¿Sabías que existe acné felino?

Aunque quizás no hayamos prestado atención, el acné felino es más común de lo que se cree. En la mayoría de los casos se trata de una afección leve que pasa desapercibida. Sin embargo, puede ser difícil de tratar. En este artículo te contaremos más para que estés preparado y sepas cómo tratarlo.

Qué saber sobre el acné felino

El gato tiene dos tipos de glándulas en la dermis: las sebáceas y las sudoríparas. Las primeras están asociadas a los folículos pilosos y segregan sebo para impermeabilizar los pelos y mantener la flexibilidad de la piel.

Además, hay un grupo de glándulas sebáceas más grandes localizadas en ciertas áreas: la barbilla, los labios, la base de la cola, los párpados, y en los machos el escroto y el prepucio. La secreción en estos casos está relacionada al marcaje territorial. Por ello, por ejemplo, un gato se frota la barbilla contra una persona o un objeto.

Cuando hay una presencia excesiva de grasa en la piel y en el pelo (sobre todo en el mentón), se ven capas claras amarillentas (en gatos blancos), o material negro y grasiento que parecen heces de pulgas. Esta es una de las señales más importantes de acné felino, el cual puede producirse en varios grados de más leve a más severo.

Si bien no se conocen las causas que originan este problema, puede representar una complicación en la salud del animal. El acné felino aparece a cualquier edad, no importa la raza ni el sexo. Cuando el cuadro es leve, vemos que tiene una especie de “espinillas” porque los folículos pilosos se taponan y forman comedones.

Los granitos en los gatos pueden causar una infección bacteriana que inflama los folículos. Esto da lugar a la formación de pápulas y pústulas que exudan pus. En casos aún más graves de acné felino se produce un piodema. Aquí los ganglios se inflaman y el animal puede sentirse muy afectado.

Cómo se trata el acné felino

Antes de hablar del tratamiento, es fundamental hablar de la prevención y detección a tiempo. Algunos gatos son más propensos a desarrollar acné en el mentón. En esos casos se recomienda por ejemplo que usen comederos de cerámica o de metal en lugar de plástico. También se aconseja limpiarles la barbilla una vez que terminen de comer (sobre todo si consumen pienso húmedo).

La raza Persa es la más vulnerable al acné felino. Y no sólo eso, sino que además es la que presenta más casos graves que incluyen dermatitis facial idiopática. Podemos observar un material negro con patrón simétrico alrededor de la barbilla y los ojos. Es importante consultar con el veterinario de inmediato.

El tratamiento del acné felino se encarga de eliminar poco a poco el exceso de sebo y prevenir así la formación de comedones o infección. Al principio se desinfecta con jabón varias veces al día. Si esto no es suficiente, se le pueden administrar antibióticos (tras el análisis de una muestra de la zona). El veterinario también puede descartar que se trate de una infección fúngica como la tiña, o de sarna demodécica antes de prescribir un medicamento.

Los tratamientos externos o tópicos no suelen ser muy efectivos, ya que el gato se los lame enseguida. En cuanto a los medicamentos por vía oral, pueden tardar hasta 6 semanas en surtir efecto. Los casos más graves de acné felino pueden requerir un tratamiento con corticoides para reducir la inflamación.

Si hay infección secundaria, el tratamiento puede ser muy prolongado. Es fundamental cuidar al animal para que no lo desarrolle nuevamente a través de la limpieza diaria de la zona.

Autor de la imagen principal: Diego Martin.

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