¿Cómo se clasifican las serpientes marinas?

02 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la bióloga Silvia Conde
Las serpientes marinas se dividen en dos grupos y presentan adaptaciones morfológicas para su correcto desarrollo y supervivencia en el entorno acuático.

Las serpientes marinas son una subfamilia de reptiles adaptados totalmente a una vida acuática. La mayoría son vulnerables en tierra y rara vez salen del agua, ya que su cuerpo adaptado a la natación hace que reptar les resulte difícil.

Estos reptiles se clasifican dentro de las familias de las serpientes más venenosas del mundo (Elapidae), a las que pertenecen sus congéneres las cobras, mambas y serpientes de coral. Si quieres saber más sobre estos fascinantes animales, continúa leyendo.

Las serpientes marinas, pero no del Atlántico

Estas serpientes están adaptadas a la vida marina, sin embargo no se encuentran en el oceáno Atlántico, a pesar de que las regiones caribeñas supondrían un hábitat idóneo para esos animales.

Estos reptiles habitan en el océano Pacífico y el índico, desde Japón a Nueva Zelanda y desde Sudáfrica a América Central. Se cree que su ausencia en el Atlántico se debe a que físicamente no pueden llegar allí, ya que el istmo de Panamá es una barrera geológica que los mantiene separados de este océano.

De todas formas, esto no ha impedido la proliferación y extensión de las serpientes marinas, un grupo de gran diversidad biológica, formado aproximadamente por 62 especies clasificadas en 17 géneros distintos. El género Hydrophis es el más grande de ellos.

Existen dos subfamilias de serpientes marinas:

  • Hidrophiinae o hidrofinas, que incluye al grueso de especies. Son reptiles completamente marinos, que no necesitan salir a la superficie más que para respirar ya que, a diferencia de los peces, no tienen branquias. Pueden aguantar hasta cinco horas bajo el agua.
  • Laticaudinae, con un único género representante bajo el nombre Laticauda, el cual engloba a ocho especies. Estos animales tienen una vida anfibia, pues se reproducen en la tierra.

A continuación, diseccionamos cada una de estas dos grandes categorías.

Hidrofinas, las verdaderas serpientes marinas

Las serpientes marinas presentan grandes diferencias anatómicas con respecto a sus compañeras terrestres. Por ejemplo, todas ellas tienen una cola aplanada en forma de remo —que les ayuda a nadar— y el cuerpo comprimido lateralmente, como una anguila.

Los adultos de la mayoría de las especies  de esta subfamilia alcanzan entre 120 y 150 centímetros de longitud, pero los ejemplares más grandes pueden llegar a los tres metros de largo, como los adultos de la especie Hydrophis spiralis.

A diferencia de las especies de serpientes terrestres, que tienen escamas imbricadas para protegerse de la abrasión contra el suelo, las escamas de la mayoría de las serpientes marinas pelágicas no se superponen.

Esto es una regla general, pero debemos exceptuar a algunas especies que habitan los corales, que sí presentan escamas imbricadas con las que protegen su cuerpo de la abrasión causada por el coral en su piel.

Una serpiente hidrofina.

Las hidrofinas son carnívoras, se alimentan de peces —especialmente de anguilas— pero también de moluscos, crustáceos e incluso huevos de peces. Para cazar, inyectan su veneno a la presa capturada, que muere al poco tiempo por su efecto tóxico.

Otra diferencia de la subfamilia Hidrophiinae con respecto a otras serpientes es su reproducción, ya que los individuos son ovovivíparos, es decir, que sus crías se desarrollan y eclosionan dentro de la madre. Suelen nacer de siete a nueve crías, aunque hay excepciones de progenie muy numerosa en ciertas especies.

El veneno de las serpientes marinas es muy potente y supera al de las cobras, ya que está compuesto por  una mezcla de neurotoxinas y miotoxinas. La serpiente marina picuda es una de las especies más venenosas, pero las mordeduras a humanos son raras y probablemente se deben a la perturbación, pues esta especie es bastante pacífica.

Las serpientes anfibias del género Laticauda

Son también serpientes marinas, aunque en este caso no pasan toda su vida en el agua. Sus hábitos son acuáticos y terrestres, ya que de hecho se reproducen en tierra, y al contrario que las anteriores, estas sí son ovíparas, pues ponen sus huevos en la superficie terrestre.

Las fosas nasales de las laticaudas se encuentran a ambos lados, mientras que el resto de las serpientes marinas las presentan en la parte superior del hocico, que sacan del agua para respirar. Estos ofidios pueden cerrar sus fosas nasales mediante unas válvulas cuando se sumergen.

Todos los miembros de esta subfamilia presentan escamas ventrales, que los protegen en sus desplazamientos en tierra.

La serpiente marina de bandas o cobra marina (Laticauda colubrina) es una de las especies más representativas. Esta habita en aguas tropicales del océano Indo-Pacífico y destaca por su largo cuerpo —casi cilíndrico— de bandas uniformes negras y plateadas.

Serpiente en el mar.

Como hemos podido ver, las serpientes marinas se dividen en dos grandes subfamilias de dispares características. Estos ofidios presentan una serie de increíbles adaptaciones al medio acuático.

  • The reptile database
  • Cronicasdefauna
  • Harvey B Lillywhite, Coleman M Sheehy, III, Harold Heatwole, François Brischoux, David W Steadman, Why Are There No Sea Snakes in the Atlantic?, BioScience, Volume 68, Issue 1, January 2018, Pages 15–24.