Anaplasmosis canina: síntomas y tratamiento

16 Diciembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez
La anaplasmosis canina es una enfermedad transmitida por garrapatas que se evidencia con síntomas muy parecidos a los de la enfermedad de Lyme.

La anaplasmosis canina es una enfermedad transmitida a perros y humanos por la picadura de garrapatas, que actúan como vectores del agente causal. El patógeno que provoca la infección es un grupo de bacterias del género Anaplasma, especialmente Anaplasma platys A. phagocytophilum. Ambas son especies de microorganismos parásitos intracelulares.

Cabe destacar que la primera de las especies solo infecta a los perros, mientras que Anaplasma phagocytophilum también puede causar enfermedad en los humanos, en concreto la anaplasmosis granulocítica humana. Si quieres saber más sobre este grupo de bacterias y cómo se manifiesta la patología que causan, sigue leyendo.

Causas de la anaplasmosis canina

Tal y como indica la sociedad American Kennel Club (AKC), la anaplasmosis es causada por la invasión intracelular de las bacterias antes nombradas en el can. A. platys ingresa dentro de las plaquetas, mientras que A. phagocytophilum se asienta en el interior de los glóbulos blancos.

Los principales reservorios en Europa son roedores, rumiantes salvajes y posiblemente algunas especies de pájaros. Las garrapatas —principalmente de la especie Ixodes ricinus— pican a los vertebrados infectados y, en algunos casos, pueden llegar a transmitir la enfermedad cuando se asientan sobre los canes domésticos o las personas.

La seroprevalencia, es decir, el número de animales que presentan anticuerpos para la enfermedad, se calcula en un 70 % en algunas regiones. Esto quiere decir que hasta 70 de cada 100 hospedadores salvajes han pasado la enfermedad o la están pasando en el momento.

Del 3 % al 57 % de los perros estadounidenses tienen anticuerpos para la bacteria A. phagocytophilum. No hay datos fehacientes a nivel europeo.

Una garrapata en la cabeza de un perro.

Síntomas

Los síntomas de la anaplasmosis canina son bastante parecidos a los de la enfermedad de Lyme, también transmitida por garrapatas. Entre los signos clínicos más comunes, podemos encontrar los siguientes:

  • Letargo.
  • Fiebre, con manifestaciones cíclicas en la infección por A. platys.
  • Inapetencia y reticencia a la hora de realizar movimientos.
  • Debilidad.
  • Diarrea.
  • Sangrados atípicos.
  • Linfadenopatía, es decir, inflamación de los nódulos linfáticos.

Cabe destacar que, por suerte, la mayoría de los canes infectados son asintomáticos. Los que lo hacen tienen signos por 1-7 días, no más. A nivel fisiológico se pueden observar episodios de trombocitopenia —conteo bajo de plaquetas—, leucopenia —conteo bajo de leucocitos—, una anemia moderada y un incremento en los niveles de enzimas en el hígado.

La infección por A. platys es diferenciable de la otra variante, pues en esta se produce un descenso plaquetario, lo que se traduce en una mayor facilidad para desarrollar moratones y sangrados en el can. Es muy común en los perros infectados por esta especie la presencia de sangrados abundantes de la nariz.

Diagnóstico de la anaplasmosis canina

El diagnóstico de esta patología se puede obtener mediante diversas rutas. Estas se basan en 3 métodos principales:

  • Muestra de sangre: este método se basa en una observación directa, pues se pueden detectar a las bacterias de forma clara dentro de los glóbulos blancos o las plaquetas en base a una muestra de sangre. De todas formas, se trata de un método de diagnóstico que suele reportar fallos.
  • Test serológico: mide la presencia de anticuerpos en el animal, si bien indica que la enfermedad ha pasado, no si está presente en el momento del diagnóstico. Además, los anticuerpos tardan en aparecer 3-4  semanas después de la infección.
  • PCR: una prueba que se basa en aislar la información genética de la bacteria en una muestra del animal. Es la más efectiva de todas.

Tratamiento y prevención

En lo que al tratamiento se refiere, se suele optar por la doxiciclina, un antibiótico del grupo de las tetraciclinas que previene el crecimiento y la propagación de diversos grupos bacterianos. Se recetan un total de 5 miligramos de fármaco por cada kilo del animal, cuya administración se reparte en 2 tomas diarias durante 28 días.

Normalmente el can comienza a mejorar 48 horas después del inicio del tratamiento, por lo que este es bastante efectivo. De todas formas, en los casos de trombocitopenia graves, el perro puede requerir un periodo de ingreso y la administración de fármacos de forma intravenosa.

La prevención es clara y concisa: utiliza productos repelentes de insectos específicos para perros cada vez que salgas con tu mascota al campo y vigila después de cada paseo todo su cuerpo, sobre todo en verano. Para que la garrapata pueda inocular la bacteria debe pasar unas 24 horas incrustadas en el animal, así que una detección temprana es clave.

Una mujer revisa la piel de su perro.

La anaplasmosis canina es una enfermedad endémica en muchas regiones europeas y estadounidenses, por lo que hay que tener cuidado a la hora de pasear a los perros en los lugares donde se ha reportado su aparición. De todas formas, con un correcto protocolo de higienización se puede evitar casi por completo el contagio.

  • Anaplasmosis: Another Tick-Borne Threat to Dogs, American Kennel Club (ACK). Recogido a 15 de diciembre en https://www.akc.org/expert-advice/health/anaplasmosis-in-dogs/
  • Sainz, Á., Roura, X., Miró, G., Estrada-Peña, A., Kohn, B., Harrus, S., & Solano-Gallego, L. (2015). Guideline for veterinary practitioners on canine ehrlichiosis and anaplasmosis in Europe. Parasites & vectors8(1), 75.