La giardiasis en los perros

Francisco María García · 20 febrero, 2018
Es difícil diagnosticarla, ya que los síntomas –diarrea– no son exclusivos de la enfermedad y solo se detectan en las muestras de heces frescas a través del microscopio; puede llegar a provocar daños irreversibles en el intestino delgado y en otros órganos...

La giardiasis en los perros es una enfermedad que afecta frecuentemente a nuestra mascota. Quien ocasiona esta patología es una célula llamada giardia, la cual se fija en las vellosidades intestinales e impide la absorción de los alimento, por lo que produce una infección del intestino delgado.

La giardia se aloja generalmente en el duodeno, donde se reproduce y alimenta hasta que el intestino delgado comienza el proceso de deshidratación. Antes de ser eliminada forma un quiste que los animales despiden a través de las heces, materia que se convierte en transmisora de la enfermedad.

Cuando otro animal ingiere un quiste, este se abre al llegar al intestino y empieza el ciclo nuevamente a través de la reproducción de este. La giardia se reproduce dividiéndose de manera parecida a las bacterias.

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En poco tiempo pueden aparecer millones de parásitos a partir de un solo quiste, los cuales pueden ser vistos solo a través del microscopio en muestras frescas de materia fecal.

Detección y diagnóstico temprano

La giardiasis en los perros es una infección que generalmente no se detecta a tiempo debido a la característica asintomática de sus primeras etapas. Sin embargo, una vez avanzada la enfermedad, el signo clínico principal es la diarrea y adelgazamiento en los casos crónicos.

La ingestión de uno o más quistes pueden causar la enfermedad. ¿Cuáles son las señales de esta patología? Debido a que poseen una eliminación cíclica, para detectar los síntomas generalmente es necesario examinar muchas muestras.

Todo esto significa que la materia fecal de una muestra puede contener o no a la célula; de igual forma, también el análisis puede resultar negativo un día y positivo al siguiente.

La giardiasis se contagia tanto por contacto directo perro a perro, como a través del alimento o agua. En muchas ocasiones su acción patógena se ve reforzada por la aparición de bacterias, hongos y virus, que agravan los síntomas clínicos y la severidad de la enfermedad.

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Esta afección también puede causar daños permanentes en el intestino y órganos internos. Del mismo modo, también se han detectado efectos adversos como la anorexia, vómitos e incluso trastornos neurológicos en perros que recibieron tratamientos prolongados.

Qué hacer una vez que la giardiasis ya está instalada

Una vez la patología ha sido detectada, se deben tomar medidas que apunten a su rápida eliminación e impedimento de mayor propagación. Una de las primeras acciones es bañar a los animales; sobre todo hay que limpiar bien su cola, ya que es el lugar en donde más frecuentemente se alojan los quistes.

Una vez a la semana y hasta que se elimine completamente la enfermedad, se debe limpiar con algún producto eficaz toda la superficie en donde vivan los animales; también es positivo higienizar los recipientes de agua y comida, y las jaulas en donde generalmente se aloja mucha materia fecal.

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En caso de que el perro no sea la única mascota que habita el territorio, deben ser tratados todos los animales que convivan junto con el infectado. Asimismo, los exámenes con el veterinario deberán repetirse a la semana y un mes después de detectada la infección.

La prevención de la giardiasis en los perros

El perro puede ser una fuente de infección no solo para otros animales, sino también para los humanos que conviven con él. Por ello es importante tener en cuenta medidas preventivas que apunten a evitar que el canino contraiga la enfermedad, y la propague hacia los restantes miembros del territorio.

Debido a que se trata de una zoonosis, es importante tomar medidas preventivas, como la higiene regular, que garanticen la protección de los habitantes del hogar. Ante todo, cuando los caninos conviven con niños pequeños; en ellos una infección y posterior periodo de medicación, podría conllevar algunos riesgos nocivos para su organismo.

También hay que tener cuidado en no permitir que el perro beba agua sucia o de las fuentes; una buena medida de control es colocar su bebedero en un área a la que no tengan acceso los pájaros para defecar dentro.

Los métodos antiparasitarios son buenos aliados para prevenir este tipo de infecciones; hay muchas opciones en el mercado, desde ampollas a collares. Por un lado, no generan síntomas secundarios, y además ayudan a eliminar los parásitos, así como evitar su aparición.