¿Sabías que el gato reconoce la voz de su amo?

Irene Peláez · 14 febrero, 2015

Al contrario que los perros, los gatos no acuden corriendo cada vez que su amo les llama. Sin embargo, un estudio de la universidad de Japón, desarrollado por los investigadores Kazutaka Shinozuka y Atsuko Saito, demostró que el gato reconoce la voz de su amo.

El estudio que demuestra que el gato reconoce la voz de su amo

Para demostrarlo, los científicos estudiaron la reacción de 20 gatos a una grabación en la que 5 voces distintas les llamaban por su nombre. La cuarta de ellas era siempre la del amo del felino.

Estos investigadores japoneses analizaron el movimiento de las orejas, cola y cabeza del animal, así como la emisión de sonidos, dilatación de los ojos y desplazamientos del felino ante cada una de las voces de la grabación. En todos y cada uno de los casos se detectó un mayor interés y movimiento corporal cuando la grabación correspondía a la voz de su amo.

Entonces, ¿por qué mi gato no responde cuando le llamo?

gato escondido

La razón por la que el gato no corre hacia su dueño cuando este le llama es evolutiva. Los antecesores del gato moderno comenzaron a acercarse a los humanos con la aparición de la agricultura, porque el grano atraía a muchos pequeños roedores.

Por eso, aunque los gatos estaban alrededor de los humanos, se alimentaban y se cuidaban solos sin necesidad de intervención alguna por parte de los dueños de la casa. Por ello, los gatos aprendieron a convivir con los humanos sin depender de ellos, al contrario que los perros, que tradicionalmente han sido entrenados por los humanos para hacer distintas tareas. Los gatos, por el contrario, han sido siempre acostumbrados a ir por libre y no obedecer órdenes.

¿La personalidad de mi gato tiene algo que ver con su obediencia?

edad de tu gato

Los gatos son animales muy independientes, necesitan su propio espacio y no reclaman atención constante. Al contrario que los perros, que ven al dueño como el cabeza de la manada, los gatos ven a sus dueños como su madre y sólo se acercan cuando necesitan algo o quieren comida o mimos.

Son animales extremadamente curiosos y de gran destreza física y habilidad corporal, por lo que pueden colarse por casi cualquier hueco. Además, como ocurre con los humanos, los gatos tienen diferentes personalidades y, aunque cada gato es diferente, sus personalidades pueden clasificarse.

Una de las personalidades desarrolladas por los gatos es la timidez. Los gatos tímidos mantienen las distancias con los humanos y cuando son recién adoptados se retiran a un rincón para observar todo desde allí. Por eso es conveniente que los primeros contactos con humanos sean con cautela y a partir de ahí que se deje al gato acercarse cuando él quiera.

Hay que tener en cuenta que muchas veces estos gatos son nerviosos y asustadizos, así que conviene intentar no hacer ruidos fuertes o movimientos bruscos. Otra posibilidad es que el gato sea extrovertido.

Los gatos extrovertidos no tienen miedo a nada, son activos, curiosos y se dejan acariciar. También se les debe dejar acercarse voluntariamente, pero son juguetones con los niños y no dudarán en refugiarse en tus brazos. Claro que sigue sin gustarles nada que les tiren de la cola o les despierten de la siesta.

Los gatos tranquilos son equilibrados y se llevan bien con otros gatos. Se lo toman todo con calma y tranquilidad y son muy buenos compañeros de viaje porque pueden estarse horas callados en su cesto sin maullar. Este tipo de gatos no padecen de estrés porque no dejan que las cosas les afecten.

Y por último los gatos pueden desarrollar la personalidad caprichosa. Los gatos caprichosos son sensibles y susceptibles. Enseguida se enfadan y lo peor es que este enfado puede durarles horas. También son muy posesivos y en cuanto le echan la vista encima a algo se creen que es suya y no dejarán que nadie más la toque.

Además, todos los gatos son muy independientes, reaccionan muy mal ante el cambio y no dependen de la compañía de los de su especie, por lo que la convivencia con los humanos es relativa.

Si aunamos estos datos con el estudio que demuestra que los gatos reconocen la voz de su amo, la conclusión es simple: tu gato sabe que le estas llamando, pero no le da la gana de ir hacia ti.