Tipos de cáncer más frecuentes en gatos

Francisco María García · 24 diciembre, 2017
Los tumores o la leucemia afectan a uno de cada cinco gatos, con graves consecuencias para el animal

El conjunto de células que crecen de manera atípica y se dividen sin control son una amenaza para todo ser viviente. Saber cuáles son los tipos de cáncer más frecuentes en gatos puede ayudar a prevenirlos.

El cáncer es la principal causa de muerte en gatos, y es que uno de cada cinco felinos puede sufrirlo, por lo que debe ser detectada en etapas tempranas. Las masas o tumores se forman cuando las células se multiplican con rapidez. Serán malignos o benignos dependiendo de esa rapidez y de la capacidad para invadir otros tejidos; se dividen en sarcomas o carcinomas.

Por otra parte, se denomina leucemia al cáncer que afecta la médula ósea, donde se fabrican las células sanguíneas. Esta provoca la salida de un gran número de células atípicas al torrente sanguíneo y el crecimiento anormal de linfocitos, una célula sanguínea que da pie al linfoma.

¿Cómo surgen?

Predisposición genética, exposición a rayos solares o agentes químicos cancerígenos pueden ser desencadenantes de distintos tipos de cáncer en gatos.

Cáncer en gatos, síntomas y causas

Infecciones como el virus de la leucemia felina o el virus de inmunodeficiencia felina, favorecen el desarrollo de algunos tipos de cáncer en los gatos. Afortunadamente, ambos son de fácil detección.

La prevención no siempre es sencilla. Debilidad y pérdida de peso, poco apetito, bultos en la piel o debajo de ella, sangrados, cambios en los ojos o heridas que no cicatrizan, obligan una visita urgente al veterinario. Un maullido extraño, pelaje en malas condiciones o intranquilidad indican, igualmente, que algo pasa.

Los rayos X, las ecografías, las biopsias quirúrgicas o con aguja, así como aspirados de aguja fina ayudan a la detección de distintos tipos de cáncer en gatos. Los análisis de sangre son una rutina que hay que llevar a cabo periódicamente, sobre todo en gatos con edad.

La Tomografía Axial Computarizada (TAC) y la Resonancia Magnética son técnicas sofisticadas; confirman el diagnóstico y permiten planear el mejor tratamiento.

Tipos de cáncer más frecuentes en gatos

El linfoma o linfosarcoma es el cáncer más frecuente en gatos, y el tumor sólido se origina en el glóbulo blanco llamado linfocito, relacionado con el sistema inmunitario. Puede aparecer en varios sitios a la vez: ganglios linfáticos, cavidad torácica, tracto gastrointestinal, cavidad nasal, riñones y sistema nervioso.

La cirugía, la quimioterapia y la radioterapia son opciones de tratamiento, y en estos casos la respuesta del felino puede ser muy favorable. No siempre es sencillo tratar a un gato con cáncer, pero su calidad de vida debe tener prioridad.

Además, el carcinoma de células escamosas afecta la piel y los rayos del sol son los desencadenantes. El tumor suele afectar la nariz o las orejas, y puede parecer un arañazo o herida que no cura correctamente; sin embargo, la metástasis no es tan habitual.

Asimismo, el carcinoma mamario afecta a las glándulas mamarias, con frecuencia en hembras enteras, aunque las esterilizadas no están a salvo del todo; y los machos tampoco. Múltiples nódulos o zonas hinchadas y endurecidas son alertas, y pueden diseminarse a los ganglios linfáticos locales y pulmones.

Tipos de cáncer en gatos

Finalmente, el tratamiento temprano de nódulos únicos y pequeños hace una diferencia. La extirpación del tumor y sus tejidos adyacentes, y en ocasiones la quimioterapia, son mecanismos de combate.

Agravantes para tratar con mucho cuidado

  • El mastocitoma afecta la piel, el bazo o los intestinos, donde suele ser muy agresivo, pues causa obstrucción. Hace metástasis con facilidad, en especial a los ganglios linfáticos, pulmones, hígado o bazo. La cirugía, la radioterapia o quimioterapia son opciones curativas para este caso.
  • El carcinoma oral de células escamosas se origina en células que recubren la boca o garganta. Afecta la lengua, y en ocasiones invade el hueso y ganglios linfáticos locales, y suele causar dificultad para comer, para la salivación y para la halitosis. Cabe señalar que es difícil de tratar.
  • Fibrosarcoma o sarcoma de tejidos blandos. Se forma a partir de tejidos conjuntivos, debajo de la piel. Combinar cirugía con radioterapia y quimioterapia es lo recomendable; el pronóstico es variable.
  • El osteosarcoma afecta a los huesos de las extremidades, columna vertebral o cráneo. Genera fracturas, mucho dolor y cojera, y puede extenderse a los ganglios linfáticos y pulmones. De nuevo, la cirugía, radioterapia y quimioterapia pueden ser una solución.

En los pulmones

  • El carcinoma respiratorio, nasal o pulmonar, es el más frecuente en nariz y pulmones. Causa dificultad para respirar, ronquidos o resoplidos, estornudos, tos y descarga nasal. Puede diseminarse en los huesos y, por lo general, cuando se presentan los síntomas clínicos, ya ha hecho metástasis. La cirugía y la quimioterapia son alternativas eficaces.
  • Los adenocarcinomas afectan el intestino, grueso y el delgado, que invaden de manera extensa. Crecen muy rápido, causan pérdida de apetito, de peso, vómitos y diarrea; además, suele extenderse a ganglios linfáticos locales y el tratamiento indicado es la cirugía.
  • Los adenocarcinomas pancreático y hepático, de conductos biliares, no son muy frecuentes. Causan ictericia, depresión, pérdida de peso, vómitos y distensión abdominal. El pronóstico, por desgracia, suele ser negativo.