¿Qué es el silvestrismo y por qué se quiere prohibir?

Eugenio Fernández · 9 junio, 2018
Debido a esta práctica, algunas especies protegidas caen en trampas, lo que es contrario a los programas de conservación para algunas aves

El silvestrismo en España y otros países es una tradición, pero se trata de una de las últimas formas de capturar animales salvajes de forma legal. Entre septiembre y noviembre de cada año más de 300 000 aves cantoras son capturadas para estar en cautividad.

¿Qué es el silvestrismo?

En esto consiste el silvestrismo, una práctica que se basa en la captura de aves cantoras para ser usadas en concursos canto y otras actividades. En principio, la captura de animales silvestres vivos está prohibida, pero las comunidades autónomas redactan órdenes que legalizan capturas ‘excepcionales’.

Para esta práctica, los silvestristas usan diversas técnicas, pero nunca son métodos selectivos: redes y cajas trampa no distinguen entre aves y, aunque ninguna merece ser capturada, en ocasiones pueden caer en la trampa especies protegidas.

Esto contraviene todos los programas de conservación de pequeñas aves, y por mucho que luego se puedan liberar los pájaros ilegales, no deja de ser paradójico. Mientras, muchas de las aves que viven en tu jardín pueden caer en las trampas del silvestrismo.

Los problemas del silvestrismo

Los ornitólogos españoles alertan que desde el punto de vista científico esta es una práctica enormemente dañina para muchas aves amenazadas. Por otro lado, recuerdan que la cría en cautividad es suficiente para abastecer este tipo de mercados.

La legislación ha tenido que hacer malabares para permitir el silvestrismo en un país donde tener pájaros en casa es legal siempre que no sean capturados de la naturaleza, salvo si eres silvestrista y recurres a que tu actividad es tradición.

Aves en jaulas

Tras la captura, los aficionados al silvestrismo entrenan a las aves en el canto para ganar los concursos, que suelen darse en primavera. Este entrenamiento consiste en poner, por ejemplo, un disco con el canto del ruiseñor para que este aprenda a cantar como quiere el silvestrista.

Sin embargo, no se entiende por qué son necesarias tantas capturas, cuando las aves ni siquiera son liberadas tras los concursos. Con cientos de miles de capturas anuales, la cría de estas aves debería ya ser un éxito y no requerir de capturas.

Europa en guerra contra el silvestrismo

Sin embargo, Europa está empezando a mirar con lupa este tipo de prácticas. Y es que una directiva europea de 2009 prohíbe expresamente la captura intencionada de todas las aves silvestres de Europa.

La concesión de permisos que las comunidades autónomas permiten a los silvestristas se amparan en el artículo nueve de dicha ley, que permite capturar aves para fines de investigación, repoblación y reintroducción, algo que según los ornitólogos resulta insultante.

Jilguero: canto

Según Europa, esta actividad debe ser practicada bajo condiciones controladas y selectivas, y en pequeñas cantidades. Todo ello es incumplido por las concesiones al silvestrismo, por lo que la Unión Europea se está cansando.

Durante años se permitió, ya que en teoría estas capturas pondrían en marcha la cría en cautividad para evitar su caza, pero lo cierto es que aunque según muchos la cría en cautividad es perfectamente capaz de abastecer el silvestrismo, estas personas se niegan a dejar de atrapar aves.

La Unión Europea ha puesto al fin limitaciones a las capturas, y pretende reducir al mínimo las capturas de forma brusca. Esto ha puesto en marcha las movilizaciones de cazadores y silvestristas en varias ciudades españolas.

Por ello, parece razonable que quien quiera tener una cría de jilguero debería recurrir a tiendas de mascotas o criadores en lugar de capturarla de la naturaleza. Esto protegerá a cientos de especies que tienen todo el derecho del mundo a volar libres sin ser capturadas por su canto.