¿Saben los perros distinguir nuestros enfados?

Virginia Duque Mirón · 4 noviembre, 2015

En anteriores artículos hemos explicado que los perros tienen una capacidad intrínseca de demostrar empatía. Esta capacidad hace que la persona o el animal que la demuestra sienta el dolor del otro en su propio corazón y haga todo lo posible por intentar arreglarlo. 

Ahora bien, ¿cómo pueden los perros hacer esto? Sabemos que perciben nuestros sentimientos y cambios de humor de forma instintiva. La pregunta que surge es, ¿también son capaces de distinguir nuestros enfados?

Los perros son capaces de distinguir nuestros enfados

perro-mujer-tumbados

Los perros saben muy bien cuándo es el momento de acercarse a nosotros o no. Quizá digas: “Pero si cuando me ve triste siempre viene a jugar o lamerme la cara”. No creas que lo hace porque quiere jugar, más bien desea que tú juegues. Tu perro sabe que estás triste y por eso se acerca, para intentar aliviarte.

¿Verdad que al igual que has notado cómo se acerca en ese caso también has notado que cuando estás estresado arreglándote para una cita o por cualquier otro motivo ni siquiera lo ves? A lo mejor ni has caído en la cuenta, pero así es.

Estos son solo dos ejemplos de que los perros tienen la capacidad de detectar nuestro estado de ánimo y de actuar en consonancia. Observa qué hace tu perro cuando estás enfadado. Pero y si ni siquiera hacemos un gesto, ¿son los perros capaces de distinguir nuestros enfados solo con ver nuestro rostro?

¿Capaces de distinguir nuestros enfados solo con nuestra expresión?

Se han hecho muchos experimentos e investigaciones para demostrar científicamente las causas o motivos de ciertas reacciones en los perros. Pues nos alegra poder decir que se ha hecho un estudio que demuestra también este hecho: los perros son capaces de distinguir nuestros enfados solo con vernos el rostro.

Este examen se llevó a cabo por el Instituto de Investigación Messerli de la Universidad Veterinaria de Viena (Austria). El examen consisitió en esto:

  • Se seleccionaron más de veinte perros de diferentes razas y tamaños.
  • Les mostraron 30 imágenes de manera parcial. Unas veces ocultaban la parte inferior y otras, la superior, haciendo que se vieran o bien los ojos o bien la boca de las personas dibujadas. Algunas tenían expresión alegre y otras de enojo.
  • Les fueron mostrando las fotos de poco a poco, a veces por una mitad, y otras veces por la otra, para saber si los perros eran capaces de reconocer rostros que ya conocían.
  • Lo último fue entrenar a once perros a los que se les enseñó las imágenes completas y que mostraron sus diferentes actitudes al ver cada una. No fue casualidad, todos los perros relacionaron de forma positiva al ver rostros alegres o de forma negativa al ver los rostros enfadados.
Mujer dándole un beso a su perro

Este estudio dejó claro que los perros son capaces de distinguir nuestros enfados solo con vernos el rostro. Cuando los perros del experimento veían un rostro feliz en una de las imágenes, se acercaban, movían el rabo e incluso alguno saltaba.

Al ver los rostros enojados, quitaron la mirada, algunos se asustaron y otros se escondían. No fueron casualidades, ya que el experimento se repitió una y otra vez, dejando claramente demostrado que los perros son capaces de distinguir nuestros enfados. No sabemos cómo lo hacen, solo sabemos que pueden hacerlo.

¡Para que luego digan que los chimpacés son los animales más inteligentes! Ni siquiera ellos tuvieron la capacidad de distinguir nuestros enfados. A veces, los humanos subestimamos a los perros creyendo que no son más que animales sin sentimientos y que solo sirven para hacernos compañía en el hogar.

Bueno, gracias a grandes investigadores como los del Instituto de Investigación Messerli que dedican su tiempo, energías y dinero a hacer exámenes de este tipo, aprendemos cada vez más y más sobre nuestros amigos los perros. Sin duda, el perro es una especie excepcional que no deja, y estamos seguros de que no dejará, de sorprendernos.

Sigue amando a tu animal, y no permitas que te vea enfadado, lo harás sufrir.

Imagen cortesía de Will Marlow.