en los gatos hábitos de limpieza desde las primeras semanas, como por ejemplo el cepillado, baño, aseo de uñas… Si no aprende en las primeras semanas es posible que llegue a adulto y no haya forma de meterlo en la bañera.

Alimentación

Los gatos son animales cazadores, así que desde que empieza a poder comer alimentos sólidos se le debe acostumbrar al pienso. De otra forma cogerá el hábito de comer presas cazadas por él mismo y traerá a casa piezas muertas.

Evitar accidentes

Los gatos poseen una agilidad y elasticidad para colarse en cualquier parte sorprendentes, por lo que puede sufrir accidentes si se mete en la estufa, se sube en la cocina o araña un cable. Para evitar esto, lo mejor es asustarle con el consabido chorrito de agua o poniendo papel de aluminio o algo que haga ruido para evitar que se suba encima.

Los vagabundeos de los gatos pueden provocar que vuelva con enfermedades infecciosas o parasitarias o que sufra un accidente en la calle. Se puede intentar impedir que salga poniendo barreras físicas o intentando que le coja miedo a la calle.