¿Cómo es un chequeo médico para tu mascota?

Paco María García 27 mayo, 2018
El pasar las revisiones pertinentes garantiza menor tendencia a padecer enfermedades, así como mayor eficacia en el tratamiento cuando se detectan

Igual que las personas necesitan una buena alimentación, ejercicio y un chequeo médico periódico para cuidar su salud, ocurre lo mismo con las mascotas. Desde cachorros hasta la vejez, mantener una rutina anual es vital para prevenir y detectar enfermedades.

Un pronóstico precoz, además, garantiza un tratamiento más sencillo, una recuperación más rápida y un ahorro en los gastos veterinarios. Por estas razones, es importante no olvidar la cita para llevar a las mascotas a su chequeo médico de todos los años.

Pero, ¿cómo son estos chequeos?, ¿qué hace el veterinario durante el chequeo? La información sobre lo que hay que esperar de una consulta con el veterinario prepara tanto al dueño como a la mascota.

¿Cómo es y qué se hace en un chequeo médico para mascotas?

Lo primero que hará el veterinario será revisar de manera exhaustiva a la mascota, desde la cabeza hasta la cola.  Examina el interior de las orejas, los dientes, las patas; con un estetoscopio escucha los latidos del corazón y verifica la frecuencia respiratoria.

El experto mide y pesa al animal, y palpa los ganglios alrededor del cuello, los músculos y el abdomen en busca de bultos, signos de dolor o inflamación. Coloca un termómetro en la cola de la mascota para tomar la temperatura; después verifica la capacidad de atención de la mascota, observa cómo camina y se sienta.

Por último, el veterinario chequea que la cartilla de vacunación esté completa. En el caso de encontrar signos y síntomas de alguna patología durante el chequeo médico, el veterinario indicará análisis sanguíneos y de orina específicos.

Revisión a mascota

En ciertas ocasiones será necesario realizarle a la mascota una radiografía, ecografía o electrocardiograma. Durante el chequeo médico, el veterinario irá haciendo preguntas específicas a los dueños sobre sus mascotas.

Por ejemplo, preguntará cómo son sus deposiciones o si hay alguna conducta extraña que llame la atención. Es el momento indicado para exponerle todas las dudas y preocupaciones sobre la salud del animal.

¿Cada cuánto tiempo hay que realizar un chequeo médico a tu mascota?

Durante el primer año de vida de una mascota, las visitas al veterinario serán frecuentes. A los pocos días de haber llegado al hogar se debe marcar una cita con el veterinario. El chequeo médico del cachorro incluye una revisión completa para descartar posibles enfermedades congénitas. Se le pondrán las primeras vacunas y se planificarán las siguientes.

Como medida preventiva se desparasitará al animal y, en caso de ser necesario, se realizará un análisis de heces. El veterinario también dará consejos a los dueños sobre educación y alimentación, adecuados a cada etapa del cachorro.

De igual forma sucede con los animales mayores; las visitas al médico deben ser más frecuentes a partir del décimo año de vida. Entre otras cosas, porque sus defensas disminuyen, son más vulnerables y necesitan ser vacunados nuevamente.

Si el animal proviene de un albergue o tienda de mascotas, lo mejor es realizarle un chequeo médico exhaustivo. Como estas mascotas estuvieron en contacto con muchos otros animales, es mejor eliminar cualquier indicio de enfermedades adquiridas o congénitas.

Control de natalidad en perros

En el caso de mascotas adultas que ya han completado su vacunación, se recomienda una visita anual al veterinario. Si se observan en el animal problemas urinarios, excesivo agotamiento o fatiga, o una mala digestión, es recomendable una visita a la clínica veterinaria lo antes posible.

¿Cómo preparar a la mascota para su chequeo médico?

A ninguna mascota le agrada visitar al veterinario, y es que es algo que suele generar nerviosismo. En primer lugar, porque salen de su entorno familiar; además, porque en el consultorio verá objetos desconocidos para él, que le producen inseguridad y temor.

Llevar al animal a un chequeo médico puede ser realmente estresante, tanto para las mascotas como para los dueños. Por eso, se recomienda utilizar un transportador, sobre todo si se trata de un felino.

Si es un perro el que debe ir al veterinario, hay que colocarle la correa. De esta manera, se podrá sujetar bien al animal y se evitará que se escape o intente atacar a otros animales dentro del consultorio.

Para aportar más tranquilidad, el dueño tiene que mostrarse sereno. Los animales notan el nerviosismo, por lo que el dueño debe hablar al animal con voz suave pero firme; las caricias continuas también ayudan.

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