Cómo debe ser la interacción de un niño con los perros

Laura Huelin · 3 mayo, 2018
Los adultos deben supervisar la relación con sus mascotas y darles ejemplo de cómo tratar con respeto y suavidad a los canes, pues de lo contrario pueden suceder accidentes que son prevenibles

Si atendemos a las estadísticas de mordeduras de perros, es alarmante la cifra de niños heridos respecto a la de los adultos: la inmensa mayoría de ataques están dirigidos a niños. Prácticamente todos estos altercados son prevenibles, por lo que te guiamos en cómo debe ser la interacción de un niño con los perros.

Las estadísticas de ataques

Las cifras son claras: la mayor parte de mordeduras de perros a humanos se producen hacia los menores de edad, y más hacia varones que hacia mujeres. Los expertos tienen una lectura clara: estas situaciones se dan porque los niños no saben cómo deben tratar a los perros con respeto.

Por eso, es muy importante que los padres sepan cómo debe ser la interacción de un niño con los perros. Si el niño conoce unas normas básicas de respeto y seguridad hacia el perro, no incomodará al animal hasta que este sienta que debe defenderse. A través de unas normas básicas se enseña al niño que debe respetar al animal para que este no sienta miedo, incomodidad, ni se sienta violentado.

Estadísticas de ataques de perros a niños

Interacción de un niño con los perros: normas básicas

Por eso es tan importante establecer unas normas básicas sobre la interacción de un niño con los perros. Estas normas deben aplicarse con perros desconocidos, pero también con los perros familiares y de casa.

1. No se molesta al perro cuando duerme o come

De la misma manera que a nosotros nos molesta que nos despierten, nunca deberíamos despetar a un perro que está durmiendo, tanto niños como adultos. Los perros también pueden tener mal humor o simplemente puede sentarles mal que los despertemos.

Aunque en general el perro no tenga problemas con la comida, molestarle mientras come, quitarle la comida del plato o poner la mano en el cuenco pueden ser acciones muy violentas. Si el perro entiende que su comida está en peligro, puede intentar defenderla.

2. No se tira de las orejas, del rabo, o de los bigotes

Para los niños puede resultar un juego explorar el cuerpo de los perros, pero para ellos no lo es. En este sentido, debes enseñarle a tu niño que no puede saciar siempre su curiosidad, y no debe tirarle del rabo o mirar dentro de las orejas de su compañero canino: puede molestarle o provocarle dolor.

3. Si el perro se quiere ir, se le deja ir

Esta es una norma que los adultos también deben apuntar: cuando un perro no aguanta más a nuestro lado y desea irse, debemos respetar su decisión. Un perro puede sentirse agobiado cuando hay mucha gente en casa, cuando le estamos prestando demasiada atención, porque hay gente extraña en casa o porque hay ruido.

Relación entre niños y perros

Dan igual los motivos: si desea alejarse para relajarse, debemos dejar que se vaya, especialmente si estábamos tocándolo, acariciándolo o abrazándolo. Si lo retenemos en contra de su voluntad, puede ponerse nervioso y actuar sin pensar.

4. No se entra en la zona de descanso

Relacionado con el punto anterior, sería beneficioso crear una zona de descanso para el perro, donde jamás sea molestado. Esta zona de descanso debe contar por lo menos con su cama y espacio alrededor, que dependerá del tamaño de nuestra casa.

En este lugar jamás deberíamos entrar o molestar al perro: es su lugar seguro. Los niños jamás deberían tumbarse en la cama del animal, ni interrumpirle mientras está dormido. En este lugar el perro sabe que no intervenimos y puede usarlo para alejarse cuando se note incómodo.

5. No se juega a fastidiar al perro

Esta norma es clara: hacer sentirse mal a un perro no es un juego. No se le quitan los juguetes por la fuerza y no se le promete comida que luego no se le da. Tampoco se le quitan cosas de la boca ni se le dan largas series de órdenes sin ninguna recompensa.

A los niños pueden parecerles juegos, pero para el perro son ataques por nuestra parte. A pesar de que tengan más paciencia con los niños, pueden verse sobrepasados o demasiado excitados y pueden tener una mala reacción.

6. No se castiga, no se golpea, no se corrige

Si bien los castigos no son una herramienta eficaz en la educación de un perro, un niño jamás debería negarle algo a un perro, castigarlo o corregirlo. La educación, las pautas y las normas deben establecerlas los adultos, por lo que los niños nunca deberían imponerle nada al can.

Relación entre niños y mascotas

Por supuesto, deben tener completamente prohibido golpear o pegar al perro; aunque sea jugando o aunque crean que lo hacen de manera suave: para el perro sí es una situación violenta y pueden hacerle daño.

Supervisión y ejemplo

En todos los casos, la interacción de un niño con los perros debe estar supervisada. Los niños, especialmente los más pequeños, todavía no controlan bien su fuerza ni su cuerpo y por eso es imprescindible que haya adultos presentes.

Desde luego, el mejor ejemplo que puede tener un niño de cómo hay que tratar a los perros está en los adultos de su alrededor. Si quieres que tus hijos interactúen con seguridad con los perros, debes mostrarle con tu ejemplo cómo se hace: trata a tu mascota con respeto y enséñale al niño a tocar con suavidad y no molestar.

Estas precauciones deben tenerse en cuenta siempre, incluso con los perros de casa que siempre han tolerado bien a los niños: pueden tener un mal día, pueden estar nerviosos o puede dolerles algo y reaccionar mal. Si un perro muerde a un niño, la responsabilidad está en los adultos que no previnieron esa situación.