El perro de Canaán, silvestre durante muchas generaciones

Laura Huelin · 15 mayo, 2018
Gracias a su reciente pasado, se trata de un can muy resolutivo ante los problemas; además, se trata de una raza que no dudará en avisar mediante ladridos la presencia de un extraño

Puede parecer un pastor de color blanco, pero el perro de Canaán tiene la cola enroscada sobre la espalda, lo que nos hace pensar que no se trata de un perro pastor. En efecto, esta raza tiene su historia propia.

Historia del perro de Canaán

La historia del perro de Canaán es muy curiosa: es una raza primitiva que vivía en Oriente Medio y ocupaba los empleos habituales de los perros pastores. Esto es que acompañaba al ganado a las montañas, lo protegía de los depredadores y también protegía la casa o el poblado de los intrusos.

Sin embargo, en el siglo II la invasión romana dispersó a la población de esa zona y la raza, que había sido criada y moldeada para trabajar con los humanos, se volvió salvaje. Pasaron a vivir libres por el desierto de Negev, y durante mucho tiempo fue una raza asilvestrada.

Durante casi 2 000 años, el perro de Canaán ha sido salvaje por una parte, pero dependiente de los humanos por otra: unos pocos se reubicaron cerca del ganado de los pueblos que quedaban, otros volvieron a ser domesticados y muchos otros sobrevivieron gracias a la basura de los humanos.

A principios del siglo XX, algunos los habitantes de esas zonas necesitaron la ayuda de perros recios, inteligentes y guardianes. El perro de Canaán fue la mejor opción, y se adaptaron sorprendentemente bien a su nueva vida como perros de trabajo o compañía.

Características del perro de Canaán

El perro de Canaán es un perro de tamaño medio, de entre 18 y 25 kilogramos. Los machos suelen ser más grandes que las hembras, aunque en general se mueven entre los 50 y los 60 centímetros hasta la cruz. Son perros de cuerpo cuadrado y aspecto equilibrado: ágil pero musculoso, como muchos otros perros pastores.

Perro de Canaán: características

Tienen la cabeza en forma de cuña, con el morro cuadrado y los labios prietos. La cabeza parece más ancha de lo que realmente es, porque las orejas son de inserción baja. Estas son triangulares y las lleva erectas encima de la cabeza; tienen una gran movilidad hacia otras direcciones y son tremendamente expresivas.

Uno de los rasgos más llamativos de esta raza es la cola: lleva la cola enroscada sobre la espalda. Aunque a primera vista parezca un perro pastor, esta clase de perros tienen la cola baja y recta: el perro de Canaán en realidad es un perro tipo primitivo, como los huskies siberianos.

Tiene una doble capa de pelo: la capa interna es lanosa y densa, que le protege de las temperaturas extremas del desierto, frías por la noche pero muy calurosas durante el día. La capa exterior tiene el pelo más duro y es de longitud mediana.

Puede aparecer en varios colores: arena, rojizo o negro. Puede tener máscara, pero esta ha de ser simétrica. La normativa oficial no acepta los colores grises, atrigrados o negro fuego. La máscara y marcas blancas pueden aparecer en combinación con cualquier otro color.

Comportamiento del perro de Canaán

Los siglos de vida salvaje han marcado a esta raza de perro. Son perros independientes con una gran capacidad de resolución de problemas: más que tercos son inteligentes y, antes de empeñarse en conseguir lo que quieren, valoran si es imprescindible y vale la pena perder el tiempo y la energía en ello.

Perro de Canaán: comportamiento

El perro de Canaán tolera más bien poco el aburrimiento y la inactividad: está acostumbrado a estar activo, buscando comida o jugando con sus compañeros. Por eso, en esta raza de perro es imprescindible la estimulación mental. Es un perro ideal para dar largos paseos por la montaña y son necesarios al menos tres paseos de calidad al día.

Debido a su espíritu independiente pero guardián, desconfía de los desconocidos, tanto perros como humanos. No dudarán en avisar mediante ladridos si algo extraño ocurre a su alrededor; sin embargo, raras veces demuestra agresividad: su trabajo es espantar a los intrusos, no hacerles daño.

Cuidados del perro de Canaán

Ya que hace poco que se ha reincorporado a la vida entre humanos, y por lo tanto la selección genética artificial ha sido muy breve, todavía no hay enfermedades hereditarias comunes dentro de esta raza. A pesar de esto, no se debe descuidar la salud ni las visitas veterinarias.

Es necesario cumplir con el calendario de vacunación que proponga un veterinario de confianza. Ya que es un perro que paseará por la naturaleza, también hay que tener en cuenta las desaparasitaciones internas y externas, así como explorarlo con frecuencia en busca de parásitos, espigas o astillas clavadas en las patas o en las orejas.

El perro de Canaán es una raza milenaria, que durante mucho tiempo sobrevivió semisalvaje. Sin embargo, su readaptación a la vida entre humanos ha sido sencilla para todos, siempre que se tenga en cuenta su inteligencia y su necesidad de ejercicio mental.