Peces abisales, unas criaturas marinas increíbles

El fondo marino siempre ha suscitado admiración y respeto. Aún falta mucho por descubrir de este mundo, pero cada vez se encuentran más especies de peces abisales con adaptaciones increíbles a la oscuridad.
Peces abisales, unas criaturas marinas increíbles
Elsa M. de Arribas

Escrito y verificado por la bióloga Elsa M. de Arribas el 30 abril, 2021.

Última actualización: 30 abril, 2021

Entre los habitantes de las profundidades marinas y oceánicas se localizan los peces abisales. Estas especies acuáticas han desarrollado diferentes adaptaciones a lo largo del tiempo para aprovechar los recursos limitados de los que disponen.

Sin embargo, muchas de estas obras de la ingeniería evolutiva solo son reconocidas por su aspecto monstruoso. ¿Sabías que los peces abisales tienen características mucho más interesantes que sus formas extrañas? No te quedes con la duda y lee lo que te contamos.

¿Cómo sobreviven los peces abisales?

En primer lugar, hay que explicar qué son los peces abisales y cuáles son sus características. Pese a lo curiosos que resultan, son poco conocidos por el público o mal designados como los «peces monstruosos». Esta falta de conocimiento tiene fácil solución, pues aquí te contamos algunos de los rasgos más interesantes de estos animales.

1. Los peces abisales habitan en la zona abisal y son reconocidos por su aspecto

Los peces abisales son aquellos que habitan en la zona abisal del fondo, es decir, que se sitúan entre los 100 metros y 4000 metros de profundidad. Dicha profundidad condiciona su vida, ya que están expuestos a factores muy concretos y limitantes, como los siguientes:

  • Ausencia de luz solar. 
  • Ausencia de organismos vegetales.
  • Altas presiones.
  • Bajas temperaturas.
  • Bajas concentraciones de CO2. 

2. Reconocidos por su aspecto

Al verse expuesta a estas circunstancias, la fauna de la zona abisal ha desarrollado diferentes mecanismos de adaptación. Destacan las modificaciones en su membrana celular, tasas metabólicas únicas y mecanismos de flotabilidad.

Pese a haberse adaptado tan bien a este duro ambiente, son más conocidos por su aspecto, ya que la mayoría de las especies tienen una apariencia calificada como «monstruosa». Así pues, su plano corporal se caracteriza por cumplir normalmente una serie de características, como las siguientes:

  • Tamaño pequeño: aunque algunos ejemplares pueden padecer gigantismo, lo común es que el porte físico se reduzca en las profundidades marinas.
  • Cuerpos blandos con ojos pequeños y dientes afilados de tamaño grande.
  • Branquias muy desarrolladas: debido a las condiciones de bajo CO2 disuelto en el agua, las branquias de estos peces deben aprovechar al máximo las condiciones en las que se encuentran.
  • Estómago extensible.
  • Reproducción lenta.

Según los expertos, la apariencia física de estos animales se adapta a las condiciones de vida tan extremas de las profundidades. Por ello, suelen tener formas extrañas, pero que les permiten aprovechar al máximo los recursos, ya que no saben cuándo volverán a alimentarse. 

Un pez abisal bioluminiscente.

3. Los peces abisales soportan altas presiones y bajas temperaturas

Al igual que nuestro cuerpo se adapta a la presión para evitar ser aplastados por el peso, lo mismo ocurre con los peces abisales. Sin embargo, ellos están expuestos a altas presiones, que aumentan de forma exponencial a medida que se incrementa la profundidad.

Además, estos seres vivos también se enfrentan a temperaturas que no alcanzan los 5 ºC, ya que la luz solar no incide en esta zona. A pesar de estas condiciones climáticas pésimas, existen diversas formas de vida además de los peces abisales en las profundidades, como las bacterias.

4. Su sentido del olfato está altamente desarrollado, al contrario que el de la vista

Debido a la ausencia de luz, uno de los rasgos distintivos de estos peces son sus ojos. Normalmente, estos órganos pueden ser pequeños o estar poco desarrollados, ya que muchas especies presentan ceguera ante la falta de luz continuada.

Sin embargo, también se han descrito especies con ojos grandes, así que no puede generalizarse. Por otra parte, su sentido del olfato está altamente desarrollado, ya que les es imprescindible para alimentarse a estos animales.

Un detalle llamativo de todas las especies que constituyen la fauna abisal es que son netamente carnívoras. Todas han adaptado su dieta a las condiciones de vida, pero los peces abisales destacan por sus mandíbulas, con las que apresan y no sueltan a sus víctimas.

Además, su gran estómago es extensible y se adapta al tamaño a las presas, algunas de las cuales son del mismo tamaño que el depredador. 

5. Bioluminiscencia y señuelos

Como ya se ha mencionado antes, en la zona abisal los organismos no están expuestos a luz solar. Por ello, entre sus habitantes se descartan a todos aquellos que sean fotosintéticos. No obstante, en el rango de los 200 a 4000 metros de profundidad, algunos seres vivos son capaces de producir luz.

Estos reciben el nombre de «organismos bioluminiscentes» y el fenómeno que producen se denomina bioluminiscencia. Sin embargo, la mayoría de los peces abisales no son bioluminiscentes por sí solos, aunque pueden utilizar señuelos para atraer a sus víctimas.

Para ello, establecen una relación simbiótica con bacterias bioluminiscentes, con las que atraen a peces incautos. Esta es una de sus estrategias de caza más conocidas, y el ejemplo más claro es el de M. johnsonii o diablo negro.

Sobre esta especie, cabe destacar que su descubrimiento desconcertó a los científicos, al ser todos los ejemplares encontrados hembras. Sin embargo, en realidad los machos estaban pegados a las hembras como parásitos, con lo que utilizaban el tamaño entre ambos sexos como medida más clara de dimorfismo sexual.

6. Existen muchas especies de peces abisales

Una vez vistas las características de los peces abisales, falta mencionar algunos ejemplos que permitan visualizarlos. Según el Census of Marine Life (CoML), estos ejemplares que viven en una zona afótica —sin luz solar— rondan la intimidante cifra de 17 000 especies.

Normalmente, los peces abisales se localizan a partir de los 1000 metros de profundidad. Entre los ejemplares más comunes de estos animales, se encuentran el krill o los camarones. De todas formas, cabe destacar que algunas especies pueden habitar en profundidades que superan los 6000 metros.

Esta región se conoce como «la zona de Hades» y entre sus habitantes destaca Eurypharynx pelecanoides o pez pelícano, que alcanza los 8000 metros. Otros, como la Babosa de aletas afiliadas (Careproctus longifilis) se sitúan entre los 8000 o 9000 metros.

Los peces abisales tienen formas muy extrañas.

Un medio apasionante y desconocido

Aún hoy en día, las profundidades marinas albergan numerosos misterios, ya que permanece inexplorada una parte importante de las aguas profundas. Sin embargo, gracias a los investigadores, se han podido descubrir diferentes habitantes —como los peces abisales— y ampliar el conocimiento ictiológico de los lugares donde la luz brilla por su ausencia.

A lo largo de estas líneas se han relatado algunas características de estos animales, de los cuales muchos aún provocan preguntas sin respuesta. La naturaleza es un lienzo sobre el que se pueden descubrir continuamente detalles fascinantes y asombrosos en forma de seres vivos.

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