6 errores en el adiestramiento de tu perro

Laura 17 noviembre, 2017

La educación y adiestramiento de nuestro perro es un asunto de importancia capital, ya que puede llegar a generar problemas si no se realiza de la manera apropiada. Es por ello que en este artículo recogemos seis errores en el adiestramiento de tu perro y cómo evitarlos.

Pedir ayuda a un pseudo-experto

La primera vez que nuestro compañero peludo entra en casa, sobre todo si es nuestra primera mascota, entramos en pánico y recurrimos a cualquiera que parezca saber algo más que nosotros. Desde el amigo que ha leído libros, hasta el vecino del quinto que ha tenido perro toda su vida y que afirma que lo sabe todo.

Perro en el veterinario

Olvídate, porque lo mejor es acudir al veterinario. Y es que ellos nos certificaran el estado de salud del animal y nos aconsejarán sobre cómo actuar, e incluso podrán recomendarnos adiestradores profesionales.

Agobiar al cachorro con palabras y mimos

Uno de los errores más comunes que cometemos al principio en cuanto a la educación de nuestro cachorro es que desde que le metemos en casa lo tratemos como si fuera un bebé, agobiándolo con brazos, arrumacos y palabras ñoñas.

Así las cosas, es preferible que dejes que descubra el entorno: la casa es nueva para él, hay un sinfín de lugares que olisquear, nuevos olores, sabores y otros seres. Todo es nuevo para él, así que deja que explore.

Empezar tarde con el adiestramiento

Hay que dejar que el perro conozca la casa, el entorno y la familia, pero no demores su educación: hay quienes creen que hasta los seis meses no asimila nada, cuando realmente su aprendizaje comienza desde el minuto uno y no termina jamás. De no atender pronto a su adiestramiento estaríamos incurriendo en un gran error y recalcamos que la constancia y la paciencia son claves para ello.

Castigar los fallos

La sabiduría popular a veces tiene razón: “se cazan más moscas con miel que con vinagre”. El castigo no va a ocasionar un mejor aprendizaje en nuestro perro, sino que va a ser menos efectivo que el refuerzo positivo y además va a generar miedos y desapego.

Persona adiestrando a un perro

Si en lugar de pegar con un periódico enrollado a tu perro cuando hace sus cosas en casa le premias cuando las hace en la calle vas a conseguir mucho más.

No corregir la mordida

Es una creencia muy extendida que el cachorro “juega a morder”, ya que de hecho tiene dientes y los usa, igual que usa sus patas y su cola. Un error muy común es no controlar los mordiscos, y permitir que el cachorro se convierta en un adulto que no controla su mordida.

Este es uno de los pocos casos en que el refuerzo negativo puede tener sentido. Sin embargo, el castigo nunca puede ser pegar al animal ni gritarle, es decir, maltratarle.

Si la mordida se produce durante el juego (que es lo más habitual) se ha de interrumpir el juego y mostrar el dolor. Tomemos de ejemplo como dos cachorros juegan y cuando uno muerde al otro más fuerte de lo que debe, el mordido emite un quejido lastimoso e interrumpe el juego.

Pasarse o quedarse corto

Por todos es sabido que alcanzar el término medio siempre se antoja complicado, y muchos dueños de animales pueden pecar de permisivos o de ser demasiado estrictos. Por lo tanto, no debemos pensar en nuestro perro como un súbdito ni tampoco consentirle todo. Ya lo dijo Aristóteles: “En el término medio reside la virtud”.

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