¿Cuándo necesitan los animales un abogado?

9 junio, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por el abogado Francisco María García
De forma un poco similar a lo que ocurre con las personas, en muchas ocasiones, los animales necesitan un abogado. ¿Cómo se regulan estos casos y qué ejemplos hay de ellos?

La adopción de una mascota conlleva numerosas responsabilidades y también algunas obligaciones legales. Antes de acoger a un animal, todos deberíamos ser conscientes sobre sus derechos y nuestros deberes como tutores. No solo en el día a día, sino también en circunstancias extraordinarias, como disputas o procesos legales.

A continuación, proponemos un tema que aún genera muchas dudas: ¿por qué y cuándo necesitan los animales un abogado?

Lo cierto es que, en la mayoría de los casos, son los propietarios quienes necesitarán los servicios de un letrado. Principalmente porque, al adoptar a una mascota, se responsabilizan por los daños y perjuicios que esta pueda ocasionar a terceros o al patrimonio público, además de convertirse en responsables de la salud y el bienestar de este animal.

Sin embargo, en ocasiones son los animales quienes necesitan ganar voz frente a las autoridades para “reclamar” sus derechos, que aún no son del todo contemplados por la legislación. En estos contextos paradigmáticos, la acción de un abogado animalista se vuelve indispensable para garantizar su integridad.

¿En qué medida el Derecho puede ser usado para proteger a los animales?

Para comprender mejor esta situación, es importante diferenciar los derechos naturales de los legales. Teóricamente, los derechos naturales deberían otorgarse a los sujetos de intereses y seres vivos dotados de la capacidad de sentir. Por ejemplo, el derecho a una vida exenta de cualquier tortura física o psicológica.

Legislación europea animales

Sin embargo, las leyes a nivel global aún no reconocen los derechos naturales de los animales. Casi en su totalidad, las constituciones siguen considerándolos como bienes muebles, o peor aún, como recursos para la subsistencia humana. De cualquier forma, su existencia queda condicionada a otra (la humana), y sus derechos a los de la persona como su propietaria.

Igualmente, los animales pueden considerarse como sujetos de derecho legal bajo ciertas circunstancias. Por todo ello, se puede emplear el Derecho para proteger su integridad física y mental, así como sus intereses. Aún así, eventualmente los animales necesitan un abogado para protegerse.

¿En qué situaciones pueden necesitar los animales un abogado?

Las instituciones pioneras en la defensa de los derechos de los animales vienen explorando el Derecho como una herramienta de protección animal desde hace varios años. Un buen ejemplo es el Animal Legal Defense Fund, fundado en la década de los setenta, que trabaja incansablemente por la modificación del tratamiento legal concedido a los animales.

Inicialmente, los casos que requerían una defensa legal de los animales solían ser difundidos como extravagancias. En la actualidad, el Derecho Animal ya se ha incorporado como asignatura en muchas universidades, principalmente en los Estados Unidos.

El avance de la causa animalista viene demostrando que la asesoría jurídica puede ayudar a tutores, profesionales, protectoras y al propio Estado a combatir el maltrato animal en todas sus formas.

En la vida cotidiana, un abogado animalista también puede auxiliar en la resolución de numerosos conflictos legales. Veamos algunos ejemplos a continuación.

Leyes de protección animal

Circunstancias en las que un abogado puede defender a un animal

  • En la firma de un contrato de adopción o mediante infracciones de sus cláusulas. Tanto por parte del adoptante como de la protectora que da el animal en adopción.
  • Para la adquisición de una mascota exótica, garantizando su procedencia legal y que los trámites se hagan conforme las exigencias de la ley vigente.
  • En las alternativas para resguardar el bienestar de un animal tras el fallecimiento de su tutor. Por ejemplo, las vías de posibilidad de incluir mascotas como herederos, o asegurar que sigan recibiendo los cuidados apropiados en su nuevo hogar.
  • En caso de que los propietarios se separen, un abogado puede auxiliar en una ‘custodia compartida’, priorizando el bienestar del animal.
  • En la orientación sobre cómo proceder para denunciar el maltrato animal o el abandono. Por ejemplo: qué se puede hacer a corto plazo (o de forma inmediata) para que el animal deje de ser víctima de abusos.
  • Para defender al animal o a sus tutores en casos de negligencia o mala praxis veterinaria. Por ejemplo: cómo iniciar una acción para reclamar indemnizaciones y evitar que otros animales sean víctimas de procedimientos incorrectos o prácticas indignas.
  • Si el animal sufre un accidente (al ser atropellado por un coche, por ejemplo), lo que permite a su tutor reclamar por indemnizaciones referentes a los costos de cuidados médicos y otros gastos o perjuicios.
  • Si el animal es acusado de ocasionar un daño físico o económico a terceros, un abogado puede actuar para intentar demonstrar su inocencia, o bien para orientar su tutor respecto a su responsabilidad civil como propietario.

Una regulación necesaria

Muchas protectoras trabajan junto a abogados animalistas, ofreciendo también asesoría a los ciudadanos. Si una persona no es capaz asumir los costes de contratación de un abogado, puede ser una buena alternativa recurrir a estas organizaciones. Especialmente cuando se trate de una denuncia por maltrato animal, o alguna circunstancia que pone en riesgo el bienestar de su mascota.

  • Web de Animal Legal Defense Fund. Extraído de: https://aldf.org/
  • Ley 5/1997, de 24 de abril, de protección de los animales de compañía. Extraido de: https://www.boe.es/buscar/pdf/1997/BOE-A-1997-14412-consolidado.pdf