Todo lo que debes saber sobre la displasia de cadera canina

Aitana Bellido · 22 marzo, 2019
Esta afección del esqueleto afecta sobre todo a razas más grandes, pero cualquier tipo de perro está expuesto a sufrirla

Cualquier dueño de un perro de talla más grande suele estar al tanto de las probabilidades de que su mascota desarrolle displasia de cadera canina en algún momento de su vida. Aunque no siempre es prevenible, existen diversas técnicas y tratamientos para solventar este problema.

Qué es y qué causa la displasia de cadera canina

Para comprender qué es y qué causa la displasia de cadera canina es esencial conocer la anatomía básica de la articulación de la cadera en perros. A grandes rasgos, las articulaciones funcionan como engranajes que, correctamente bien engrasados, permiten a los animales vertebrados moverse con libertad por su medio.

En el caso de los perros, por motivos hereditarios se da una malformación de la articulación coxofemoral, es decir, la articulación que une el acetábulo de la cadera con la cabeza del fémur. Esto provoca que, al moverse, las partes de la articulación friccionen entre sí en vez de funcionar como una unidad, lo que provoca un deterioro y pérdida de funcionalidad.

Los factores que inciden en la displasia de cadera canina son diversos, aunque la principal tiene mucho que ver con la genética. Las razas más grandes son las que mayores riesgos corren de padecerla: es muy común, por ejemplo, en los San Bernardo, los pastores alemanes y los labradores retriever. Otros factores incluyen un crecimiento demasiado acelerado, un peso inadecuado y realización de determinados ejercicios.

Displasia de cadera canina: prevención

Síntomas y tratamiento de la displasia de cadera canina

Algunos perros empiezan a mostrar síntomas desde que son cachorros, mientras que otros acaban sufriendo esta afección por estragos de la edad. En ambos casos, los síntomas que experimentan los animales son similares:

  • Dificultad para levantarse, correr, saltar o subir las escaleras.
  • Pérdida de energía y de agilidad.
  • Articulación propensa a desplazarse.
  • Crujido en la articulación con el movimiento.
  • Pérdida de masa muscular en la zona del muslo.
  • Fortalecimiento de los músculos del hombro para compensar la falta de apoyo de la cadera.
  • Dolor y rigidez.

La mejor forma de confirmar el diagnóstico es llevar a tu mascota a un veterinario para que le practique los exámenes físicos pertinentes. Una radiografía suele ser la prueba definitiva para confirmar la displasia de cadera canina.

Radiografía de displasia de cadera en perros

En cuanto al tratamiento, existen diversas técnicas que pueden ayudar a tu mascota a recuperar su movilidad sin cirugía.

  • Una dieta baja en calorías que reduzca el peso que debe soportar la cadera.
  • Limitar el ejercicio físico, especialmente en superficies duras.
  • Fisioterapia.
  • Analgésicos.
  • Modificadores del líquido sinovial.

Entre las operaciones quirúrgicas que pueden practicar los veterinarios, existe el reemplazo total o parcial de cadera.

Prevenir es mejor que curar

La dieta de los cachorros de mayor tamaño es más importante de lo que se piensa a la hora de prevenir la displasia de cadera canina. Muchos tipos de comida para perros grandes incluyen glucosamina, un suplemento que puede ayudar a reducir los síntomas de la displasia y de la artritis canina que recomienda el American Kennel Club.

Displasia de cadera canina: síntomas

El dueño de una raza de perro grande deberá tener en cuenta que un crecimiento demasiado rápido del cachorro puede llevar a problemas del esqueleto en la edad adulta, muchos de los cuales acaban convirtiéndose en displasia. Los piensos especiales para razas grandes están preparados para prevenir esto, así como la obesidad, aunque la alimentación debe ir unida siempre al ejercicio en cantidades moderadas.