El apego en animales rescatados

8 abril, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la bióloga Ana Díaz Maqueda
Las personas que rescatan animales silvestres, deben reducir, en la medida de los posible, el contacto con ellos y, así, evitar el apego. De esta manera, luego podrán reintegrarse mejor a la naturaleza.

El apego en animales rescatados, conocido científicamente como la impronta, es una de las consecuencias que se producen al salvar individuos silvestres muy jóvenes en la naturaleza.

Veamos más acerca de este interesante tema a continuación.

El rescate de fauna es fundamental

Cuando se rescatan aves o mamíferos recién nacidos –grupos de animales donde se da la impronta–, si no se toman medidas, en el momento en que estos animales comienzan a crecer y tener más autonomía, tomarán a su cuidador como “madre”.

Mono agarrándose al dedo

Al mismo tiempo, el rescate de fauna, tanto silvestre como urbana, es fundamental para la conservación de las especies. 

No solo se consigue salvar al individuo, sino que se obtienen datos importantísimos sobre la especie como tal. Por ejemplo:

  • Datos anatómicos.
  • Distribución geográfica.
  • Rutas migratorias.
  • Principales enfermedades.
  • Potenciales peligros y amenazas para su conservación, etc.

El apego no es un problema en el caso de animales rescatados que no puedan volver a la naturaleza y deban quedarse en un centro de conservación de fauna. Al contrario, el desarrollo de un vínculo entre el cuidador y aquellos animales no recuperables, facilita el manejo y la estancia del individuo en el centro.

Si el animal tiene opciones de volver a la naturaleza, el cuidador debe procurarle una serie de cuidados, orientados a satisfacer sus necesidades, sin que se dé la impronta como tal. De esta manera, se impide que las probabilidades de supervivencia del animal se reduzcan drásticamente.

¿Cómo llegan a los centros los animales rescatados? 

A los centros de recuperación de animales silvestres o centros de atención, valoración y rehabilitación, llegan cada año miles de especies. Estas pueden pertenecer a cualquier grupo animal, desde artrópodos, como las arañas, hasta mamíferos, como los osos.

Las razones para que un animal puede acabar en un centro de este tipo son variadas:

  • Animales heridos por atropellos, choques con tendido eléctrico o enfermedades que reducen la movilidad.
  • Especies decomisadas en aeropuertos u otras aduanas pertenecientes al tráfico ilegal de especies.
  • Fauna urbana (gorriones, vencejos, herrerillos…) rescatados por ciudadanos.
  • Abandonos de especies exóticas por propietarios irresponsables.
  • Especies exóticas en libertad capturadas por agentes forestales o personal capacitado.

Como podemos ver, un animal puede acabar en un centro de recuperación por muchas razones.

En la mayoría de los casos, los animales han sido maltratados por el tráfico ilegal de especies. Estas suelen venir de otros países, por lo que es prácticamente imposible devolverlos a su lugar de origen. Además, rara vez sobreviven después del viaje en condiciones carentes de bienestar.

El manejo de la fauna silvestre

Habitualmente, los animales pertenecientes a especies exóticas invasoras –que no hayan llegado al centro por decomiso– son, sistemáticamente, eutanasiados. Esto se realiza de esta forma porque es lo que exige la legislación. Por otro lado, estos animales suponen un grave peligro para la fauna y flora autóctonas.

Los animales que llegan por decomiso, es decir, interceptados por agentes de la ley en las aduanas, suelen permanecer en los centros durante años, hasta que sale el juicio. Normalmente, este implica la eutanasia de los animales.

En cambio, cuando llegan especies pertenecientes a la fauna autóctona se sigue otro protocolo:

  • Si el animal está sano y no presenta ningún tipo de malestar, es devuelto a la naturaleza.
  • Por el contrario, si sufre alguna patología, traumatismo o si es aún muy joven, quedará en el centro hasta su completa recuperación y posterior liberación al medio natural.
  • Si el animal que llega, sufre algún tipo de enfermedad que lo categoriza como “irrecuperable”, permanecerá en el centro durante el resto de su vida. Normalmente, incluido en programas de investigación como la reproducción en cautividad.

Problemas con el apego en animales rescatados

En muchas ocasiones, los animales que llegan a los centros, suelen ser crías o individuos muy jóvenes. Estos deben ser alimentados con biberón (si son mamíferos) o papillas especiales según la especie (si son aves).

Persona dándole biberón a un elefante.

Ante estas situaciones, lo mejor es mantener a los animales con individuos de su misma especie y edad, siempre que sea posible. Por otro lado, se le debe iniciar en el alimento sólido lo antes posible.

Asimismo, el alojamiento debe ser el adecuado y, cuando tengan suficiente edad, deben pasar a jaulas de musculación (como es el caso de las aves) o recintos más amplios (en el caso de los mamíferos).

Del mismo modo, los animales deben aprender a encontrar alimento, sobre todo las especies carnívoras, que tendrán que perfeccionar su estrategia de caza en el centro.

Si esto no se realiza de esta forma o de otra manera similar, los animales rescatados no podrán ser liberados por varias razones:

  • Probablemente, no tendrán miedo al ser humano (lo cual puede ponerlos en peligro, ya que si un traficante se acerca a ellos para capturarlo y venderlo, no huirá).
  • No sabrán relacionarse con los de su propia especie.
  • No podrán estar 100 % rehabilitados.
  • Toda la dedicación de tiempo, esfuerzo y recursos económicos no habrán valido la pena.
  • ARTURO, L. B. NEONATOLOGÍA Y CRIANZA ASISTIDA DE FAUNA SILVESTRE.
  • DE LA COMUNA, D. H. A., & FORESTALES, I. MANEJO DE FAUNA SILVESTRE.
  • de Recursos Naturales, S. D. A., & Protegidas, A. (2012). Manejo de fauna silvestre postdecomiso.