¿Cómo evitar los ácaros en los gatos?

06 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el veterinario Juan Pedro Vazquez Espeso
Existen parásitos molestos y parásitos peligrosos y los ácaros son de los primeros. Por suerte, existen distintas técnicas para prevenir la invasión de estos invertebrados en los gatos.

Sin ánimo de criminalizar a los arácnidos, podemos afirmar que existen ciertas especies que resultan de lo más molestas para las pobres mascotas, que se rascan como buenamente pueden. Estamos hablando, concretamente, de los ácaros. Estos microscópicos invertebrados son muy frecuentes entre los animales de compañía.

En la oportunidad de hoy, nos vamos a centrar en los ácaros de los gatos. Os vamos a comentar cuales son las mejores formas de prevenir y evitar las infestaciones por ácaros sobre los felinos.

¿Qué son los ácaros y cuáles son los que afectan más a los gatos?

Los ácaros son un grupo de parásitos muy frecuentes en todos los animales domésticos. Son de la misma familia que las garrapatas y, como ellas, existen especies que sobreviven parasitando a diversos animales. No obstante, es cierto que, a diferencia de sus primas garrapatas, los ácaros no son vectores de transmisión de enfermedades infecciosas de gravedad.

Los ácaros pueden afectar a todo tipo de gatos en cualquier etapa de su vida. Aún así, como en todas las infecciones, los animales con el sistema inmune comprometido van a tener mayor predisposición a desarrollar una parasitosis de índole grave.

En este sentido, los gatos jóvenes, viejos o con otras enfermedades son mucho más susceptibles de infectarse por estos estos parásitos. Los ácaros más habituales en los gatos son los siguientes:

  • Otodectes cynotis: ácaros del oído.
  • Demodex cati y Demodex gatoi: causantes de la demodicosis felina.
Gato con ácaros en un oído.

Ácaros del oído

Sin lugar a duda, los ácaros más frecuentes en el paciente felino. La mayor parte de los gatos, especialmente los jóvenes, han tenido o tienen a estos odiosos compañeros alojados en sus orejas. Estos parásitos son muy molestos y contagiosos, aunque por suerte, no suponen un problema grave de salud más allá del fastidio ocasionado.

Sobre los gatos, es muy característica la presencia de una cera muy negra como síntoma, que aparece en cantidades abundantes. Asimismo, si se observa con detenimiento, se pueden ver pequeños puntos blancos, que corresponden a los propios parásitos.

Todos los gatos infectados por el acaro del oído van a presentar un intenso rascado en la zona de las orejas. Es frecuente, incluso, la aparición de lesiones y heridas autoinducidas, lo que agrava todavía más el cuadro pruriginoso —de picor continuado—.

La mejor forma controlar a estos molestos parásitos, como siempre, es la prevención. Dada la gran frecuencia con la que aparecen en los gatos jóvenes, conviene utilizar un desparasitante de amplio espectro con actividad frente a los ácaros de los oídos.

Además, es necesario alertar a los tutores del siguiente hecho: suele ser frecuente que, a pesar de que las orejas del animal se encuentren aparentemente saludables, exista una parasitación latente.

Por esta razón, aun en ausencia de lesiones o la característica cera negra anteriormente mencionada, es recomendable el uso de antiparasitarios externos sobre los felinos jóvenes. Asimismo —y para evitar contagios—, conviene un breve periodo de cuarentena si el nuevo animal va a convivir con otros gatos.

Demodicosis o sarna felina

Estos ácaros, si bien no son tan habituales como los anteriores, infectan con cierta frecuencia al paciente felino. A pesar de ser una patología poco conocida, diversos estudios apuntan que, en los últimos años, se está empezando a considerar una enfermedad emergente.

Sus síntomas tienen una presentación más insidiosa y su tratamiento resulta más complejo que el de los ácaros del oído.

Esta infestación es originada por dos especies, Demodex cati, que es la más habitual, y Demodex gatoi, mucho menos frecuente. Estos ácaros viven en la superficie cutánea y originan cuadros de rascado de intensidad variable, así como alopecia, descamación o enrojecimiento.

Estos parásitos afectan de forma oportunista, cuando el gato padece algún trastorno en el sistema inmune. Tratamientos inmunosupresores o enfermedades como toxoplasmosis o leucemia felina parecen ser factores de riesgo. En este sentido, mantener las revisiones veterinarias del gato actualizadas será la mejor forma de prevención ante la enfermedad.

Existen otros ácaros que pueden afectar a los gatos, tales como Cheyletiella —caspa ambulante por su forma de presentación— o los ácaros de la sarna sarcóptica. No obstante, estos parásitos son menos frecuentes en la clínica diaria, por lo que tienen poca relevancia.

Ácaros y gatos.

Como habéis podido leer, son varios lo ácaros que pueden afectar a los gatos. Sean más o menos frecuentes, todos suponen un problema de salud y, aunque no suelan acarrear problemas importantes, pueden llegar a resultar bastante molestos para los felinos.

  • Parasitología y Enfermedades Parasitarias de Animales Domésticos. H. Quiroz