La artrosis canina: diagnóstico y tratamiento

La artrosis es una enfermedad articular que se asemeja mucho a la artritis. Sin embargo, a diferencia de esta última, la artrosis siempre es crónica y afecta de manera directa el cartílago.
La artrosis canina: diagnóstico y tratamiento

Última actualización: 12 abril, 2022

La artrosis canina es una enfermedad degenerativa de las articulaciones, siendo la causa de dolor crónico más común en perros. Se produce en mayor medida en perros mayores, aunque la obesidad hace que los perros más jóvenes puedan desarrollar esta enfermedad.

La artrosis se desarrolla producto de un desgaste del cartílago que recubre el interior de las articulaciones y los huesos, generando pérdida de elasticidad. Esto a su vez produce dolor e impide la movilidad normal de can. Dicha enfermedad debe tratarse inmediatamente, pues la calidad de vida del perro depende de un diagnóstico oportuno. Conoce más sobre esta patología a continuación.

¿Cómo es la articulación del perro?

La articulación de un can se compone de cartílagos, ligamentos, tendones, músculos y un líquido lubricante denominado sinovial. Todos ellos se aglomeran en una cápsula especial que protege la unión específica entre un hueso y otro. De esta forma, el cuerpo se asegura que no exista fricción entre las regiones óseas y que la flexión se realice de manera fluida.

A pesar de que todos los componentes de la articulación son importantes, el cartílago destaca porque es el encargado de minimizar la fricción y el impacto entre ambos huesos. Tiene un aspecto gelatinoso y recubre los extremos de cada hueso, lo que forma una especie de “alfombra” que ayuda al deslizamiento.

¿Por qué surge la artrosis canina?

La artrosis es un padecimiento que se caracteriza por la pérdida del cartílago articular, lo que produce dolor e impide el movimiento. Al desaparecer el componente que protege los huesos, la fricción desgasta la articulación y la inflama. Además, conforme se agrava el problema, el cuerpo comienza a generar hueso nuevo alrededor de la cápsula (osteofitos) para reducir la movilidad.

La pérdida del cartílago en los casos de artrosis suele suceder por consecuencia de problemas secundarios como: enfermedades que afecten el sistema óseo, dislocaciones, displasias o accidentes caseros. Sin embargo, la edad, la raza, el sobrepeso, la dieta y el ejercicio también son factores que contribuyen a su desgaste.

Síntomas de la artrosis canina

En muchos casos, los perros desarrollan una cojera o cualquier alteración en el apoyo (como mantener una pata levantada, si son machos empiezan a orinar sentados, etc.). No obstante, el problema aparece de manera intermitente. Esto significa que podría jugar y correr como normalmente lo haría durante las etapas iniciales de la artrosis canina, por lo que pasa desapercibido para los tutores.

Sin embargo, en la medida en que la enfermedad avanza y deteriora la articulación, la cojera se hará continua. Es más, dependiendo del grado de degeneración arterial, esto evitará el movimiento y producirá síntomas de dolor ante la simple palpación de la articulación afectada. Además, pueden aparecer otras señales como las siguientes:

  • Resistencia a moverse (se vuelve sedentario).
  • Se cansa más rápido o deja de caminar a medio paseo.
  • Dolor evidente al tocar su extremidad.
  • Lamido excesivo de sus articulaciones.
  • Le cuesta sentarse o levantarse.
  • Se mueven de forma lenta.
  • Se muestran reacios a salir a dar paseos.
  • Les cuesta seguir el ritmo de la actividad física.
  • Toman posturas poco usuales.
  • Inapetencia.
  • Irritabilidad.
  • Agresividad.
  • Nerviosismo.
  • Insomnio.

Diagnóstico

El diagnóstico de la artrosis puede ser difícil en sus facetas iniciales, principalmente porque los perros tienden a desplazar el peso de una articulación enferma hacia una sana, evitando hacer presión sobre esta. Por lo tanto, será muy complicado darse cuenta de que el perro está sintiendo dolor, incluso para el personal veterinario.

En un primer acercamiento, el profesional hará un examen físico para verificar si el perro presenta alguna molestia o dolor en las articulaciones. Para ello, palpará con cuidado todas las articulaciones del can en busca de abultamientos. Además, probará estirarlas y flexionarlas para determinar si el perro presenta alguna incomodidad.

Posterior a ello, realizará pruebas de marcha que consisten en ver cómo camina la mascota. Lo que se busca es ver si el perro cojea o tiene alguna dificultad para correr o incluso trotar. Es posible que los signos sean casi imperceptibles, pero el veterinario está capacitado para detectarlos.

El resultado de ambas pruebas no asegura que el can tiene artrosis, por lo que se utiliza una prueba radiológica para comprobar la ausencia o la degeneración del cartílago. También es posible que se busque la presencia de los osteofitos, aunque solo aparecen en los casos más severos. Los rayos X, las tomografías computarizadas y la resonancia magnética son algunos ejemplos de estas pruebas.

Prevención

perro corriendo

Siempre que no sea producto de un problema congénito, la artrosis puede prevenirse a través de fáciles cuidados durante la vida de la mascota. Algunos de estos son:

Alimentación

El perro debe alimentarse adecuadamente, en especial evitando el sobrepeso. Los perros que sufren de obesidad tienden a someter a sus articulaciones a un sobreesfuerzo producto del peso de su cuerpo, acelerando el desgaste de las mismas.

La sobrealimentación trae además otros problemas, como fallas renales y cardiacas. Es importante alimentar a nuestro perro de acuerdo a sus necesidades y consumo energético, teniendo en cuenta su edad, raza y talla.

Se sugiere complementar la alimentación de perros mayores con vitaminas, para evitar que desarrollen problemas derivados de la falta de asimilación de nutrientes, pérdida de musculatura, entre otros.

Ejercicio

Los perros deben realizar ejercicio diario de acuerdo a su condición física y a las exigencias de su raza. Se recomiendan ejercicios que busquen tonificar y aumentar su musculatura para mantener las articulaciones móviles y sanas. Además, es mejor que el perro desarrolle una rutina suave de ejercicio diario, que someterlo a jornadas exhaustivas con pausas prolongadas (Por ejemplo, solo los fines de semana).

Visitas al veterinario

Se deben llevar a cabo controles continuos del veterinario para que este valore la salud de nuestra mascota. De esta manera puede ejercer un plan de control y supervisión de diferentes problemas que puede desarrollar el perro en la medida que envejece.

Tratamiento

perro con artrosis 3

La artrosis es una enfermedad que no tiene cura. Sin embargo, el dolor puede tratarse y el proceso de deterioro de las articulaciones reducirse. Básicamente, una vez detectada la artrosis, el veterinario evaluará su situación y determinará un plan de control de la enfermedad para evitar que esta siga avanzando. Para ello, se suelen seguir uno o varios de los siguientes pasos:

1. Evitar la sensibilización central

Lo primero que tienden a atacar los veterinarios frente a esta enfermedad es un síndrome llamado sensibilización central. Esto significa que, con la aparición de un dolor continuo, la médula espinal produce la percepción de que hay más dolor. Para detenerlo, utilizan fármacos que interfieren en las señales nerviosas que conforman los estímulos dolorosos.

2. Se reduce la inflamación

Usualmente, para este tipo de enfermedad se emplean antiinflamatorios no esteroideos que mejoran considerablemente la calidad de vida de los perros. De esta forma, se les permite recuperar la movilidad de las articulaciones afectadas y reducir los estímulos dolorosos.

3. Uso de suplementos articulares

Aunque no suelen tener resultados tan evidentes a corto plazo, se recomienda el uso de suplementos como la condroitina, el sulfato de glucosamina o los ácidos grasos omega-3. Estos componentes ayudan a disminuir la velocidad con la que se degenera el cartílago, además de que refuerza la estabilidad de la articulación.

4. Rehabilitación

A pesar de que la artrosis ocasiona un impedimento de la movilidad, se necesita estimular un poco las articulaciones para evitar que empeore su situación. Para ello, se emplean ejercicios terapéuticos que son suaves y delicados, pero que ayudan a mantener el tono muscular y reducen la inflamación.

5. Intervención quirúrgica

En casos muy severos se recurre a la intervención quirúrgica con el fin de eliminar los osteofitos (proliferación ósea anormal), los cuales obstruyen las articulaciones. No obstante, también pueden estar enfocadas en remodelar los huesos para reparar las articulaciones (osteotomía) o en realizar un reemplazo articular total. En algunas situaciones, esta es la mejor elección de tratamiento.

Pronóstico

Desafortunadamente, la artrosis canina es una condición crónica que no tiene cura. Una vez que el cartílago desaparece, no existe forma de que el cuerpo lo regenere. A pesar de esto, los perros con este padecimiento pueden llevar una vida aceptable y sin muchas complicaciones. Si tu perro presenta esta patología, siempre que sigas los cuidados y las precauciones necesarias, no tendrás nada de que preocuparte.

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