Separación o divorcio: ¿qué futuro tiene mi mascota?

Yamila · 20 marzo, 2019
Una mascota es un ser que siente y padece, y que puede sufrir las consecuencias de un divorcio, tal y como sucede con los niños; por eso, debemos saber cómo actuar ante esta situación para generarle el menor trauma posible

¿Se añade a la división de bienes o se establece un organigrama de visitas? ¿Quién se queda con la mascota en caso de divorcio o separación? En este artículo te lo contaremos.

Cómo sufre el divorcio una mascota

Sin duda los animales pueden identificar problemas emocionales, cambios en la energía del hogar… y actuar en consecuencia. Muchas mascotas cuyos dueños están atravesando una separación se sienten tristes, deprimidos e incluso modifican ciertas conductas; pueden ladrar todo el día, morder lo que encuentran a su paso, orinar en el sofá o tener hábitos destructivos consigo mismos (morderse la cola es un caso muy habitual).

Los perros son los que más sufren cuando el matrimonio se divorcia, debido a que son seres muy sociales y familiares. Les gusta la rutina, la presencia de todos los miembros de la ‘manada’ y, sobre todo, la tranquilidad a nivel emocional.

En el caso de los gatos, que son más territoriales y ‘de la casa’ como se dice popularmente, pueden verse afectados por las mudanzas y los nuevos espacios.

¿Con quién se queda la mascota?

Más allá los motivos que hayan llevado a la separación de una pareja, es muy importante que se llegue a un acuerdo con respecto a la mascota en común. No es lo mismo que dividir en partes iguales los muebles o vender el coche…

Si no es posible hacerlo por las ‘buenas’ siempre está la opción de recurrir a la vía judicial. Es decir, a un juez que determine básicamente con quién se queda la mascota.

Divorcio y custodia del perro

Antes que nada deberíamos saber cómo se consideran a los animales en nuestro país. Algunos códigos civiles indican que las mascotas son bienes muebles –tal y como si se tratase de una cama o un sofá– y en otros se consideran como seres vivos, y suelen tener tratamiento similar a lo que sucede con los hijos de la pareja.

En el primer caso, puede ser reclamada por cualquiera de los dos miembros de la pareja. Pero si el animal ya era ‘propiedad’ de una de las partes, esta será quien tendrá el derecho de quedárselo. La otra no puede decidir sobre la mascota.

Existen dos tipos de custodia para la mascota, compartida o única. Cada una de ellas dependerá de la situación específica de la pareja que se está separando o divorciando:

1. Custodia compartida

En el caso de que no exista un acuerdo ‘amistoso’ entre las partes, el juez puede establecer una custodia compartida. Se determina en qué casa vivirá el animal y el régimen de visitas por parte del otro ‘padre’.

Puede ser visitada o llevada a otro hogar. Todo dependerá de la situación en particular; incluso algunos optan por llevarla de vacaciones o que permanezca en una casa en la semana y en la otra los fines de semana.

Custodia compartida de perros

Hay que tener en cuenta que estos cambios de vivienda, de entorno y de rutina pueden ser muy estresantes para la mascota. No es aconsejable para los gatos, sensibles a las modificaciones de este tipo.

2. Custodia única

No siempre se consigue por vía amigable. En ocasiones es un juez el encargado de determinar quién se queda con el perro o el gato. ¿De qué dependerá? Por ejemplo, de quien lo haya comprado, de quien se encarga mayormente de su cuidado, quien tiene más espacio en casa o pasa más tiempo en el hogar.

Otra cuestión importante es que cuando hay hijos de por medio, la mascota suele quedarse en la misma casa que los niños; en la mayoría de los casos es la mujer (madre) quien se ‘queda’ con los animales para no perturbar a los menores y que se reduzcan los traumas por la separación. Esto también puede ser tenido en cuenta por el juez a la hora de decidir la custodia.

Por supuesto, esto no quiere decir que la otra parte no pueda apelar la decisión, o incluso demostrar un caso de maltrato o abandono y que el custodio no es adecuado para asegurar el bienestar de la mascota. Es necesario realizar una denuncia no anónima en la oficina correspondiente, tener testigos y pruebas que lo acrediten.

Durante un divorcio hay muchas cuestiones que resolver; la mascota puede ser uno de los problemas más complicados debido a que se trata de un ser sintiente, no de un objeto. Una buena manera de elegir con quién se debe quedar el perro o el gato es reconociendo quién es el verdadero ‘dueño’. Es decir, con quién tiene más afinidad de la pareja.

  • Gómez G., L. F., Atehortua H., C. G., & Orozco Padilla, S. C. (2007). La influencia de las mascotas en la vida humana. Revista Colombiana de Ciencias Pecuarias, ISSN-e 0120-0690, Vol. 20, No. 3, 2007, Págs. 377-386.