El comportamiento compulsivo en tu mascota

Francisco María García · 1 enero, 2019
El comportamiento compulsivo en animales es reflejo de un problema subyacente; puede ser una acción que se da de manera extremadamente repetitiva

Las mascotas, al igual que los humanos, pueden padecer de comportamiento compulsivo o Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). Los perros son los animales domésticos que suelen verse más afectados, aunque los gatos, segundos en la lista de popularidad, no están exentos de este problema.

Estos ‘malos hábitos’ suelen ser el reflejo de una situación subyacente. Son la consecuencia de una dolencia o de un malestar que puede tener su génesis a nivel físico o psicológico.

¿Qué califica como un comportamiento compulsivo?

Muchas veces se trata de costumbres que pueden calificarse como normales o cotidianas para el animal. Lamerse, acicalarse, perseguir reflejos de luz, los ladridos o aullidos, lo mismo que los maullidos, también entran en esta lista.

El problema aparece cuando estas acciones se realizan de manera extremadamente repetitiva: a un nivel tan alto que no hay momento del día en el que la mascota no las lleve a cabo.

Trastornos obsesivos compulsivos más comunes en los perros

Entre los canes, el comportamiento compulsivo está dividido en varias categorías. Vueltas sobre su propio eje o perseguirse frenéticamente la cola califican entre las compulsiones que afectan la movilidad.

Otra señales consisten en alejarse de manera abrupta sin razón aparente o quedarse repentinamente inmóvil; lo mismo que los temblores descontrolados, que aparecen y desaparecen de manera aleatoria.

Trastorno Obsesivo Compulsivo en perros

Hay otra serie de compulsiones relacionadas con la boca, como morderse las patas, masticar la ropa o morder las paredes. También están los perros excesivamente nerviosos o asustados que ladran por todo o aúllan incontrolablemente.

Los casos que demandan todavía mayor atención son aquellos que están relacionados con problemas neurológicos. Algunos temblores o parálisis repentinas en las que el animal queda con la mirada perdida pueden obedecer a episodios de epilepsia.

También hay casos de autoagresión, que pueden llevar a la mutilación de la cola. Estas mascotas suelen, de igual forma, tener episodios agresivos hacia las personas u objetos inanimados.

En los gatos

Menos común, pero no por ello imposible. El comportamiento compulsivo en los felinos domésticos suele reflejarse mediante exceso de lametones. Los mininos afectados muestran una obsesión por mantenerse aseados, lo que puede ocasionar, entre otros problemas, alopecia (caída del pelaje).

Los maullidos estridentes e inagotables, así como cansancio permanente, son otras señales que indican que un gato es víctima de algún tipo de trastorno obsesivo compulsivo.

Origen del problema

Al igual que en los humanos, las compulsiones en las mascotas pueden tener su origen en alguna clase de trauma. Los cambios repentinos son otras causas probables: mudanzas, la muerte de alguien querido o la llegada de un nuevo miembro a la familia. Si bien los perros manejan este tipo de escenarios mejor que los gatos, no están libres de riesgos.

Otros detonantes pueden ser demasiado estrés y alto grado de frustración. Esto también va relacionado con castigos severos, así como al uso de implementos coercitivos, como correas o bozales.

La epilepsia en perros: síntomas

No tener satisfechas las necesidades alimenticias, de higiene y resguardo también entran en la lista, al igual que una inadecuada sociabilización durante la etapa de cachorros.

La predisposición genética y la edad son otros factores que hay que considerar. En el caso de los canes, razas grandes como el pastor alemán o el bulterrier inglés corren mayor riesgo, mientras que en los gatos las subespecies de origen asiático acumulan el mayor número de afectados.

Tratamientos

Antes de que un médico veterinario o un etólogo puedan indicar un tratamiento para intentar corregir la situación, se debe conocer con precisión el origen del problema. De este dato dependerá el plan a seguir.

En los casos de mascotas con problemas neurológicos los fármacos serán la opción obligatoria. Los especialistas también podrán prescribir algún producto que ayude a los animales a disminuir los niveles de angustia y estrés.

La rectificación del comportamiento es una técnica muy recomendada por los etólogos. Esto consiste en modificar el entorno en el que generalmente se desenvuelve el animal, pero principalmente se trata de distraerlo con juegos y actividades interactivas, cuando esté en medio del comportamiento compulsivo.

Más vale prevenir que curar

A la menor sospecha de que la mascota esté desarrollando un trastorno obsesivo compulsivo, debe acudirse de inmediato con el veterinario. Una vez que el comportamiento compulsivo se haya instalado en el animal, los tratamientos para revertir esta situación suelen ser largos, costosos y, en muchos casos, infructuosos.

En la convivencia diaria con nuestro mejor amigo no es difícil localizar identificar señales que nos indicarán la presencia de un comportamiento compulsivo.