Mascotas y niños ¡qué grandes amigos!

La infancia es posiblemente una de las épocas más felices en la vida de las personas y la experiencia de poder crecer al lado de una mascota, la hace mucho más especial. Definitivamente, la relación entre mascotas y niños puede ser muy significativa para ambos y para los adultos representa una ventaja tener a dos criaturas que aman compartiendo por igual.

Normalmente cuando hablamos de mascotas para niños, pensamos en general en perros y en gatos, pero existen toda una variedad de animales que pueden acompañar a nuestros niños, de acuerdo a su rango de edad y a las condiciones espaciales y económicas con las que cuente la familia.

Cuando se trata de niños muy pequeños, lo mejor es tener como mascota un animal grande, de esta forma el bebé no podrá lastimarlo por accidente. Aunque, no debes permitir que el bebé manipule la mascota, estos están aprendiendo a reconocer el mundo, incluyendo a los animales y pueden lastimarlos sin querer.

Recuerda también que no debes dejar sólo a tu hijo o a ningún niño menor de ocho años con un animal, no importa los años que lleves con la mascota o lo bien entrenada que esté. Es muy frecuente que bajo estas condiciones, se presente una situación lamentable, que se pudo evitar con facilidad.

Para niños un poco más grandes, entre los 5 y los 8 años, la variedad de animales es muy grande. Sin embargo, los perros son los grandes preferidos, pues estos tienen mucha energía y se dejan manipular por el niño siempre y cuando este sea cuidadoso. Además los perros hacen demostraciones de afecto muy efusivas y esto, además de ser muy sano para la mentalidad del niño, es muy divertido también.

Enseña al niño a velar por el bienestar de su mascota

psicologia canina 2

Otros animales como conejos, hámsters o tortugas son buenos para enseñarle a los niños sobre el respeto por la vida y el respeto a la naturaleza. Por ejemplo, con las tortugas puedes convertir su mantenimiento en toda una experiencia pedagógica, enseñándole sobre el cuidado de los ecosistemas, para que animales como ellas, puedan sobrevivir. Hablarle sobre sus procesos alimenticios (que son muy diferentes a los nuestros) y lograr generarle verdaderas inquietudes sobre la preservación de esta clase de mascotas.

Con animales más pequeños, como los hamsters, puedes educarlo sobre la protección a los más débiles y a que debe ser responsable y cuidar de las criaturas más pequeñas que él. Enseñarle que debe respetar su espacio y mantener la distancia por el beneficio del propio animal.

También debes educarlo sobre la clase de juegos que son apropiados para involucrar a la mascota. Por ejemplo, aquellos en los que intervengan cosas delicadas, como juguetes del niño, o los que impliquen que el niño sostenga a la mascota en sus brazos mientras está de pie, no son apropiados, en el segundo caso el animal puede resbalar de las manos del niño y hacerse daño.

No lo responsabilices

niña con conejo

Existe una confusión peligrosa entre educar sobre el cuidado de un animal y el responsabilizar al niño del mismo. Una vez adquieres una mascota, la responsabilidad del cuidado de esta, debe recaer en el adulto, no en el niño.

Esta muy bien que quieras enseñar a tu hijo a que sea responsable, y que parte del bienestar de la mascota dependerá de las actitudes y comportamientos que el niño tenga con ella. sin embargo, los niños todavía no están en la capacidad de discernir sobre ciertas cosas, por ejemplo cómo alimentarlos, qué elementos pueden resultar tóxicos para él, con qué objetos no debe jugar, etc.

No es justo, tanto para la mascota como para tu hijo, dejar algo tan importante como la vida de un animal en manos de un niño, en especial si este es muy pequeño. Piénsalo de la siguiente forma, ¿Si tu hijo no se encuentra en la capacidad de cuidar de si mismo, se encuentra entonces en la capacidad de cuidar de un animal?. Esto es una completa falta de criterio por parte de los adultos, y lo peor es que es un error que se comete con mucha frecuencia.

Así que ya lo sabes, las mascotas y niños son una mezcla maravillosa, y si cuidas de la manera adecuada a ambos, será una experiencia feliz que les durará mucho tiempo.