La misteriosa muerte de los leones marinos en California

4 febrero, 2021
Este artículo fue redactado y avalado por el biólogo Samuel Sanchez
Cada año mueren aproximadamente 1000 leones marinos en las costas estadounidenses. Un estudio parece haber descubierto la respuesta a este trágico suceso.

La misteriosa muerte de los leones marinos de California (Zalophus californianus) tiene en vilo a los investigadores desde hace décadas. Durante los últimos años, han ido apareciendo ejemplares sin vida a causa de un tipo de cáncer que también afecta a los seres humanos: el carcinoma urogenital.

Un artículo científico publicado en la revista Frontiers in Marine Science parece haber descubierto la razón: la intoxicación por compuestos químicos provenientes de los residuos industriales de uso humano, pesticidas y refinamiento de aceite. Si quieres conocerlo todo sobre esta noticia, sigue leyendo.

El carcinoma urogenital en leones marinos

Las neoplasias son comunes más allá de los humanos, pues se han registrado en mamíferos marinos en múltiples ocasiones. Los cánceres urogenitales son aquellos que se producen en riñones, vejiga, próstata y órganos reproductores. Por desgracia, cada año se detectan en las costas más de 1000 leones marinos muertos por esta enfermedad.

Según el estudio citado, hasta el 23 % de los animales analizados tras su muerte durante 40 años presentaban este tipo de cáncer. Además, se ha observado un aumento notable de la prevalencia de casos, concretamente de un 18 % entre los años 1979 y 1994. Huelga decir que esta tendencia es nefasta para la especie.

El carcinoma urogenital afecta a los leones marinos adultos y subadultos de ambos sexos, con una media de representación de 8 años de edad. Generalmente, el tumor primario aparece en el aparato genital, pero se suelen producir metástasis en los nódulos linfáticos pélvicos, próstata y riñones.

Un león marino sonriendo.

Las causas de la misteriosa muerte de los leones marinos

Sorprendentemente, el estudio publicado ha dilucidado que los leones marinos con mayor concentración corporal de pesticidas son más vulnerables al cáncer provocado por la infección de un herpes virus. Esta familia (HSV) comprende una amplia cantidad de virus con una doble cadena de ADN, que afectan a distintos seres vivos, incluido el humano.

Estos agentes patógenos necesitan a las células de su hospedador para poder reproducirse. Por ello, ingresan en su interior, utilizan su maquinaria de replicación, se multiplican y salen de ellas, preparados para invadir otros tejidos y provocar daños en las neuronas sensoriales.

Se ha observado que los leones marinos con mayores cantidades de compuestos tóxicos en su grasa corporal son más proclives a sufrir el cáncer. Esta exposición al DDT y policlorobifenilos (PCBs) no se produce solo durante la vida del animal, pues las madres se los pasan a sus hijos durante el desarrollo embrionario y la lactancia.

Así pues, parece que los ejemplares con alto contenido de tóxicos en el cuerpo son menos capaces de hacer frente a la infección por herpesvirus. Esto explicaría la alta tasa de aparición del carcinoma urogenital y, por desgracia, la mortalidad asociada. Esta sinergia es mortal para estos bellos mamíferos a largo plazo.

Una repercusión más allá del mundo animal

Se ha descubierto que la acción conjunta entre tóxicos y herpesvirus puede ser letal para leones marinos, pero, ¿qué hay del resto de animales? Los cadáveres de estos mamíferos llegan a las playas por su cercanía a la línea de costa, pero no es tan fácil cuantificar los efectos de estos compuestos en cetáceos y otros animales que viven mar adentro.

Además, los leones marinos comparten con nosotros el agua en el que nos bañamos, las playas en las que caminamos e, incluso, los peces que comemos. Si los tóxicos presentes en el medio se almacenan en el tejido adiposo del animal, ¿quién nos dice que el pescado que consumimos no tiene trazas de ellos?

Desde luego, este descubrimiento reporta datos de gran interés zoológico y un motivo más de preocupación. Más allá de la muerte de los leones marinos, esto demuestra que la contaminación de origen antrópico pasa factura a largo plazo a los ecosistemas y, por ende, a la especie humana.

Aunque el DDT se ha prohibido, tarda generaciones en descomponerse y se acumula fácilmente en el tejido adiposo de los animales.

Los leones marinos son curiosos por naturaleza.

Por desgracia, es imposible acabar en una nota positiva. Este es quizá el ejemplo más claro de los efectos de la polución en animales, pero no el único. Esto dibuja una realidad innegable: es necesario modificar por completo los medios de producción humanos. Quizá así aún estemos a tiempo de salvar al planeta de una muerte segura.

  • Gulland, F., Hall, A. J., Ylitalo, G. M., Colegrove, K. M., Norris, T., Duignan, P. J., ... & Rowles, T. K. (2020). Persistent Contaminants and Herpesvirus OtHV1 Are Positively Associated With Cancer in Wild California Sea Lions (Zalophus californianus). Frontiers in Marine Science7, 1093.
  • Browning, H. M., Gulland, F. M., Hammond, J. A., Colegrove, K. M., & Hall, A. J. (2015). Common cancer in a wild animal: the California sea lion (Zalophus californianus) as an emerging model for carcinogenesis. Philosophical Transactions of the Royal Society B: Biological Sciences370(1673), 20140228.