La artrosis canina: diagnóstico y tratamiento

Mariela Ibarra Piedrahita · 27 enero, 2015

La artrosis canina es una enfermedad degenerativa de las articulaciones, siendo la causa de dolor crónico más común en perros. Se produce en mayor medida en perros mayores, aunque la obesidad hace que los perros más jóvenes puedan desarrollar esta enfermedad.

La artrosis se desarrolla producto de un desgaste del cartílago que recubre el interior de las articulaciones y los huesos, generando pérdida de elasticidad, que genera a su vez dolor e impedimento de la movilidad normal de can. Esta enfermedad debe tratarse inmediatamente, y parte de un diagnóstico temprano dependerá la calidad de vida del perro.

Diagnóstico

El diagnóstico de la artrosis puede ser difícil en sus facetas iniciales, principalmente porque los perros tienden a desplazar el peso de una articulación enferma hacia una sana, evitando hacer presión sobre esta. Por lo tanto será muy complicado darse cuenta  que el perro está sintiendo dolor, incluso para el personal veterinario.

En muchos casos los perros desarrollan una cojera o cualquier alteración en el apoyo (como mantener una pata levantada, si son machos empiezan a orinar sentados, etc) se hará de manera intermitente, podrá jugar y correr regularmente, por lo que no será causa de alarma en primer lugar.

Sin embargo, en la medida en que la enfermedad avanza y deteriora la articulación, la cojera se hará continua y, dependiendo del grado de degeneración arterial, evitará el movimiento y mostrará síntomas de dolor ante la simple palpación de la articulación afectada.

Otros síntomas que nos ayudan a detectar la artrosis pueden ser:

  • Se mueven de forma lenta, se muestran reacios a salir a dar paseos, les cuesta seguirnos el ritmo.
  • Se les dificulta pararse o sentarse, lo hacen muy despacio o toman posturas poco usuales.
  • Inapetencia.
  • Irritabilidad, agresividad, nerviosismo, estrés o insomnio. El perro no quiere ser tocado en las zonas que están siendo afectadas por la enfermedad.

Prevención

perro corriendo

La artrosis puede prevenirse a través de fáciles cuidados durante la vida de la mascota, algunos de estos son:

Alimentación

El perro debe alimentarse adecuadamente, en especial evitando el sobrepeso. Los perros que sufren de obesidad tienden a someter a sus articulaciones a un sobreesfuerzo producto del peso de su cuerpo, acelerando el desgaste de las mismas.

La sobrealimentación trae además otros problemas, como fallas renales y cardiacas. Es importante alimentar a nuestro perro de acuerdo a sus necesidades y consumo energético, teniendo en cuenta su edad, raza y talla. Se sugiere complementar la alimentación de perros mayores con vitaminas, para evitar que desarrollen problemas derivados de la falta de asimilación de nutrientes, pérdida de musculatura, entre otros.

Ejercicio

Los perros deben realizar ejercicio diario de acuerdo a su condición física y a las exigencias de su raza. Se sugieren ejercicios que busquen tonificar y aumentar su musculatura para mantener las articulaciones móviles y sanas. Es mejor que el perro desarrolle una rutina suave de ejercicio diario, que someterlo a jornadas exhaustivas con pausas prolongadas (Por ejemplo sólo los fines de semana).

Visitas al veterinario

Se deben llevar a cabo controles continuos del veterinario para que este valore la salud de nuestra mascota. De esta manera puede ejercer un plan de control y supervisión de diferentes problemas que puede desarrollar el perro en la medida que envejece.

Tratamiento

perro con artrosis 3

La artrosis es una enfermedad que no tiene cura, sin embargo, el dolor puede tratarse, así como trancar el proceso de deterioro de las articulaciones. Básicamente una vez detectada la artrosis, el veterinario evaluará su situación y determinará un plan de control de la enfermedad para evitar que esta siga avanzando, así como también recetará medicamentos para controlar el dolor y disminuir la inflamación en las articulaciones.

Lo primero que tienden a atacar los veterinarios frente a esta enfermedad es un síndrome llamado sensibilización central, que consiste en que, con la aparición de un dolor continuo, la médula espinal produce ante el estímulo doloroso la percepción de que hay más dolor.

Usualmente para este tipo de enfermedad se emplean antiinflamatorios no esteroideos, que mejoran considerablemente la calidad de vida de los perros que padecen de esta enfermedad, permitiéndole que retome la movilidad de las articulaciones afectadas y reduciendo los estímulos dolorosos.

En casos muy severos se recurre a la intervención quirúrgica con el fin de eliminar los osteofitos (proliferación ósea anormal) que obstruyen las articulaciones.