¿Por qué los animales nos aportan bienestar, felicidad y salud?

El cariño que cualquier animal trae a un hogar es la clave para muchas de las dolencias de los humanos. Si no te lo crees, aquí tienes varias pruebas científicas.
¿Por qué los animales nos aportan bienestar, felicidad y salud?
Sara González Juárez

Escrito y verificado por la psicóloga Sara González Juárez.

Última actualización: 25 noviembre, 2022

Que los animales nos aportan bienestar, felicidad y salud es algo que sabe cualquiera que conviva con alguno. No obstante, muchas veces el propio bienestar de los no humanos depende de la demostración de este hecho, por lo que tampoco faltan estudios científicos al respecto.

Dormir con tu perro reduce la ansiedad. Bailar con tu ninfa da la misma felicidad que montar una fiesta. Abrazar a tu vaca es el mejor momento del día. ¿Alguna vez te has preguntado por qué? Pues aquí encontrarás las respuestas científicas a algo que, en el fondo, todos sabemos es posible trabar amistad con otras especies. Vamos con ello.

Humanos que aman a los animales: la biofilia

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Que los humanos sentimos amor por la naturaleza no es algo nuevo. El primero en utilizar el término biofilia fue Erich Fromm, el famoso psicólogo social, que la definió como “la pasión por todo lo viviente”. Esta tendencia no era un producto de la lógica humana, sino una parte de la personalidad innata del individuo.

Y es que, a pesar de vivir en nuestras catedrales de asfalto, la conexión con el ambiente que nos rodea es algo que no se ha perdido. Es parte de nuestro sentido de la supervivencia, el conectar con la naturaleza y encontrar en ella la paz que no sabíamos que necesitábamos.

Con los animales pasa exactamente igual, cuando creemos que la barrera de la especie hace imposible el entendimiento, nos encontramos con la mirada de nuestro perro o con nuestra rata acicalándonos un dedo. En ese momento se produce una conexión y, con ella, la felicidad.

Impacto de tratar con animales en la salud

Hace ya tiempo que se habla del concepto de salud única, donde lo mental y lo físico se engloban dentro de un mismo programa de bienestar, tanto para humanos como para el resto de los animales. En este sentido, es innegable que tener una relación con alguien de otra especie aporta beneficios para ambas.

Un buen ejemplo de ello es la mejora de la salud cardiovascular de las personas que conviven con un perro, pues son menos sedentarias. Así, se registran presiones arteriales más bajas, menos colesterol y triglicéridos más reducidos. Esto, a su vez, se relaciona con el entorno psicosocial, donde las respuestas al estrés son más atenuadas y el estado de ánimo mejora.

Acariciar animales reduce el estrés

No es nuevo, precisamente, el estudio que demostró que acariciar animales con los que se ha establecido un vínculo afectivo reduce la ansiedad. Aunque se encontró que las especies más peludas y adorables (gatos, conejos, etcétera) eran los que más efecto tenían, lo cierto es que no se vio esta restricción en personas que amaban a todos los animales por igual.

Animales y desarrollo del sentido de la responsabilidad

Que los animales nos aportan bienestar es algo que queda demostrado por varias vías. Sin embargo, también ayudan con otro atributo personal, la responsabilidad. Aunque existe polémica acerca de ello, expertos dicen que enseñar a los más pequeños a cuidar de un animal es un buen ejercicio para crear un sentido de la responsabilidad en ellos.

No hace falta decir que la supervisión parental debe ser constante y que ellos son los últimos responsables del bienestar del animal.

Los animales nos aportan bienestar en la neurodivergencia y la enfermedad crónica

Es muy importante también contar con un apoyo psicosocial en momentos críticos de la vida. Estos momentos son especialmente difíciles para ciertos colectivos de la sociedad, como el neurodivergente y el de las enfermedades crónicas. En este sentido también ha habido resultados positivos en cuanto a la interacción con animales:

  • Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH): los padres informaron de mejoras en habilidades sociales, comportamientos prosociales y conductas problemáticas de los niños con TDAH que estuvieron en terapia asistida con perros.
  • Trastorno del espectro autista (TEA): se ha demostrado que los animales actúan como amortiguadores sociales para los niños con TEA, que suelen sufrir altas tasas de estrés social durante las interacciones con sus iguales.
  • Diabetes mellitus tipo 1: otro estudio encontró que cuidar de una mascota (en este caso, un pez) mejoró el control glucémico de los adolescentes del estudio. El cuidado estructurado del animal les proporcionó pistas para su propio autocuidado.

Animales y empatía

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Y, como no podía ser menos, el desarrollo de la empatía no podía faltar en un espacio que asegura que los animales nos aportan bienestar, felicidad y salud. En este sentido, el proceso es algo circular. La empatía por los no humanos lleva al interés por ellos y el trato con ellos hace que la empatía se siga desarrollando.

De hecho, se refleja en los estudios que los refugios de animales proporcionan oportunidades para que las personas desarrollen relaciones cercanas con no humanos individuales. Esta interacción es un paso fundamental en el avance del pensamiento empático.

Esta empatía es el motivador interno para los comportamientos proambientales, además de acabar por extenderse a todos los demás seres vivos. Quien ha mirado dentro de los ojos de un animal nunca vuelve a querer dañar a una planta, a otro humano o al planeta en el que se vive. Afirmamos, sin lugar a duda, que los animales nos aportan bienestar, felicidad y salud, pero también las ganas de que ellos también disfruten de su vida.

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