Orquiectomía en perros: todo lo que debes saber

Retirar los testículos a un perro es un proceso que se lleva a cabo mediante un procedimiento quirúrgico sencillo que se conoce como orquiectomía. Descubre cómo se debe realizar, sus ventajas y cuidados posoperatorios.
Orquiectomía en perros: todo lo que debes saber

Última actualización: 29 junio, 2021

Aunque quizás por este nombre sea más complicado saber a qué se hace referencia, la orquiectomía en perros es una intervención quirúrgica que se realiza en los canes machos con mucha asiduidad en la mayoría de clínicas veterinarias. Además, suele recomendarse en la mayoría de instalaciones y organizaciones de esta índole.

Por los beneficios que aporta al animal y a la familia con la que convive, es una de las acciones que más se asocian a la tenencia responsable de mascotas. Si quieres saber en qué consiste la orquiectomía canina, sigue leyendo.

¿Qué es la orquiectomía en perros?

Cuando se habla de la orquiectomía en perros, se hace referencia a la extracción de los testículos del animal mediante una intervención quirúrgica. De hecho, se puede entender aún más claramente si analizamos el origen griego de la palabra: orkhi significa “testículo” y ektomia es “extracción quirúrgica”.

Sin embargo, es mucho más común referirse a este tipo de procedimientos como esterilización o castración, sin hacer distinción entre ambas intervenciones. Esto es un error, puesto que sí existen diferencias entre castrar y esterilizar. Aun así, se puede decir que orquiectomía en perros hace referencia concretamente a la castración, ya que al castrar se retiran los testículos del animal.

¿Para qué sirve la orquiectomía en perros?

La orquiectomía en perros aporta muchos beneficios al can. Para empezar, al extraer los testículos se estará evitando la aparición de enfermedades relacionadas con las hormonas sexuales o el aparato reproductor. Un ejemplo de ello son los tumores testiculares que, como dicen expertos, son la segunda neoplasia más común en los perros macho, tras los tegumentarios.

Además de esto, al realizar la operación el animal ya no podrá procrear, lo que significa que si se aparea no dará lugar al embarazo ni nacimiento de una camada de perros no deseada. Adicionalmente, y debido a esa acción directa sobre las hormonas sexuales, ciertos comportamientos agresivos y/o territoriales del can y el marcaje urinario también se verán rebajados.

La orquiectomía puede evitar conductas conflictivas en el animal a largo plazo.

¿Cómo se realiza la orquiectomía en perros?

La orquiectomía en perros requiere una revisión previa por parte del profesional veterinario. No es una intervención compleja, pero siempre se debe realizar un análisis de sangre y un examen para comprobar el estado general del perro y corroborar que no haya riesgos. Si los resultados son óptimos, se dará cita para la operación.

El veterinario marcará las pautas a seguir antes de la orquiectomía, como retirar la comida y el agua al perro unas 12 horas antes del procedimiento, puesto que es esencial que el can llegue en ayunas para que no haya problemas con la anestesia. Dicha anestesia será general.

Antes de comenzar, se rasurará y desinfectará la zona, delimitándola con paños de campo. En general, la intervención consiste en hacer un corte, extraer los testículos, ligar el conducto deferente y los vasos, seccionar y retirar los testículos. La técnica empleada para ello puede ser diferente en cada caso, dependiendo de las características del animal.

Un perro muestra sus testículos en la hierba.

Lo más frecuente es el abordaje preescrotal, que consiste en comenzar con un corte delante de los testículos, en la línea media del prepucio. Por esa incisión se extraerán las gónadas y se cerrará luego con puntos de sutura. Otras opciones son el acceso perineal —aunque es mucho más complicada la extracción— o el acceso en el escroto directamente, mucho más rápido e indicado en perros jóvenes.

Análisis de la orquiectomía cerrada y abierta

Además de lo mencionado anteriormente, hay que hablar de que la orquiectomía puede ser abierta o cerrada. La principal diferencia entre ambas es que, en el caso de la abierta, hay que abrir la túnica vaginal antes de que se liguen el conducto deferente y los vasos, mientras que en la cerrada esto no se lleva a cabo, es decir, no hay realizar dicha apertura.

Cuando la túnica vaginal no se abre, no existe comunicación directa con el abdomen, lo que hace de este procedimiento una intervención más segura. Esto se debe a que se reducen la posibilidades de una hernia de contenido abdominal o infecciones ascendentes. Sin embargo, la orquiectomía abierta también tiene ventajas, como que hay menos posibilidades de hematomas escrotales.

Se suele recomendar la orquiectomía abierta para perros de mayor tamaño, mientras que la cerrada se usa en perros pequeños. Aun así, investigaciones señalan que aquellos canes con orquiectomía abierta acaban presentando más complicaciones que los que se intervienen por la cerrada. Sea como fuere, la decisión final siempre la deberá tenerla el profesional veterinario.

Complicaciones asociadas a la orquiectomía

La hemorragia es una de las complicaciones que se pueden dar en una orquiectomía. Esta suele deberse al sangrado de la túnica vaginal, así que su extensión es localizada. Aun así, provoca hematomas subcutáneos, hemorragia incisional y hematomas en el escroto.

Otra de las complicaciones derivadas de la orquiectomía en perros —que además es difícil de detectar— es la hemorragia del pedículo vascular. Esta se produce por una retracción de los vasos en el abdomen, lo cual desemboca en hemoperitoneo o presencia de sangre libre en la cavidad peritoneal.

También suele estar relacionado con este tipo de intervenciones el aumento de peso del animal, lo que derivaría en otros problemas de salud. Sin embargo, esto es algo fácilmente evitable si se ofrece una dieta adecuada, además de cumplir con la actividad física diaria recomendada para el can.

Cuidados en el posoperatorio

Por supuesto, es responsabilidad del tutor del can proporcionarle unos buenos cuidados tras la orquiectomía, siempre siguiendo las pautas recomendadas por el veterinario. Cabe destacar que la recuperación suele ser muy sencilla para el animal y será posible llevarlo a casa tan pronto como se despierte de la anestesia.

Habrá que administrarle a la mascota antibióticos —para evitar infecciones— y analgésicos para el dolor. Las tomas serán marcadas por el profesional. Además, este también señalará cuándo puede volver a comer el can. Limpiar la herida y vigilar que el perro no la lama serán otras de las atenciones necesarias, aunque para esto último siempre se puede contar con un collar isabelino.

El perro deberá permanecer tranquilo y habrá que evitar que realice movimientos bruscos que dañen o abran la herida. Esta se debe vigilar para comprobar que no surjan complicaciones, como pus, inflamación y otras señales que puedan indicar que algo va mal —dolor, pérdida de apetito, aumento de las pulsaciones, mucosas pálidas, etc.—.

La resonancia magnética en mascotas es esencial para el diagnóstico de enfermedades.

En caso de notar cualquier síntoma anómalo tras la orquiectomía, se debe acudir inmediatamente al veterinario. Por otro lado, aunque todo vaya correctamente, más o menos tras una semana o 10 días habrá que llevar de nuevo al perro a la clínica para una revisión y la retirada de los puntos.

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