La rabia en perros

Francisco María García 25 septiembre, 2017

La rabia en perros fue una de las enfermedades caninas más comunes y alarmantes del siglo pasado. Se debió a que presentaba gran riesgo de contagio entre especies y alta tasa de mortalidad, y fue considerada cuestión de Salud Pública.

La enfermedad es devastadora en países de Asia y África. Se estima que 80.000 personas fallecen anualmente por contaminación del virus de la rabia.

Actualmente, la rabia en perros ha podido ser controlada en Europa y América. Estos continentes disminuyeron radicalmente los diagnósticos con campañas de vacunación masiva y gratuita para mascotas y animales callejeros.

Historia y características básicas de la rabia en perros

La rabia en perros es una enfermedad infecciosa, viral y aguda. Es considerada una zoonosis de alto riesgo por la Salud Pública, pues se contagia entre todos los mamíferos, inclusive para los humanos.

Esta enfermedad es causada por un virus perteneciente a la familia Rhabdoviridae, del género Lyssavirus de tipo 1.

El agente patógeno se multiplica primeramente en las células musculares. Posteriormente, alcanza las neuronas y los ganglios nerviosos. Se manifiesta más agudamente en el sistema nervioso central y en el cerebro, pudiendo derivar en una encefalitis aguda.

La infección rábica se vuelve particularmente alarmante gracias al bajo índice de cura. La encefalitis rábica posee letalidad de casi 100%.

El virus se difundió por todo el mundo, afectando a mamíferos domésticos y salvajes. En Europa y América, la mayoría de los casos diagnosticados en humanos fueron transmitidos por perros. En Estados Unidos, los murciélagos son los principales vectores de la rabia.

El virus se deposita en la saliva del animal contaminado. Por eso, la principal forma de transmisión es a través de mordeduras de animales infectados. En casos menos comunes, se han visto contaminaciones por contacto directo de heridas en la piel con la saliva de animales infectados.

¿Cómo reconocer la rabia en perros?

La rabia posee un periodo de incubación de 3 a 8 semanas en animales. Aunque es variable de acuerdo al estado de salud de cada organismo.

En los seres humanos, los primeros síntomas de la infección suelen aparecer después de 4 semanas.

1ª fase – Cambios de conducta

En la primera etapa, el animal demuestra cambios en su conducta. Suelen parecer nerviosos, asustados o desconfiados. Es común que prefieran estar solos o aislados, pues se vuelven más sensibles a los estímulos externos.

Otro síntoma frecuente es la fiebre intermitente.

2ª fase – Furia

Aquí aparecen los síntomas más conocidos de la rabia en perros. El animal se muestra permanentemente irritado e hiperactivo. También puede presentar conductas agresivas inesperadamente y morder cualquier cosa que encuentre.

En casos menos comunes, el animal demuestra desorientación y dificultad de reconocimiento espacial. Pueden presentarse convulsiones.

Es muy importante tener mucha precaución en esta etapa. El perro violento tiene mayor probabilidad de morder a un humano o a otro animal, infectándolo.

3ª etapa – Parálisis

En esta fase terminal, el perro sufre paralización de los músculos, de la cabeza y del cuello. Normalmente, el animal entra en coma profundo.

El avance de la parálisis ocasiona insuficiencia respiratoria y cardiaca, llevando al fallecimiento. Sin embargo, la mayoría de los animales infectados no alcanza esta etapa.

Las estadísticas veterinarias indican que la tasa de mortalidad alcanza 99% cuando la enfermedad evoluciona para la 2ª fase.

Por eso, es indispensable llevar el animal inmediatamente al veterinario cuando se reconoce cualquier cambio en su conducta. El diagnóstico temprano puede salvar su vida y evitar la diseminación del virus de la rabia.

¿Existe tratamiento para la rabia?

No hay un tratamiento específico para la rabia, ni para los animales ni para los humanos. Por eso, la prevención es la clave cuando se trata de esta enfermedad.

¿Cómo prevenir la rabia en perros?

La tenencia responsable es la mejor forma de prevención de la rabia en perros. Mantener la vacunación del animal al día y desparasitarlo periódicamente son fundamentales para conservar su salud.

En caso de que nuestra mascota sea mordida por otro animal, hay que actuar rápido. Lo recomendable es lavar la herida inmediatamente con agua y jabón y llevarlo al veterinario con urgencia.

Si un humano es mordido, también se debe lavar la herida con agua y jabón. Es indispensable buscar atención hospitalaria inmediata. El médico suministrará el tratamiento adecuado. Generalmente consiste en 1 dosis de inmunoglobulina antirrábica seguida por 4 dosis de vacuna antirrábica.

La rabia en perros es una zoonosis que amenaza seriamente la salud pública de animales y humanos. Vacunar a tu mascota puede salvar su vida y proteger todos a su alrededor.

Te puede gustar