Curiosidades sobre el desierto del Sáhara, el mayor desierto del planeta

En su momento, esta zona del planeta no presentaba paisajes tan áridos como a día de hoy, y es que el aumento de las temperaturas causó la destrucción de una buena parte de la vegetación; la acción humana tampoco ha colaborado en este sentido

El desierto del Sáhara es uno de los ecosistemas más vastos y duros del planeta. Es el tercer desierto más grande del mundo, después del de la Antártica y el Ártico, que entran en la categoría de desiertos helados.

Geografía del desierto del Sáhara

El nombre de este desierto procede de la palabra árabe ṣaḥrāʾ, que quiere decir ‘desierto’, así como de su plural, ṣaḥārāʾ. También se relaciona con el adjetivo ashar, que es utilizado para describir el color rojizo de las llanuras sin vegetación.

El desierto del Sáhara se extiende por la mayor parte del norte de África. Con una extensión de más de 9 065 000 kilómetros cuadrados, ocupa casi tanto como los Estados Unidos.

‘El Gran Desierto’ se divide en Sáhara occidental, las montañas del Hoggar, las montañas Tibesti y las montañas del Aire. El punto más alto del Sáhara es el volcán Emi Koussi, de 3 415 metros de altura.

Geografía del desierto del Sáhara.

La vida antes y después del desierto

Hace miles de años, el Sáhara contaba con unas reservas de agua suficientes para mantener con vida a los animales y a las personas que vivían en los terrenos circundantes.

Diversos estudios han demostrado que el Sáhara era una zona fértil y llena de vida que llegó a albergar incluso cocodrilos. Los fósiles estudiados han llevado al descubrimiento de especies de dinosaurios que vivían en la zona, como el Afrovenator o el Ouranosaurio.

Diversas pinturas rupestres también nos hablan de jirafas, elefantes y leones que un día vivieron en lo que hoy conocemos como el mayor desierto de la Tierra. Hoy en día, ni la fauna ni la flora tienen nada que ver con lo que hubo en el pasado.

Como punto biodiverso y excepcional, contamos con el Valle del Nilo y la zona norte del desierto, donde crecen plantas propias del clima mediterráneo como el olivo.

El devastador cambio climático del Sáhara tuvo lugar en el 1 600 a.C, tras un cambio en el eje terrestre que causó un inusitado aumento de las temperaturas. La fauna que sobrevive en estas duras condiciones se compone esencialmente de escorpiones, serpientes, camellos y pequeñas especies de roedores, entre otros.

Qué hacer si nos pica un alacrán

El escorpión que podemos encontrar en esta zona mide hasta 10 centímetros y es uno de los más venenosos que existen. El mamífero más grande que podemos encontrar es el Addax nasomaculatus, también denominado simplemente adax.

Los chacales y las hienas también moran por las dunas, y son los principales depredadores tanto de los adax como de los camellos.  El zorro del desierto, pequeño y compacto, es otro carnívoro del desierto que vive en los túneles que excava en la arena para aislarse del calor.

El problema de la desertificación

Si el Sáhara pasó de ser una zona de tierras fértiles y diversa fauna y flora a ser la zona árida y despoblada que conocemos hoy, fue por el ya mencionado cambio en el eje terrestre que derivó en una subida de las temperaturas demasiado alta para la vida.

En el caso del Sáhara, hablamos de un caso de desertización, ya que la degradación del medio se debió a causas naturales. En la actualidad, el problema al que se enfrentan nuestros parajes es el de la desertificación, en el que la degradación se produce por una actuación del hombre.

Recogida en la Convención de la ONU de Lucha contra la Desertificación de 1994, se define como “el proceso de degradación de las tierras en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, resultante de diversos factores climáticos y humanos”.

Las principales causas que pueden llevar a este fenómeno son:

  • Factores ecológicos como el tipo de suelo y el ecosistema.
  • La acción humana, sobre todo relacionada con la deforestación, que lleva a una erosión del terreno que daña la  capa fértil de la tierra hasta hacer cada vez más difícil que la cubierta vegetal se regenere. Los incendios y la sobreeexplotación de acuíferos también tienen idénticos resultados.
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