Cierran una calle para proteger al león marino de Nueva Zelanda

23 Enero, 2021
Este artículo ha sido escrito y verificado por la bióloga Ana Díaz Maqueda
Cuando hay voluntad, todo un pueblo se puede unir para cuidar a los animales con los que convive.

Si no se toman medidas extraordinarias, muchas especies que en la actualidad se encuentran en peligro de extinción terminarán por desaparecer tarde o temprano. Esto es lo que habrán pensado los funcionarios del ayuntamiento de Dunedin cuando han decidido cerrar toda una calle para proteger al león marino que se encuentra criando allí.

Aunque esta zona de la costa de Nueva Zelanda cuenta con bastantes ejemplares de esta especie, nunca uno había criado más lejos de la playa, mucho menos debía cruzar una calle para llegar hasta la orilla. La decisión de este ayuntamiento debe ser aplaudida y así lo han hecho sus vecinos.

Todo lo necesario para proteger al león marino de Nueva Zelanda

Unos arbustos junto al hoyo número 13 de un campo de golf de Dunedin (Nueva Zelanda) es el lugar escogido por una hembra de león marino para dar a luz. Tras darse a conocer la noticia, funcionarios del Departamento de Conservación local se desplazaron al lugar.

Jim Fyfe —un guardabosques del departamento— señaló que, mientras los golfistas mantengan una distancia prudente y no lancen pelotas hacia el lugar donde anida el animal, la convivencia no debería ser un problema.

De hecho, se esperan unos 20 nacimientos este año y, por la falta de espacio natural, no es raro que alguna hembra más de a luz en el campo de golf. El problema viene cuando madre y cría dan sus paseos diarios a la costa. Para ello, deben cruzar una calle muy transitada, donde las probabilidades de atropello son realmente altas.

Por esta razón, y por el respeto y consideración que tiene este pueblo con los leones marinos, el ayuntamiento ha decidido cerrar esta calle a la circulación de vehículos durante todo un mes para evitar una desgracia. Pasado este tiempo, madre y cría ya no dependerán del nido y no necesitarán cruzar la calle.

Un león marino sobre un fondo blanco.

¿Una medida permanente?

Más allá de esta situación anecdótica, muchos ciudadanos de Dunedin quieren que esta norma se convierta en ley. Así, la carretera estaría cerrada al tráfico de vehículos a motor, lo que impediría la muerte de muchos otros animales.

Por otro lado, las personas pueden seguir paseando a pie y en bicicleta. Eso sí, los perros deben ir atados en todo momento, algo en lo que hacen mucho hincapié los guardabosques. 

Además, nadie puede acercarse a menos de 20 metros de los leones marinos. Según la Ley de Protección de Mamíferos Marinos de 1978, está totalmente prohibido molestar de cualquier modo a estos animales, así como acosarlos o matarlos. 

Proteger al león marino es prioritario para la legislación local, la cual condenará con dos años de cárcel o una multa de hasta 178 000 dólares a cualquier persona que acabe con la vida de un ejemplar.

¿Por qué tanta consideración con el león marino de Nueva Zelanda?

El león marino de Nueva Zelanda (Phocarctos hookeri) se encuentra en un estado pésimo de conservación según la Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza (UICN). Asimismo, el Fondo Mundial para la Naturaleza apunta que solo quedan unos 10 000 individuos, por lo que es la especie de león marino más amenazada del planeta.

El declive de esta especie comenzó a principios del siglo XIX, como consecuencia de la sobreexplotación en la caza comercial de focas y leones marinos. Hoy en día, la distribución de esta especie está restringida a dos pequeñas áreas separadas entre sí.

Este hecho, sumado al bajo número de individuos, propicia la endogamia y, como consecuencia, la pérdida de diversidad genética que hace a la especie más vulnerable a enfermedades, cambios ambientales y a la actividad humana.

Aunque ahora los leones están protegidos, la pesquería comercial que usa redes de arrastre mata cada año alrededor de 92 ejemplares de forma accidental. Del mismo modo, la sobrepesca deja a los leones marinos sin alimentos, lo que puede causar muertes por inanición. 

A principios del siglo XXI, diversos brotes de neumonía causados por la bacteria Klebsiella pneumoniae provocaron la muerte de, al menos, el 50 % de las crías en aquellos momentos.

No cabe duda de que el estado de conservación de esta especie es crítico. Medidas como la de cerrar toda una calle para proteger al ejemplar hembra de león marino y su cría son, sin duda, necesarias. 

Un león marino sobre un fondo negro.

Estas actuaciones no solo protegen a los seres vivos, pues también crean conciencia sobre los estragos que el ser humano causa en el medio ambiente. Que un animal no haya tenido más lugar para criar que el arbusto de un campo de golf dice mucho del estado de la naturaleza.