Mascotas y maternidad: toxoplasmosis

Maite Córdova Vena · 7 marzo, 2019
Una mascota bien cuidada ayuda a reducir al mínimo el riesgo de contraer enfermedades como la toxoplasmosis. Por ello, es importante velar por la salud del animal como medida de prevención.

La toxoplasmosis es una enfermedad que, una vez se presenta, puede llegar a tener graves consecuencias en el embarazo humano si no se trata. Ahora bien, dicha enfermedad solo aparece cuando las condiciones de higiene y cuidado de las mascotas no son adecuadas.

Si el entorno donde se encuentra la mujer embarazada no cumple las condiciones sanitarias y medidas de seguridad necesarias, las mascotas pueden suponer una amenaza para su salud. A propósito de esto, hay que recordar que todos los animales de compañía, obligatoriamente, requieren cuidados y atenciones específicas, tanto para su propia salud e higiene como para la propia.

Durante el embarazo, los cuidados de la mascota adquieren mayor relevancia, dado que ayudan a reducir considerablemente el riesgo de contagio de cualquier enfermedad, incluyendo la toxoplasmosis.

El gato, el huésped definitivo

Gato con Toxoplasmosis

La toxoplasmosis es la enfermedad transmitida por un parásito microscópico cuyo nombre científico es Toxoplasma gondii. Su huésped definitivo es el gato, lo que quiere decir, que una vez invade al animal, comienza a reproducirse. Si bien está considerada como una enfermedad leve, si no se trata, puede tener consecuencias fatales.

Al ser el gato uno de los animales de compañía más populares alrededor del mundo, es necesario conocer los riesgos que puede implicar la convivencia con él, si no se le brindan los cuidados adecuados. Una mala higiene del animal puede dar pie a la aparición de enfermedades. En especial, en lo que respecta a la limpieza de sus heces.

Aunque la enfermedad puede ser asintomática, puede llegar a incrementar la mortalidad perinatal. Por otra parte, si la mujer se infecta durante el primer trimestre y la parasitosis no es detectada, el bebé que nazca con toxoplasmosis puede presentar diversas infecciones y lesiones severas, tales como: hidrocefalia, calcificaciones cerebrales, etcétera.

Una vez que la toxoplasmosis se detecta, con el tratamiento adecuado, la enfermedad puede llegar a reducirse hasta un 60% en el feto.

En caso de que el bebé nazca infectado, deberá estar bajo tratamiento farmacológico con supervisión médica durante un año. Cabe destacar que los fármacos más empleados para dicho tratamiento son: la pirimetamina, la sulfadiacina y la trisulfapirimidina.

De no tratarse farmacológicamente al bebé durante el primer año de vida, este puede llegar a presentar trastornos de la visión y otros problemas incluso antes de llegar a la adolescencia. Por otra parte, la madre también deberá recibir tratamiento antibiótico durante un período de tiempo (determinado por el médico) para lograr su recuperación y evitar complicaciones. En su caso, el antibiótico más empleado es la espiramicina.

Mascotas y embarazo

Una vez que la embarazada se contagia con esta parasitosis, el feto también se ve afectado.

¿Cómo evitar la toxoplasmosis?

  • Mantenga al día las vacunas de su mascota, aséela periódicamente y, sobre todo, cámbiele el agua de beber con regularidad.
  • Evite que su gato ingiera alimentos crudos, cace o deambule por lugares de recreación es una de las medidas más recomendadas a la hora de prevenir que su mascota contraiga toxoplasmosis.
  • Si su gato presenta en algún momento signos de encontrarse enfermo, llévelo inmediatamente al veterinario.
  • Si usted está encinta, lo mejor es evitar manipular directamente la caja de arena del gato, de ser necesario, utilice guantes desechables para ello. Mantener las manos limpias y, sobre todo, las uñas, después de manipular al animal o su caja de arena, ayudará a reducir el riesgo de infección.
  • Evite los parques públicos con zonas infantiles con arena así como realizar labores de jardinería (si fuere el caso), ya que estos lugares son ideales para alojar al parásito.
  • No está de más evitar las comidas crudas o poco cocidas, en especial, las carnes.
  • Beba solamente agua potable y lave bien todos sus alimentos, sin excepción.
  • Si tiene más animales de compañía, además del gato, aplique las mismas precauciones.
Lavarse las manos es crucial

La clave es mantener una higiene adecuada (tanto personal como del animal) y tener en cuenta las consideraciones ya mencionadas.

¿Cómo se detecta la toxoplamosis?

La toxoplasmosis se detecta a través de la sintomatología que presenta el paciente, y por supuesto, por medio de análisis clínicos como un perfil hematológico y serológico. A través de las analíticas se determinará la presencia de anticuerpos específicos de tipo IgG o IgM, y de allí, la detección del patógeno.

Lo más importante: acuda a su médico

Solo un médico podrá confirmarle (o descartarle) sus sospechas y proceder a pautarle un tratamiento. No acuda a terceros, es lo menos recomendable.

Si se siente mal y sospecha que puede ser a causa de su mascota, acuda a su médico y solicítele la analítica de toxoplasmosis, ya que en caso de que tenga esta parasitosis, si se diagnostica antes del embarazo y desarrolla anticuerpos, el feto no se verá afectado. Y recuerde, en todo momento, debe evitar la automedicación.

Si aún no ha acudido a ver a su médico de cabecera y sospecha que puede tener toxoplasmosis, acuda al servicio de urgencias.