Guía para socializar a tu perro

Francisco María García · 3 mayo, 2016

Al poco de nacer, los cachorros ya aprenden muy rápido todo lo que concierne a sus vidas, sobre todo entre las seis semanas y los cuatro meses, y todo lo que descubren siendo tan pequeños lo incorporan a su vida de adulto, como socializar.

A partir de las 4 semanas de edad ya empiezan a interaccionar con otros cachorros y con sus dueños unos siete días después. Por eso es buena idea que vaya adquiriendo experiencias a tu lado. Que estando contigo vea a gente muy diversa, escuche ruidos nuevos, se mueva por sitios diferentes y se enfrente con situaciones variopintas… para que todas le resulten conocidas.

El animal tiene que ir acostumbrándose, a su ritmo, a su nueva situación, y de esa forma se irá socializando tanto con humanos como con otros perros. Es importante consultar al veterinario para conocer el mejor momento para sacar el cachorro a la calle, que va a depender de cuando tenga todas sus vacunas. Si aún no puede pasear por el exterior quizá lo llevaremos en brazos para que vaya conociendo el mundo.

Tocar mucho a nuestro cachorro le ayudará a acostumbrarse, por ejemplo, para cuando tenga que ir al veterinario.

La importancia de socializar

paseos con tu perro

Socializar a un cachorro pequeño significa enseñarle a integrarse en la sociedad, mostrarle el modo de formar parte de nuestro entorno, donde existen diferentes tipos de personas, otros animales, ruidos, edificios, así como distintos olores y entornos.

Ellos, los canes, no se integran en el entorno de la misma forma en que lo hacemos los seres humanos, sino que tienen que confiar, desde pequeños, en su potente olfato canino y en su lenguaje corporal, muy expresivo.

La socialización de un cachorro de perro comienza desde el mismo momento de su nacimiento. En este importante primer contacto con el entorno, la madre que acaba de parir y los demás hermanos, compañeros de camada, serán su primera aproximación al mundo que les rodea. Por ello los especialistas aconsejan no separar a los perros pequeños de su madre antes de los dos meses de vida.

Conocer a otros perros poco a poco es importante para socializar. Para ello es importante encontrar a un amigo u otra persona con un perro que se lleve bien con otros animales. De este modo el cachorro podrá jugar de forma segura y aprenderá a calmarse cuando llegue el momento de volver a casa.

La correa

Un perro con correa se comportará de forma diferente a uno que no la tenga. Por ello, hay que preguntar al dueño de otro can antes de presentarle a nuestro cachorro.

Debemos asegurarnos de que el animal adulto está tranquilo y de que la persona con quien pasea tiene un buen control sobre él, para evitar algún accidente imprevisto. La presentación de los dos canes debe hacerse con la correa no tirante, pero con seguridad de que nuestro cachorro está a salvo en todo momento.

La visita al parque

Los parques para perros abundan en todas las ciudades españolas. Son espacios interesantes como lugar de encuentro para canes. El cachorro disfrutará oliendo el rastro que han dejado otros de su especie y jugando con quien se encuentre.

perro de paseo

Los parques caninos, sin embargo, también llevan implícitos algunos riesgos que no podemos olvidar si acudimos acompañados por un cachorro. Una buena idea es elegir horas en las que haya poca afluencia canina en el parque y analizar bien el recinto antes de entrar con nuestro cachorro.

Antes de entrar, echaremos un vistazo a los canes que ya están dentro, y nos aseguraremos asegurarnos de que son sociables, evaluando cómo juegan e interaccionan con otros perros que están en el parque. Si hay rastro de agresividad, mejor dejarlo para otro día, sobre todo si nuestra mascota es aún pequeña.

Es importante también que entremos en el parque provistos de los elementos básicos de seguridad. Por ejemplo, el cachorro estará más protegido con una correa, de forma que podamos atraparle pronto en caso de dificultad.

Para una correcta socialización de nuestro amigo, podemos acudir a diferentes centros especializados, clínicas, escuelas de cachorros, etc., donde los pequeños acuden y tienen oportunidad de interactuar con otros animales. De esta forma nos aseguraremos de que su socialización es la correcta.