¡Una excelente noticia! Por primera vez en 100 años nacen tortugas en Galápagos

Alba Muñiz 9 marzo, 2016

Aunque la gran variedad de flora y fauna que tienen las Islas Galápagos es apabullante, quizá la primera especie que se nos viene a la cabeza cuando las mencionamos son sus longevas y gigantescas tortugas. La buena noticia es que, después de 100 años, lograron nacer algunas crías en libertad de estos magníficos quelonios.

Un siglo de espera para que volvieran a nacer tortugas en Galápagos

Autor: Leandro Martinez
Autor: Leandro Martinez

El hallazgo se dio en la isla Pinzón. Se trata de ejemplares bebé de Chelonoidis ephippium, la más pequeña de las tortugas gigantes de Galápagos, cuyo caparazón alcanza los 84 centímetros.

Especie endémica de esta isla, la Chelonoidis ephippium estuvo muy cerca de extinguirse hace medio siglo. En 1970 una expedición científica halló apenas 19 ejemplares con un promedio de edad de 70 años.

Entonces, los quelonios fueron llevados a la isla Santa Cruz, donde se encuentra la Fundación Charles Darwin, una estación científica dedicada a estudiar y preservar la vida del archipiélago y sus ecosistemas. Allí se logró reproducir a los animales en cautiverio, para luego introducir a los individuos jóvenes en su ambiente natural.

La Chelonoidis Ephippium es la encargada de regular el ecosistema de la isla Pinzón, dado que es el principal herbívoro del lugar. Con el nacimiento de estas crías, luego de 100 años, el ecosistema ha empezado a restaurarse por sí mismo, según señalan los expertos.

Tuvo que pasar un siglo hasta que las tortugas gigantes de Galápagos pudieran volver a tener crías en libertad. La erradicación de la gran población de roedores que había en las islas fue el factor principal de este verdadero logro.

Algunos datos sobre las tortugas gigantes

Las tortugas gigantes son los animales más longevos entre todos los vertebrados. Su promedio de edad supera los 100 años, pero hay ejemplares que logran traspasar el siglo y medio de vida.

Te contamos otros detalles sobre estos magníficos seres:

  • Llegan a alcanzar hasta un metro y medio de longitud y 250 kilogramos de peso.
  • Se alimentan de hierbas, hojas y cactus.
  • Duermen alrededor de 16 horas al día.
  • Pueden estar hasta un año sin alimentarse ni beber, gracias a su lento metabolismo y las grandes reservas de agua que acumulan.
  • Por estar en peligro de extinción, se hallan estrictamente protegidas por el gobierno ecuatoriano desde 1970.

Una de piratas en Galápagos

Cuando Charles Darwin llegó a Galápagos en 1835, habitaban el archipiélago 15 clases de tortugas gigantes. Hoy solo quedan 11.

De una población inicial estimada en 250 mil animales, en la actualidad existen 15 mil. Y se calcula que más de 100 mil ejemplares fueron presa de piratas, balleneros y mercaderes entre los siglos XVII y XIX.

En esos años, las islas eran consideradas un puerto seguro y un buen lugar para que los barcos se abastecieran de agua y comida. Y la principal fuente de carne en Galápagos eran sin duda, y lamentablemente, las tortugas gigantes.

La mano del  hombre, siempre haciendo de las suyas

Además, la presencia humana en las islas, como suele suceder, fue la encargada de destruir el ambiente natural y provocar la extinción de mucha especies y poner a otras en peligro de desaparecer.

Con el hombre llegaron animales ajenos a ese entorno y que pronto se convirtieron en una amenaza constante para las fuentes de alimentación y los huevos de las tortugas. Por ejemplo:

  • Cerdos
  • Cabras
  • Perros
  • Gatos
  • Vacas cimarronas

Los roedores, el principal motivo de que no pudieran nacer tortugas en Galápagos

tortuga de tierra

Pero con los humanos también llegaron ratas y ratones a las islas Galápagos. Descendieron de los barcos junto con ellos. Y encontraron en los huevos de las tortugas un festín a disposición.

Por tal motivo, en 2012 comenzó la campaña para erradicar a estos roedores del archipiélago, ya que las tortugas se reproducían solo en cautiverio, donde permanecían al cuidado de los humanos hasta que alcanzaban un tamaño lo suficientemente grande para no ser presa de los depredadores.

Finalmente parece que esta situación está empezando a revertirse y los maravillosos gigantes lograron que sus crías nacieran nuevamente en libertad. ¡Enhorabuena!

Fuente de la imagen principal: www.lavoz.com.ar

 

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