La compañía entre un perro y una persona no necesita palabras

Raquel Aldana · 12 noviembre, 2015

La compañía entre un perro y una persona no necesita palabras. Solo calor, miradas del alma. Un perro y su compañero humano alcanzan tal nivel de simbiosis, de conexión que no es necesario decir nada para comprenderse.

¿Cuántas veces al día tenemos la sensación de que sobran incluso las miradas? Entre nosotros hay un pacto no escrito a través del que todo cobra sentido. No nos hace falta hablar para saber que nos queremos y nos entendemos.

Quizás esta es la conexión que sostiene la magia del vínculo afectivo entre la amistad de dos especies que, aunque a simple vista parezca que tienen poco que ver, no pueden estar más unidas.

Lo excepcional de la comunicación con el perro

Como ya sabemos, los perros son excelentes comunicadores. Sin embargo, es importante que estemos atentos a su cuerpo y a sus gestos, pues sus movimientos son puro encantamiento.

Una mujer y un perro tumbados

En este sentido, el can siempre buscará la manera de hacerse entender con la mirada, con los gestos y con sus comportamientos. De hecho, ¿cuántas veces hemos pensado aquello de “le falta hablar”?

Esto es porque la comunicación con nuestros queridos amigos traspasa todo tipo de fronteras. Es un intercambio para el que solo necesitamos escuchar con el corazón. Y es que cuando hay complicidad, sobran las palabras.

Como si se tratase de una pareja de enamorados, un perro y su hermano humano desarrollan su propio idioma, sus caricias, sus abrazos y sus costumbres. Esta es una unión que permanecerá toda la vida, inmutable…

No hay mirada tan pura como la de un perro

La mirada del perro es pura, abierta y sincera. Nada tiene que esconder y nada pretende, solo amar y querer a su familia, así como protegerla de todo mal y garantizar su bienestar.

Sus miradas son miradas con alma, con los ojos del corazón que se alimentan del amor y del cariño más incondicional y nítido que existe. A través de sus gestos podemos descifrar un mundo entero, porque precisamente para ellos nosotros somos su universo.

Así, un perro vive constantemente pendiente de su dueño, de cómo está, de cuándo vuelve a casa, del tiempo que pasará con él, del juego, de la comida, de sus sueños, de sus miradas. De todo.

 

Los perros son grandes comunicadores

Los perros se comunican con su cuerpo y su voz de manera universal, transmitiendo así diferentes estados de ánimo y emociones como la alegría, la tristeza, el enfado, la ternura, etc.

Así, como sabemos, si queremos hablar con nuestro perro solo tenemos que observarle y comprender cómo nos transmite sus emociones e intenciones. Esto es importante porque aunque los animales suelen tener unos patrones fijos de comunicación, cada uno desarrolla su propia manera de transmitir y de hablar con nosotros y con el resto del mundo.

Como ya podemos intuir, el animal más que descifrar el significado de las palabras comprende a través de la entonación, el ritmo y la intensidad del tono de nuestra voz.

Mano y pata formando un corazón

Para lograr esto, es esencial que dediquemos tiempo a fortalecer los lazos que nos unen, a conocernos y a crear una buena atmósfera en el hogar. En este sentido, también es importante que haya unas normas básicas de convivencia tanto con sus congéneres como con su familia humana.

Del mismo modo, si el perro asocia que cuando transmite un estado de ánimo sus dueños le corresponden y le entienden, el animal se sentirá integrado y aceptado en el núcleo familiar, lo que tendrá como consecuencia que éste sea más feliz.

Así, para fomentar la comprensión, tenemos que dedicarle tiempo, hablar con él, jugar y dejar que se exprese para que vea que le entendemos. De esta manera, lograremos hablar perruno a la perfección.