Regalar un perro por San Valentín: ¿es una buena idea?

Regalar un perro casi nunca es una buena idea, pues se trata de un compromiso a largo plazo para el que hay que estar muy bien preparado.
Regalar un perro por San Valentín: ¿es una buena idea?
Samuel Sanchez

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez.

Última actualización: 13 febrero, 2021

El 14 de febrero es una fecha muy importante para algunas personas. En este día, muchos celebran su amor —ya sea reciente o iniciado hace décadas— con salidas románticas, regalos, detalles y actividades conjuntas en pareja. Es normal que, entre los más pasionales, surja la siguiente pregunta: ¿regalar un perro por San Valentín es una buena idea?

Esta cuestión requiere muchos matices y acepciones, pero resulta cuanto menos problemática. ¿Estás seguro de que tu amor va a durar tanto como la vida de un can? ¿crees que estás preparado de hacerte responsable de una vida junto a tu pareja? En las siguientes líneas, te ayudamos a tomar una decisión.

¿Se puede regalar un perro por San Valentín?

La respuesta, salvo excepciones, es la siguiente: mejor que no lo hagas. A veces, el ser humano cree que sus relaciones sociales son permanentes, pero no suele ser el caso. Sin ir más lejos, en países como España, el 22 % de las relaciones no duran más de 10 años. Mantener una pareja a lo largo del tiempo es, sin duda, un desafío.

Las cosas se ponen aún peor si acudimos al ambiente matrimonial. En ciertas regiones europeas, se estiman un total de 2 divorcios por cada 1000 habitantes. En cifras netas, esto se traduce en lo siguiente: hasta el 57 % de las uniones matrimoniales terminan en divorcio, dependiendo del país analizado.

Un cachorro jugando en el parque.

4 preguntas que debes hacerte antes de regalar un perro por San Valentín

Con estos datos, no queremos romper la magia de la fecha de San Valentín. Simplemente es necesario reconocer que, por muy afianzada que parezca una pareja, a veces las cosas van mal. Antes de decidirte a regalar un perro en este día, hazte las siguientes preguntas:

  1. ¿Quién va a ser el tutor?: por mucho que la mascota sea compartida, el microchip del animal está a nombre de una persona, no de la pareja. Por lo tanto, uno de los 2 integrantes debe comprometerse a ser el tutor legal del can.
  2. ¿Alguno de los integrantes de la pareja tiene experiencia con canes?: si decides adoptar un perro con tu pareja en estas fechas, lo mejor es que alguno de vosotros tengáis suficiente conocimiento en educación canina. Si esto no es así, la presencia de un perro conflictivo en casa puede empeorar la relación.
  3. ¿Hay dinero suficiente para mantener al animal?: por fría que parezca la pregunta, es necesario plantearla. Mantener a un perro cuesta una media de 1250 euros anuales.
  4. ¿Quién se queda con el perro si se produce una separación?: esta cuestión requiere de amplia discusión. La abordamos en el siguiente apartado.

La mascota en el divorcio

El divorcio es un tema extremadamente delicado para todas las partes implicadas, mascotas incluidas. En el caso de que este se produzca y halla un perro de por medio, lo mejor es realizar un mutuo acuerdo de custodia entre ambos integrantes de la ex pareja sin tener que pasar por los juzgados.

Según el artículo 333 del Código Civil, se conciben a las mascotas como si fueran bienes inmuebles y, por tanto, su propiedad puede ser objeto de reclamación de los cónyuges o bien ser compartida. Por desgracia, tal y como sucede con un coche, quien tiene la última palabra es el tutor legal del animal, el que lo adoptó en primera estancia.

De todas formas, esta legislación está en vías de cambio. Se está haciendo todo lo posible para que los animales domésticos dejen de caer en la categoría de bienes inmuebles y, además, ya se ha producido modificaciones en leyes que tienen en cuenta que las mascotas son seres sintientes.

Por ello, por ley ya se puede acudir a una custodia compartida en caso de que las cosas se pongan feas. En el código civil todavía no se han realizado los cambios pertinentes, pero en el ámbito penal sí se tiene en cuenta que estos animales requieren un trato especial en condiciones de separación de bienes.

Un perro con una rosa en la boca

No es un regalo: se trata de una vida

En base a todo lo expuesto, resulta difícil recomendar a nadie regalar un perro por San Valentín. Este animal debe tener un tutor legal permanente, acostumbrarse a un hogar concreto y, sobre todo, recibir atención continua durante una media de 10 años. Muchas parejas no aguantan tanto y el animal puede sufrir mucho la separación.

Además, es necesario tener en cuenta que no todas las personas están preparadas para adoptar a un can, sea en una fecha especial o no. Si decides tener un perro, que sea por la alegría y vitalidad que os vais a aportar mutuamente a largo plazo, no para sorprender a tu pareja. Recuerda que la vida de otro ser vivo nunca es un buen regalo.

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