La babesiosis canina

Francisco María García · 18 septiembre, 2017

En los últimos años, la babesiosis canina ha dejado de ser una enfermedad exótica. Se ha transformado en motivo de preocupación en casi todos los continentes. Por ello, estudiosos de la medicina veterinaria apuntan a la necesidad de saber más sobre la babesiosis canina. Se trata de preservar la salud de nuestra mascota.

El aumento de los casos de babesiosis canina en la última década se debe básicamente a la proliferación de garrapatas. Sobre todo a la subespecie Rhipicefalus sanguineus, una garrapata de color marrón que actúa como vector. Es decir, abriga y transporta el verdadero causante de la enfermedad: el hematozoario Babesia canis.

A pesar de desarrollarse más fácilmente en la especie canina, la bacteria también puede afectar gatos y humanos, ocasionando graves daños a la salud.

¿Qué es la babesiosis canina y cómo es transmitida?

La babesiosis canina consiste en un proceso infeccioso generalizado. Es ocasionado por un ejemplar de la familia de las hematozoarios: el Babesia canis. Los microorganismos de esta familia pueden provocar también innumerables enfermedades más benignas que la babesiosis canina.

Autor: Soggydan Benenovitch

Los últimos estudios determinaron que existen 4 genotipos de Babesis. Está la Babesia canis vogeli, la Babesia canis canis, y la Babesia canis rossi (enfermedad de Lahler). Hasta el presente, solamente la Babesia canis vogeli es relacionada a la babesiosis canina. Ha sido encontrada en la sangre de los animales infectados y de las garrapatas Rhipicefalus sanguineus.

La Babesia canis vogeli es un hematozoario intracelular de ciclo indirecto. Por ello, necesita un hospedaje intermediario para desarrollar sus larvas. Acostumbra a colonizar el intestino, el ovario y principalmente las glándulas salivales de diversas garrapatas. Sobre todo, de la familia Rhipicefalus sanguineus.

Este pequeño parasito externo tiene enorme capacidad de supervivencia, pero su desarrollo óptimo sucede en climas más cálidos o temperados. Es por eso que su mayor población se encuentra en países tropicales y subtropicales. En Europa, la población es crecente y tiende a proliferarse con la llegada del verano.

La forma más común de transmisión de la babeosis canina es por medio de la picadura de las garrapatas. Por ello la mejor prevención consiste en evitar la proliferación de estos parásitos.

¿Cuáles los síntomas y tratamientos de la babeosis canina?

Una vez picado por la garrapata afectada, el periodo de incubación en los perros suele durar de 2 a 4 semanas. Los primeros síntomas notables de la babeosis canina pueden tardar de 1 a 2 meses para aparecer.

Lo más preocupante de esta enfermedad es la velocidad de expansión de los hematozoarios. Al alcanzar la corriente sanguínea, rápidamente afectan a glóbulos rojos, macrófagos y los tejidos del pulmón y del hígado.

Comienza un decaimiento general en la salud del animal afectado durante las 24 horas posteriores a la identificación de los primeros síntomas. La mayoría de los perros con babeosis canina necesitan quedar en terapia intensiva para controlar la evolución del cuadro infeccioso.

Los síntomas más frecuentes de la babeosis canina son la Hipertermia (fiebre) y:

  • Falta de apetito y pérdida de peso.
  • Postración y sueño excesivo.
  • Aumento en la producción de bilirrubina.
  • Hemoglobinuria/ruptura de los glóbulos rojos.

Un diagnóstico temprano

Es importante que la enfermedad sea tratada debidamente después de la aparición de los primeros síntomas. En caso contrario, puede evolucionar rápidamente y ocasionar daños irreversibles al hígado y al pulmón.

La intensidad de los síntomas varía en cada animal. Un perro inmunodeprimido o más sénior puede presentar síntomas más intensos que los animales más jóvenes y sanos. Canes desnutridos o mal alimentados poseen el sistema inmunológico más vulnerable a toda clase de enfermedad.

El diagnóstico temprano es fundamental para permitir la cura integral de la babeosis canina. El animal debe ser hospitalizado rápidamente.

La complejidad de algunos casos

En casos sintomáticos, el tratamiento consiste en administración de glucocorticoides, heparina y transfusión de sangre.

Muchas veces es difícil reconocer los síntomas de la babeosis canina. Se pueden confundir con señales de trastornos menores o benignos. Por eso, la mejor forma de evitar la babeosis canina es llevar periódicamente a tu mascota al veterinario para realizar las consultas y análisis de rutina.

Es indispensable evitar que los parásitos proliferen el cuerpo del animal. Lo ideal es realizar la desparasitación interna y externa periódicamente. También pueden utilizarse jabones o collares anti pulgas, bien sea como remedios naturales o para espantar los parásitos a través del olor.