Lilo, la perra husky que adoptó una gatita

Virginia Duque Mirón · 7 agosto, 2016

Son muchas las andanzas que te hemos contado sobre la amistad incondicional que los animales se muestran sin entender de colores, razas e incluso especies. Hoy te traemos una historia preciosa de una perrita husky de nombre Lilo y su amor incondicional por una gatita que la llevó a adoptarla.

Lilo, una perra husky más

Lilo vivía con sus dueños y sus hermanos. Lilo está operada, por lo que nunca podrá tener cachorros aunque tampoco esparaba que la vida le regalaría una hijita adoptiva: Rosie.

Rosie es una gatita que fue abandonada a su suerte al nacer, sin techo, comida o bebida, pero alguien decidió rescatarla y llevarla a casa: los dueños de Lilo. Cuando la recogieron estaba casi muerta, apenas podía abrir los ojos y se encontraba muy débil.

Al llegar a casa y ver a Lilo y otros dos husky, Rosie estaba muy asustada y nerviosa. Es posible que se sintiera observada por todos, incluidos los dueños de Lilo y ahora nuevos papás de Rosie.

Por ello, decidieron dejarlas a solas a Rosie y Lilo en una habitación, sin miradas, sin público y sin presiones, solo ellas dos. Esta idea tuvo excelentes resultados, pues en muy poco tiempo Lilo empezó a actuar como una madre. Su instinto maternal despertó y adoptó a Rosie como si fuera su más bello cachorro.

Una vez te contamos que las perras pueden sufrir embarazos psicológicos haciendo que tengan los mismos signos que si estuvieran embarazadas, entre otros el tener leche en las mamas. Pues parece que el fuerte deseo de Lilo de ser mamá la llevó a ese punto y pudo amamantar a Rosie.

La leche materna es sin duda el mejor alimento que existe, y el caso de Rosie lo dejó demostrado, pues se recuperó de forma rápida y pronto pudo abrir los ojos, caminar de manera correcta e incluso correr, saltar y jugar.

Hoy día, ya totalmente recuperada, Rosie se considera una más de la familia y vive feliz junto a su “mamá” y sus tíos. No sabemos si cree que es un husky o si sabe que es una gatita, pero lo que sí sabemos es que gracias a la solidaridad y humanidad de sus dueños y también a la gran labor maternal de Lilo, Rosie pudo salvar su vida y hoy vive feliz.

¿No te parece una historia conmovedora? ¡A nosotros también!

Otras historias de amistad incondicional

Esta no es la única historia conocida sobre amistad incondicional ni mucho menos, por eso hemos considerado esta una buena oportunidad para recordarte algunas otras:

Fuente: Dinamalar - World's No 1 Tamil News Website
Fuente: Dinamalar – World’s No 1 Tamil News Website
  • Sammie y Simon. Sammie y Simon son dos perros que se conocieron en un refugio de animales tras haber sufrido ambos maltratos y desde que se juntaron Simon se sintió en la obligación de cuidar de Sammie. Ambos se hicieron inseparables y hoy siguen siendo amigos.
  • Osa y lobo. Hace unos meses te contamos la historia de una osa y un lobo que habían sido vistos por el zoo en que viven jugando y paseando juntos como si fueran amigos inseparables. Y es que ambos se criaron juntos y desde el principio se hicieron indispensables sin pensar en razas ni colores, porque la amistad no entiende de eso.
  • Fosberg y Rony. Fosberg es un perro que tenía una amistad preciosa con un gatito que convivía con él, pero cuando este último murió, Fosberg se sumió en la tristeza, aunque pronto le buscaron un nuevo compañero que llegó a ser su incondicional, Rony, un gato negro que le alegra la vida.
  • Juniper y Moose. Zorro y lobo son los protagonistas de esta historia. La familia de Juniper encontró a un cachorro de zorro y lo llevaron a casa. Desde el principio ambos animales se hicieron inseparables.

Estas son solo algunas de las muchas historias que podemos contarte, pero que sin duda nos dejan un ejemplo de lealtad y amistad sin prejuicios. Porque la amistad no entiende de colores, razas o especies.

Fuente de la imagen principal: tiempo.hn