Peligros de comprar un perro a un particular

Paco María García 27 mayo, 2016

Entre los principales riesgos de comprar un perro o proceder a su adopción si es procedente de un particular, encontramos el pago de pedigrís falsos o adquisición de animales enfermos.

La adquisición de un perro procedente de un particular acarrea peligros que conviene conocer con el fin de evitarlos. En torno a un negocio de compraventa particular de animales hay algunos riesgos, entre ellos, la posible sobreexplotación de los canes para la cría.

Puede darse el caso de que el cliente deba pagar una cantidad de dinero desorbitada por un pedigrí que no es tal. Este artículo explica cuáles son los riesgos de comprar un animal a un particular y las pautas para evitarlos.

Riesgos sanitarios al comprar un perro

almohadillas de las mascotas

Cuando adoptamos cachorros, debemos saber que necesitan cuidados específicos, como es el caso de eliminación de parásitos, vacunas y revisiones a partir de determinadas edades. Si no tenemos en cuenta estos cuidados, implicará que la salud del cachorro puede verse afectada.

Es importante que nuestro vendedor o persona que nos cede un perro sea un criador acreditado, una protectora de animales o alguien profesional.

La adquisición de un animal a un particular no garantiza que haya recibido los cuidados sanitarios adecuados. Tengamos en cuenta que no es una actividad comercial reconocida, y por tanto no se le exigen los mismos requisitos que a un criador profesional o a un establecimiento autorizado de venta de animales.

Situación en España

A lo largo de la geografía española hay más de 5.000 comercios especializados en animales de compañía. Estos negocios tienen la obligación de cumplir ciertos requisitos, como unas correctas condiciones higiénico-sanitarias para las futuras mascotas que albergan.

Sin embargo, los particulares que crían perros en su casa pueden obviar estas condiciones, porque no están sometidos a los controles de los establecimientos y negocios autorizados de animales.

La reclamación tras comprar un perro

Como en muchas otras adquisiciones, si no hay factura por la compra del animal no hay posibilidad de reclamación, en caso de que sea necesaria. El animal puede estar enfermo e incluso morir días después de su compra debido a determinadas patologías.

Cuando se trata de establecimientos autorizados, la compra suele implicar una garantía de 15 días. Durante este periodo, si el animal enferma o muere, el comprador puede reclamar una compensación económica.

También es cierto que hay enfermedades que surgen pasados los 15 días de la compra del perro y, para entonces, ya será muy complicado reclamar en el establecimiento.

Sobreexplotación de animales

Existen criadores que someten a las hembras a una sobreexplotación para obtener más cachorros. Sobre todo cuando compramos animales sin garantía, hemos de saber que estamos fomentando ese negocio, el de la sobreexplotación.

Fraudes y pedigrís

Como vemos, el número de fraudes en la adquisición de perros con una supuesta raza y un pedigrí determinados es más frecuente de lo deseable. Una de las formas de evitar la estafa es solicitar la realización de pruebas de ADN para determinar quiénes son los padres y el origen del can.

Es cierto también que las compras no frenan el abandono. La adopción de un perro es una opción solidaria y necesaria, si se tiene en cuenta que en España se recogen cerca de 110.000 perros abandonados cada año.  No tiene demasiado sentido comprar un can cuando hay mucha población de animales abandonados en los albergues.

Consejos para evitar riesgo al comprar un perro

perro adoptado

  • Conocer los orígenes. Como hemos visto, es recomendable para comprobar su procedencia.
  • Hablar con el criador y conocer detalles del animal.
  • Si hay un club de la raza del animal, visitarlo para conocer sus peculiaridades.
  • Evaluar las instalaciones donde vive la camada y sus condiciones higiénico-sanitarias. Es la manera de saber si el criador es profesional y responsable con los animales que cría y vende.
  • El sistema para recoger el ADN y saber la procedencia del animal no es difícil. Sencillamente se toma un bastoncillo y se frota la zona interna de la mejilla para recolectar células que es donde se encuentra el ADN. Es seguro e indoloro para el perro. Este ADN tiene información, por ejemplo, cuando un perro viene de más de una raza diferente. En todos los casos, alguna de esas razas será la que predomine y el can se parecerá más a ella física y emocionalmente.
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