Hiperactividad en mascotas: ¿por qué sucede?

Que nuestra mascota sea hiperactiva es un miedo que casi todos los tutores hemos sentido en algún momento. Aun así, la mayoría de comportamientos que pueden indicar este trastorno vienen de otras fuentes y son fácilmente remediables.
Hiperactividad en mascotas: ¿por qué sucede?
Samuel Sanchez

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez.

Última actualización: 21 agosto, 2022

Después del confinamiento nos acostumbramos a pasar mucho más tiempo con nuestras mascotas. Esto es algo muy beneficioso para el vínculo tutor-animal, ya que te permitirá reforzar tu relación con él y enriquecer tu rutina en el proceso. A pesar de todos los beneficios que esto pueda conllevar, es posible que detectemos comportamientos extraños en nuestros compañeros y no sepamos leerlos correctamente. Hiperactividad, movimientos estereotípicos y sobreexcitación pueden ser emociones que se dan en nuestra mascota y antes no conocíamos.

Está claro que el cambio de dinámicas impuesto por la reciente cuarentena nos afecta a todos. Pero más allá de las personas, los animales de nuestra casa también han visto sus vidas trastocadas. Ahora están mucho más tiempo acompañados y tienen más estímulos. En este artículo te mostramos algunas conductas extrañas relacionadas con las emociones de tu mascota (especialmente en perros, pero aplicadas a mamíferos en general). Si tienes curiosidad por el tema, ¡continúa leyendo!

Demasiada energía para estar en casa

Los perros sí cambian su personalidad con el paso de los días.

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad en humanos (ADHD) es un trastorno del desarrollo neuropsiquiátrico detectado en la infancia. Se caracteriza por falta de atención, inquietud motora, y comportamientos impulsivos. Otros mamíferos también pueden sufrirlo, pero por ejemplo, en perros esta patología se atribuye en muchos casos cuando no se trata de ella.

Estudios han mostrado que los perros de menor peso (y por consiguiente menor tamaño) son más propensos a mostrar comportamientos nerviosos e impulsivos. Esto comprende comportamientos tales como perseguirse la cola, cazar moscas, mostrar actitudes violentas cuando se encuentran desatendidos y hostilidad hacia extraños. Las razones de este sesgo no son del todo conocidas, pero posiblemente la selección genética en las razas haya jugado un papel importante.

Algo es claro, un mamífero activo no tiene por qué ser hiperactivo. Pongamos un ejemplo:

  • Un perro hiperactivo es aquel que no puede focalizar su atención de ninguna manera. Reaccionan de forma desmesurada ante cambios en el ambiente, son destructivos con el entorno, y requieren de atención constante.
  • Si nuestro perro es usualmente nervioso, pero es capaz de centrarse en un juego o actividad, es muy posible que no presente trastorno de hiperactividad. Hay que leer las emociones de nuestro compañero: si es capaz de focalizarse en algo que le gusta, por nervioso que esté, seguramente no sufra patología alguna. Como los humanos, controlar las emociones es cuestión de aprendizaje.

Existen ciertos comportamientos en mamíferos que pueden atribuirse a conductas hiperactivas, pero que se deben a una desatención y falta de estímulo. Te lo explicamos a continuación.

Los movimientos repetitivos revelan que algo va mal

Las estereotipias son movimientos o posturas ritualizadas sin un fin determinado. Son actividades simples como el balanceo del cuerpo, autocaricias, o movimientos sin fin determinado, entre otros. Un claro ejemplo en perros es el buscarse la cola continuamente. ¿A qué se debe?

  • El motivo principal de las estereotipias es la incapacidad del animal de recibir los estímulos naturales para su especie. Esto puede deberse a cambios repentinos en el entorno, desatención, y sobre todo, falta de estimulación mental y física.
  • Lamidos excesivos, mordiscos, caza incesante de insectos, deambulaciones sin sentido o agresiones autodirigidas son las estereotipias más comunes en mascotas.

A menos que estemos ante un trastorno serio, estas conductas pueden ser frenadas. Es necesario atender a nuestras mascotas mental y físicamente. No solo acariciarlas, debemos ofrecerles juegos mentales, desafíos físicos, aunque sea dentro de casa, retos y estimulaciones. Aun así, ante la sospecha de este tipo de conductas, lo mejor es acudir a un especialista antes de autodiagnosticar a nuestra mascota y preparar un plan de juegos.

El estrés no es solamente para los humanos

Conductas típicas de hiperactividad, movimientos estereotípicos y estrés no son únicamente emociones humanas. El estrés también se observa fácilmente en mamíferos, pues su musculatura facial les permite mostrar sus emociones de forma clara. Orejas bajas, diarrea, jadeo excesivo y salivación continua son señales de estrés. El estrés puede venir de distintas fuentes: sonidos incesantes, ruidos continuos, cambios repentinos en el entorno o sentir nerviosismo extremo por parte del tutor.

En estos momentos, donde muchos núcleos familiares conviven varias horas juntos, la hiperestimulación de nuestra mascota también puede pasarle factura. El amor, la atención, y dedicación son necesarias, pero también tenemos que respetar el espacio vital de nuestro animal.

En este artículo te hemos mostrado distintas emociones atribuidas a hiperactividad que puede sentir tu mascota en esta atípica situación. Es importante identificarlas, entender las fuentes de conflicto, y tratar de ponerles fin antes de que estos comportamientos se conviertan en rutina.

Películas sobre perros para ver en familia.

La clave es ofrecer dinámicas nuevas a nuestra mascota. Juegos y desafíos no conocidos previamente serán maravillosas soluciones, pero también respetar su individualidad y dejarles tranquilos cuando lo demanden es esencial.

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