Recuerda: tienes un perro y no un bebé

Francisco María García · 14 abril, 2016

Con frecuencia solemos confundir a los perros con los hijos y tenemos tendencia a tratar a los canes como si fueran bebés. Sin embargo, no deberíamos olvidar que los tenemos que querer y cuidar, pero son animales y como tal deben ser tratados. En muchos momentos, recuerda que tienes un perro y no un bebé.

El efecto que conseguiremos si seguimos tratándolos como si fueran bebés es que efectivamente se crean los niños mimados de la casa. Cuando esto ocurra, nosotros, los propietarios, habremos sido los responsables.

Entre las señales de que hemos acostumbrado mal a nuestros perros, está el que algunos canes necesitan la voz suave de sus dueños para que les canten y los arrullen para quedarse dormidos, así como la compañía de sus amos para dormir; incluso con una almohada.

Muchas parejas jóvenes deciden no tener hijos y adoptar, en su lugar, a un perro. ¿Motivos? Entre otras cosas, que un perro es menos complicado que un hijo. No hay que gestarlo y su cariño es incondicional.

Tienes un perro, ojo con la relación paterno filial

hombre acariciando perro

Otra consecuencia de esta intensa relación paterno filial entre propietarios y perros es la ansiedad por la separación. Los canes tienen una vida media muy inferior a nosotros los humanos, además de ser más vulnerables a diferentes dolencias y enfermedades. Todo esto puede acarrear una enfermedad psicológica que provocará que las mascotas se vuelvan muy dependientes de sus dueños.

Los perros son muy inteligentes, pero si están demasiado mimados no son capaces de soportar la ausencia del dueño y sufren enfermedades como gastritis, colitis, no duermen, falta de sociabilidad, etc.

Según diferentes estudios realizados, una relación en la que se humaniza a la mascota en exceso no es equilibrada y genera en el animal muchas alteraciones de conducta, como es el caso de una excesiva agresividad, miedo o angustia, además de estrés en general, todo ello derivado de una sobreprotección.

Asociamos características humanas a perros y gatos, cuando esto no se ajusta a la realidad. Si uno de estos animales acude a la mesa en que estamos comiendo a pedir comida, solemos ceder. Sin embargo, es posible que nuestra mascota ni siquiera tenga hambre y ha ido aprendiendo determinadas pautas de comportamiento para conseguir lo que quiere.

Tienes un perro: el efecto Bambi

Se denomina efecto Bambi a la ternura que nos inspiran perros y gatos a causa de su aspecto inofensivo, tierno, desvalido y necesitado de afecto. Con esta sensación, parece inevitable tratar a los cachorros como si fueran niños, pero es un error que debemos controlar.

Es importante que tengamos en cuenta las normas de conducta, la rutina diaria, la obediencia y disciplina, el cumplimiento de nuestras órdenes y el trato como corresponde a la especie de estos animales, cuidando que la relación no sea como si fuera una persona, entre otras cosas, porque esto puede llegar a confundir a nuestra mascota.

Tienes un perro: sobre alimentar y disfrazar

Muchas cuestiones derivadas de la humanización de un perro están relacionadas con sobrealimentar al animal. El sobrepeso y la obesidad son muy perjudiciales para nuestras mascotas. Algunos expertos a nivel mundial han afirmado que dar a nuestro can comida de la mesa es una forma de humanizarle, que acabará causándole enfermedades cardíacas y metabólicas de diversa índole.

En cuanto a la ropa, proteger a nuestro perro de las condiciones meteorológicas está bien, del frío o la lluvia, pero llevarle a la moda, con accesorios más propios de nosotros los humanos, es una forma de humanizarle.

Diferentes formas de tratar a nuestra mascota como un hijo

caricia perro

En los últimos tiempos, estamos siendo espectadores de muchas maneras de humanizar a nuestros canes. Se festejan sus cumpleaños con banquete incluido, se compra ropa que está a la moda, se presenta ante amigos, familiares, etc., como el nuevo “bebé”, duerme con nosotros en la cama e incluso le hablamos en diminutivo.

Humanizar parece satisfacer las necesidades del dueño, pero no a nuestros animales de compañía. Un perro o un gato no precisan, para su bienestar, de este tipo de actitudes. No debemos olvidar de que son animales, muy cariñosos, nos inspiran ternura y nos ofrecen todo su cariño, pero tienen sus caracteres propios, de su raza y de su especie, y no es bueno atribuirles cualidades humanas o humanizadas.

La buena compañía, la disciplina y el cariño mutuo serán las mejores pautas para la relación que mantengamos con nuestras mascotas.