Miles de ardillas voladoras víctimas del tráfico ilegal en Florida

El tráfico de especies exóticas parece no tener fin. Su siguiente víctima ha sido la ardilla voladora de Florida.
Miles de ardillas voladoras víctimas del tráfico ilegal en Florida
Ana Díaz Maqueda

Escrito y verificado por la bióloga Ana Díaz Maqueda el 13 Noviembre, 2020.

Última actualización: 13 Noviembre, 2020

La ardilla voladora (Glaucomys sabrinus) no es una especie incluida en el convenio CITES —tratado para la conservación de especies amenazadas y prohibición de su comercio— y su estado de conservación es de «preocupación menor» según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

No obstante, este animal está protegido por leyes estatales en los Estados Unidos de América. Gracias a esto, pudo ser desmantelada una red que traficaba con miles de ardillas voladoras en Florida.

Esta especie se extiende por una gran región de Norteamérica, que incluye Alaska y Canadá. Desde hace varios años, un grupo de personas traficaban con los animales, los cuales eran extraídos de la naturaleza y enviados a otras regiones del mundo, como Asia. ¿Cómo era el modus operandi de la banda? ¿Cómo consiguieron los agentes detenerla? Aquí te lo contamos.

El tráfico ilegal con ardillas voladoras en Florida

Los cazadores furtivos llegaron a capturar con vida a más de 3 600 ardillas voladoras en un periodo de tres años. Esto ha debido suponer un beneficio de más de un millón de dólares para los traficantes.

En varios condados de Florida, los detenidos habían colocado hasta 10 000 trampas para capturar con vida a los animales. Tras ello, eran vendidos a un comerciante de vida silvestre en Bushnell, Florida. Esta persona se encargaba del «lavado» inicial, es decir, falsificar los primeros documentos para hacer creer que los animales habían sido criados en cautividad.

Después de la primera falsificación para poder trasladar a las ardillas a través del país, los clientes de Corea del Sur llegaban a Estados Unidos para comprarlas y llevarlas a Asia.

Las ardillas se transportaban hasta Chicago en coches de alquiler. Aquí, se ocultaba aún más el origen ilegal de las ardillas y después eran exportadas al país asiático. El exportador no tenía ni idea de la ilegalidad que estaba cometiendo.

De forma paralela y como recurso para expandir el negocio, otra persona traficaba con ardillas desde Georgia, las llevaba a Orlando y desde ahí a Chicago, donde también serían exportadas.

Tráfico ilegal de especies.

La detención de los traficantes

Toda la investigación —que concluyó con el arresto de seis personas y con la búsqueda de una séptima que se encuentra en paradero desconocido— fue gracias a la denuncia de un vecino de Florida.

En el condado de Marion, un ciudadano que paseaba por el bosque descubrió las trampas y a los animales. Inmediatamente este se puso en contacto con las autoridades, que comenzaron la investigación con rapidez.

Además del tráfico de ardillas voladoras, parece que la banda de delincuentes también capturaba otros animales con el mismo fin: su venta al extranjero con papeles falsificados. Estas otras especies que fueron víctimas del tráfico ilegal son las tortugas de agua dulce y los caimanes, ambos protegidos.

La moda de las ardillas voladoras en Asia

En los últimos años, se ha producido una creciente demanda de estos animales exóticos. En los países del sudeste asiático —como Corea del Sur— muchas personas tienen a estos simpáticos mamíferos como mascotas.

No obstante, las ardillas voladoras no son animales domésticos y, a pesar de su dulce apariencia, pueden ser agresivas, llegar a morder y transmitir enfermedades.

Además de la moda de tener a estos animales como mascotas, existen los cafés de mascotas, donde las personas pueden ir y jugar con las ardillas. Otra alternativa menos dañina para la naturaleza y también con creciente fama en Asia son los cafés con gatos.

Por último, cabe destacar que a día de hoy existe una serie llamada 4inchers cuyos protagonistas son una ardilla voladora llamada Moong, un hámster, un erizo y un pájaro. Esto ha provocado la popularidad de las ardillas voladoras y que las personas quieran tenerlas como mascota.

La cara de unas ardillas voladoras.

A pesar de todas las consecuencias que tiene para la naturaleza, la lacra del tráfico de especies exóticas parece no tener fin. Cada día, millones de animales son extraídos de sus hogares para acabar en la casa de alguien. Lo peor es que, en el camino, la mayoría de estos seres mueren debido a las condiciones del transporte y al estrés provocado.

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