La dura vida del pingüino emperador

El pingüino, cuyo nombre viene la familia Spheniscidae, es una especie de ave marina no voladora cuyo hábitat se extiende generalmente por el hemisferio sur. El pingüino emperador es la especie de mayor tamaño y uno de los que más atención mediática ha recibido.

La vida en el lugar más duro de la Tierra

¿Y si vivieras en el continente más frío del planeta? Con extremas temperaturas incluso inferiores a -50 ºC en invierno, la Antártida se postula como uno de los lugares más inhóspitos de la Tierra. El pingüino emperador, por suerte, ha sabido hacer frente a las circunstancias gracias a técnicas de adaptación psicológica y comportamientos colaborativos.

Pinguinos en la nieve
Fuente: Hannes Grobe/AWI

Esta especie forma colonias de gran tamaño y crea una comunidad, donde se reproduce y es que el pingüino mantiene en calor a sus congéneres, para lo que sigue un interesante sistema de rotación en el que los individuos van cambiando de posición por turnos.

De esta forma, el pingüino más cercano al exterior (el más expuesto) puede encontrar cobijo en el centro del círculo, hasta que vuelve a entrar en calor y cede su puesto. Para interactuar entre sí, utilizan una serie de sonidos vocales que aún son objeto de estudio en la comunidad científica.

La abnegada paternidad del pingüino emperador

El pingüino emperador pasa la mayor parte de su vida en el hielo antártico y durante el duro invierno pasa sus días al raso, época en la que incluso crían. El cometido de la hembra se limita a poner el huevo, que dejará con el macho para que lo caliente.

Acto seguido, la madre inicia un duro y arduo viaje para conseguir la comida necesaria para mantener a su familia. Puede viajar hasta 80 kilómetros y, una vez en mar abierto, cazará peces, calamares y krill. Una vez allí, puede sumergirse hasta a 550 metros de profundidad, y permanecer sin subir a la superficie durante 20 minutos.

El pingüino es una especie monógama y solo tendrá una pareja a lo largo de su vida, a la que será fiel y de la que obtendrá descendencia. Por extraño que parezca, la dinámica de pareja de esta especie posiciona a la hembra como cazadora. El macho, por su parte, esperará pacientemente a la intemperie; primero incubando su huevo y después criando al polluelo.

A lo largo de dos meses, el macho permanecerá sin comer y dependerá por completo de que su pareja vuelva a casa. La hembra regresa con el estómago a rebosar para alimentar exclusivamente a las crías. Será entonces cuando el macho retorne al mar para buscar comida.

Fuente:
Christopher Michel

El pingüino emperador y el cambio climático

A principios de 2017 miles de crías de la especie de pingüino Adelia murieron en masa por causas relacionadas con el cambio climático. Estas aves, localizadas en el Antártida Oriental, tienen los mismos hábitos de alimentación y cría que los del pingüino emperador.

La revista Nature Climate Change publicó, por su parte, un estudio que predecía una disminución drástica de la población de pingüinos emperador. Antes de final de siglo, dos tercios de las colonias de la especie del emperador sufrirán una merma de más de un 50%.

Pero, ¿qué se esconde detrás de estos catastróficos datos? Según la Institución Oceanográfica de Woods Hola (WHOI), el pingüino emperador y el adelia dependen del grosor del hielo marino.

Los modelos climáticos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático, IPCC, prevén datos poco halagüeños. Cualquier cambio en el hielo, por mínimo que sea, puede ser catastrófico: a más grosor, más distancia tienen que recorrer las hembras para conseguir comida.

En este caso se corre el riesgo de que vuelva a producirse la tragedia de los pingüinos Adelia y que miles de crías mueran de hambre. En el caso contrario, una capa de hielo más fina puede acabar con el hábitat del krill, uno de los pilares de su dieta.

¿Qué opinan los países y las ONG?

Por todo esto, la ONG Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) ha pedido que se cree un área marina protegida en la Antártida Oriental. La razón es una hipotética apertura de esta zona para la pesca de krill que mermaría aún más sus recursos alimentarios.

A pesar de que Australia y la Unión Europea llevan ocho años insistiendo, esa zona aún no existe. Una vez más, el cambio en las temperaturas amenaza con acabar con la rica biodiversidad de nuestro planeta, y con el duro trabajo que ya supone para el pingüino emperador mantenerse con vida.

Fuente de las imágenes: Fallschirmjäger, Hannes Grobe/AWI y Christopher Michel

 

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