El estrés en los perros: qué lo provoca

Los perros llegan a padecer muchas de las patologías de los humanos. Principalmente debido a que ellos también se ven afectados por fenómenos propios de la modernidad, como el ruido, un ritmo de vida agitado o dueños ausentes, entre otros, es cada vez más común encontrar casos de estrés en los perros.

Los perros desarrollan estrés por diferentes situaciones, que pueden ser ambientales, sociales o debido a enfermedades. Una buena forma de controlar los niveles de estrés en tu mascota es determinar qué lo está causando. Te enseñamos algunos elementos que le pueden provocar estrés en los perros:

Ruidos estridentes

Las épocas de fiestas, en especial, las navideñas, normalmente son momentos en los que las mascotas están más estresadas, debido, en gran parte, al movimiento de personas, los viajes y, especialmente, la pirotecnia. De hecho, diciembre es el mes en que más mascotas perdidas se registran. Sin embargo, hay mascotas que toleran el ruido mejor que otras, y esto depende, en gran medida, del manejo que le haya dado el cuidador a las situaciones a las que estuvo expuesto el animal.

Los ruidos estridentes, pitos, explosiones, etc. producen ataques de pánico en los perros, porque estos no asocian determinado ruido (por ejemplo, la pólvora) con algo conocido. Además, teniendo en mente que su oído es mucho más sensible y se enfrentan a un sonido inesperado, lo más natural es que se asusten.

Si embargo, como cuidador, puedes tomar acciones para que tu perro tolere mejor el ruido. Por ejemplo, durante las fiestas, acompáñalo mientras dura la pirotecnia, pero no recompenses la conducta con golosinas o caricias. Haz esto solo cuando se muestre calmado. Lo ideal sería exponer al animal desde cachorro a sonidos fuertes. De esta manera sabrá como controlar el miedo.

Ansiedad por separación

perro solo

La ansiedad por separación es la sensación que un animal o persona tiene de que lo han abandonado en cuanto el cuidador deja la casa. Este es un problema que puede afectar gravemente la convivencia y la salud de una mascota, pues se manifiesta a través de micciones en zonas indebidas, destrucción de muebles y objetos o una actitud exageradamente nerviosa por parte del can.

Este mal es muy común en los perros con historial de maltrato o abandono. No obstante, puede manejarse a través de la educación, dejándolo solo pequeños lapsos de tiempo y retornando pasados algunos minutos. Recuerda que no debes dejar solo a un perro por un tiempo prolongado si no está acostumbrado, pues esto puede alterar su comportamiento cuando no estés.

Otra cosa que puedes hacer es conseguir otra mascota para que el can no se aburra en los momentos de soledad, aunque eso solo si está dentro de tus posibilidades. Cuando los episodios de ansiedad son muy fuertes, lo mejor es que consultes a un experto en comportamiento canino para que te dé unas pautas sobre cómo controlar la situación.

Un ambiente tenso

Los perros son expertos leyendo el lenguaje corporal de sus cuidadores. Por lo tanto, tienden a darse cuenta de cambios que alteran la paz del hogar y esto termina afectándolos. Un ambiente donde haya violencia, discusiones constantes, ruido o tensiones no es bueno para un perro, pues estos factores los estresan.

Igualmente, los cambios en su entorno, como las mudanzas, tienden a representar situaciones de alto estrés para el can, en especial, porque este debe adaptarse a un nuevo espacio, con otros objetos, olores, ruidos, etc.

Visita al veterinario

perro veterinario

El veterinario es a los perros lo que el odontólogo a muchos niños. Lo anterior se debe a que los perros relacionan la visita al veterinario con experiencias desagradables o, por lo menos, dolorosas (por ejemplo, las vacunas o cuando está enfermo). Igualmente los exámenes a los que somete el veterinario al perro pueden resultarle incómodos, motivo por el cual no les gusta.

El hecho de estar en un ambiente extraño y rodeado de otros animales que también se muestran nerviosos contribuye a aumentar el temor que siente tu mascota. Es básicamente temor ante lo desconocido.

En este caso debes premiarlo cuando se muestre tranquilo y evitar las caricias cuando se muestre demasiado nervioso. Puede que te dé lástima, pero de esa forma solo refuerzas el comportamiento.