El tráfico de jaguares de los mayas

Eugenio Fernández · 20 octubre, 2018
Se ha descubierto que esta actividad se remonta a más de 2 400 años, cuando en una antigua ciudad maya se enterraban nobles junto a restos de jaguares

El tráfico de jaguares y otras especies silvestres se produce actualmente en el planeta. De hecho, se considera a España la puerta al tráfico ilegal de animales en Europa. Sin embargo, el tráfico de especies salvajes es mucho más antiguo de lo que creemos, como demuestra esta historia que involucra el tráfico de jaguares con el imperio maya.

El tráfico de jaguares realizado por los mayas

Restos arqueológicos parecen evidenciar un intenso tráfico de jaguares y otros animales exóticos por parte de la civilización maya, que algunos autores consideran que perduró desde hace más de 4 000 años hasta la conquista de América.

La revelación llega de la antigua ciudad maya de Copán, donde hace más de 2 400 años se producían enterramientos en los que personajes nobles iban a la tumba con restos de jaguares o pumas, algo insólito pero que cada vez es más frecuente encontrarse en enterramientos de este período.

Jaguares mayas

En esta misma antigua ciudad se han encontrado restos de decenas de jaguares situados alrededor de un altar de sacrificio. Lo increíble del asunto es que los análisis de los esqueletos revelan que estos animales se encontraban posiblemente en cautividad.

Este hecho cuadra con la enorme cantidad de esqueletos, que hace inverosímil que estos animales provinieran en su totalidad de la naturaleza: ni era una tarea fácil ni parecía que las selvas circundantes pudieran haber albergado tal volumen de felinos.

El tráfico de jaguares no sería la única seña de identidad del imperio maya: ciervos y pájaros posiblemente también eran sacrificados, algo que se ha visto en otras épocas más tardías de la civilización maya.

Los investigadores han conseguido saber que estos grandes felinos eran mantenidos en cautividad por una razón: en los huesos de estos animales existen moléculas de carbono presentes en plantas domesticadas como el maíz, por lo que las presas que consumían estos animales eran criadas por seres humanos.

Sin embargo, también se han encontrado otros felinos que poseían otra molécula de carbono presente en plantas salvajes, por lo que continuaban cazando jaguares de la naturaleza. Los isótopos presentes en pieles que aún se conservan también revelan que los animales no venían de zonas locales, por lo que probablemente comerciasen con ellos.

Rostro del jaguar

Conoce al jaguar

A pesar del volumen de tráfico de jaguares realizado por algunas ciudades mayas, la especie llegó hasta nuestros días con buena salud. Es el felino más grande de América y el tercero más grande del mundo después de tigres y leones, y uno de los pocos que tiene por costumbre nadar.

Mucha gente confunde al jaguar con otras especies de felino, seguramente por su bello moteado que le ha hecho objetivo de la caza. El jaguar es el más corpulento de todos ellos, mientras que el leopardo es de mucho menor tamaño y de manchas más pequeñas. En el caso del guepardo, su anatomía es muy distinta al ser un corredor y no pertenecer al género de las panteras.

Esta especie está en lo más alto de la cadena alimenticia, y posee una de las mordeduras más potentes del reino animal. Esto permite al jaguar ser capaz de reventar caparazones de tortuga o atravesar la dura piel de un cocodrilo, así que no hay presa que se le resista.

El comercio de jaguares está prohibido, pero aun así se intenta cazar, y es que es es uno de los animales en peligro por la medicina oriental, pues sus huesos son fácilmente confundidos con los del tigre. Fue cazado también por su piel, aunque actualmente su mayor amenaza son los conflictos con la ganadería y la pérdida del hábitat. Esperemos que aprendamos del pasado de esta especie para garantizar un futuro sin caza y tráfico de jaguares.