Los perros del maharajá

Virginia Duque Mirón 17 noviembre, 2015

Es sabido por todos lo excéntricos que pueden ser algunos famosos o poderosos, ya sean del gobierno o de la realeza. Pero particularmente en la India, cuando se logró la independencia poniendo fin a los maharajás, el pueblo se sintió aliviado ya que estos practicaban un medio de vida ostentoso y destacaban por una excentricidad que rozaba lo demente.

Entre todos ellos, destacaron muchas excentricidades. Entre ellas, algunas crueles y despiadadas como el que utilizaba bebés recién nacidos como carnada para cazar tigres o la de aquel que usaba un tren eléctrico en palacio para transportar comida, bebida, sirvientes o incluso invitados.

Pero la excentricidad ganadora es la del maharajá  Muhammad Mahabat Khan III el cual reinó sobre el estado de Junagadh, al norte de Bombay.

Este maharajá tenía una pasión desmedida por los perros. Tanto es así, que llegó a tener 800. Todos conocemos la frase “Vives como un maharajá”. ¿Vivieron del mismo modo sus perros?

La excentricidad personificada, mejor, caninizada

Autor: Juanedc
Autor: Juanedc

De estos 800 perros, algunos eran favoritos de este excéntrico maharajá. A estos, es decir, a sus favoritos, los tenía bien acomodados en apartamentos en los que gozaban de aire acondicionado, teléfono y electricidad, baños espumosos, manicura, pedicura y hasta criados que daban su vida por atender a los animales como si del propio maharajá se tratara.

Llegó a contratar a un famoso veterinario inglés que pasaba sus jornadas laborales diarias metido en un hospital canino, fruto de la excentricidad del maharajá. Era un hospital de similares características en el que se atiende a las personas; numerosas habitaciones y la última tecnología existente en aquel tiempo.

Si alguno de los perros moría, bien fuera en la casa, o mejor dicho, en el palacio, o en el hospital, se le haría un funeral de Estado como si de un príncipe se tratara. El funeral sería al son de Chopin y los súbditos deberían guardar luto por el “hijo” del maharajá.

Y su manera de divertirse…

Este maharajá parecía divertirse molestando a otros. Es por eso, que cada vez que había una ceremonia, no importaba de qué calibre, le encantaba soltar docenas y docenas de sus perros para fastidiar a los invitados ingleses.

¡La gran boda!

Pero el colmo de las excentricidades fue la decisión que tomó el maharajá de casar a una de sus perras, mejor dicho a su perra preferida, Roshnara, con un labrador llamado Bobby. El maharajá no se conformó con una simple ceremonia simbólica, sino que hizo todos los preparativos para hacerlo según el rito musulmán, algo que no fue del agrado de todos, que amablemente declinaron la invitación.

La boda organizada por el maharajá

La inmensa ceremonia costó 22000 rupias. Teniendo en cuenta que estamos hablando de antes del siglo XX, es una cantidad desorbitada. Asistieron 50000 personajes de la realeza y la aritoscracia que junto a otros miles de personas que componían el pueblo aclamaron a “los novios”. El maharajá había ordenado vestir al novio de seda y colocarle pulseras, varias de ellas talladas en oro.

La novia no sería la excepción en la nueva excentricidad del maharajá y fue vestida de forma lujosa, con esencias carísimas, adornos de oro y fue trasladada en un palanquín de plata. ¿Te parece suficiente excentricidad? Pues todavía hay más.

No faltó la luna de miel

enamorarse los perros

Durante el banquete de bodas, “los novios” estuvieron sentados junto al maharajá, cual hijos suyos. Cuando la cena terminó, la pareja de canes fue dirigida a una de las lujosas suites para perros para que tuvieran su lujosa y excéntrica luna de miel.

Esta boda sentó las bases para que diferentes maharajás en otras zonas de la India hicieran los mismo. Éramos pocos y…

Supongo que al igual que yo, te habrás quedado sin palabras al leer este artículo. Si eres lector asiduo de nuestro blog, ya sabes de sobra que somos amantes de los animales y defensores del buen trato que merecen recibir, pero hay excesos que están fuera de contexto.

Es triste ver cómo un país que siempre ha estado sumido en la pobreza, podría no haberlo estado durante la época de los maharajá si se hubiera encontrado el equilibrio entre tener bien a las mascotas y darle de comer a las personas.

Todo esto he visto bajo el sol:

El hombre ha dominado al hombre para perjuicio suyo

-Salomón, Rey de Israel A.C-

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