Descubre las causas del estrés en los gatos

¿Su gato se comporta de forma extraña? ¿Marca su territorio de forma constante, orina y defeca fuera de su caja, se ha vuelto hiperactivo? ¿Agrede a los miembros de su familia sin razón, tiembla de forma incontrolada, tiene las pupilas dilatadas y se limpia constantemente? ¿Come poco o nada y vomita? Y sobre todo ¿pierde más pelo del normal y en grandes cantidades? Si le ocurre casi todo o todo esto, es probable que su gato tenga estrés.

¿Estrés? ¿Qué es eso?

El estrés en realidad, es una respuesta instintiva al peligro destinada a salvar la vida. Consiste en la secreción de adrenalina, lo que hace que las respuestas corporales sean más rápidas. En el comportamiento, estos cambios pueden suponer una disposición del individuo (o animal) a la lucha, la huida o tener un efecto paralizante. Hasta ahí no parece que el estrés sea algo malo (excepto según en qué casos, el efecto paralizante). Sin embargo, el cuerpo (ni humano ni animal) no está hecho para que la adrenalina se quede en él un tiempo prolongado.

Cuando esto sucede, la adrenalina inhibe ciertos elementos del sistema inmunológico y provoca comportamientos compulsivos, caída de cabello o pelaje, agresividad, pérdida de apetito… Es por esto, que lo que debe preocupar es, no tanto el estrés como el estrés crónico; es decir, aquel que se repite en el tiempo. Éste tipo de estrés es el que es importante evitar e intentar paliar en la medida de lo posible.

Es particularmente importante intentar reducir el estrés en los gatos, si su gato es gata y está preñada, puesto que si una gata preñada está estresada, sus cachorros serán propensos a desarrollar estrés cuando sean mayores.

Mi gato está estresado y el resto no ¿Por qué?

No todos los gatos son igual de sensibles a los estímulos externos; es decir, no todos son igual de propensos al estrés. Al igual que hay personas que pueden lidiar con su carga de trabajo, su ritmo de vida y el estrés que supone mejor que otras; hay gatos que por genética o por el ambiente donde se han criado, aguantan mejor el estrés.

Si mi gato vive muy bien ¿Qué provoca el estrés?

Los gatos son animales muy territoriales y reposados y cualquier cambio puede producirles estrés. Incluso cosas que usted no considere importantes o especialmente estresantes pueden ocasionarle grandes molestias a su gato. Especialmente aquellos cambios que amenazan, o que parece que amenazan, aquello que alimenta sus necesidades físicas; por ejemplo la llegada de un bebé u otro animal de compañía, puede parecerle al gato que su fuente de alimentación o de cariño está amenazada.

Si hay obras en casa, la entrada y salida de obreros, pueden ser una fuente de estrés para su gato. También relacionado con entradas y salidas de gente en casa, demasiadas visitas o una defunción en la familia, sobre todo si es de alguien con quien el gato se sentía cercano, pueden ocasionar estrés. Otros cambios en la unidad familiar, como son el divorcio o la independización de un hijo, pueden hacer que su gato se sienta confuso y estresado.

gato estresado 2

Otras causas de estrés en los gatos son los ruidos fuertes o extraños (ruidos de obras, música alta, trenes, camiones…), estrés en el ambiente (si usted está estresado, el gato lo nota y se estresa también), viajes, enfermedad (en el gato o en los dueños, de nuevo; los gatos se contagian del ambiente de la casa), una limpieza del hogar excesivamente profunda o incluso exceso de contacto o contacto inconsistente por parte del dueño (el gato se confunde si un día se le hace mucho caso y al siguiente no).

Por último, los gatos son animales muy independientes y les gusta moverse, saltar, esconderse y son muy territoriales. Si hay un exceso de gatos en la casa y su gato no tiene el territorio que necesita, o lo ve traspasado por otros gatos, o si su gato no tiene el suficiente espacio para moverse, se sentirá estresado y se mostrará agresivo o inquieto.

El comportamiento de mi gato me está volviendo loco ¿Qué hago?

gatos estresados

Lo primero para solucionar el comportamiento caótico de su gato, es determinar que efectivamente tenga estrés. Si no ha habido cambios muy fuertes y evidentes en su casa, lo mejor es llevar el gato al veterinario. Una vez que sabemos que el gato tiene estrés, lo primero es determinar la causa. Si es por un estímulo interno del gato (por ejemplo que acaba de padecer una enfermedad), el veterinario puede recetarle algo para reducir su estrés.

Si está producido por un estímulo externo, lo mejor es eliminar el cambio que ha sido motivo del estrés (en la medida de lo posible) y tratar de mejorar el bienestar físico de su gato: atender bien a sus necesidades físicas (cortarle las garras, eliminar las pulgas, asegurarse de que no tenga hambre o sed), eliminar ruidos fuertes y gritos y dejarle espacio para moverse. Si el cambio no puede eliminarse, entonces hay que ayudar al gato a adaptarse a él, ya sea demostrándole que no va a quedarse sin comida, cariño o lugar donde dormir, proporcionándole un nuevo lugar donde moverse…

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Hay que tener en cuenta que hay ocasiones donde el estrés del gato puede permanecer aunque el estímulo haya desaparecido. En ese caso se debe ayudar al gato a adaptarse a su estrés; proporcionarle un poste para arañar, asegurarse de que tenga lugares para esconderse, no obligarle a salir si no quiere, etc…

De todas formas, querer a su gato es fundamental, y si está pendiente puede prevenir su estrés antes de que ocurra y evitar un daño mayor. ¡Mejor prevenir que curar!

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