Una perra recorre más de 300 kilómetros en rescate de una mujer

Luis Francisco · 24 enero, 2016

Las historias más felices no conocen de horas, kilómetros, ciudades o continentes. Cuando alguien hace el bien por alguien y este intenta hasta lo imposible por agradecérselo, el mundo se convierte por un buen tiempo en un lugar en el que las cosas buenas no son la excepción, sino el denominador común.

Sin ningún tipo de dudas, quienes mejor saben de buenos actos y agradecimiento son los perros. Los perros son seres increíblemente nobles, que no solamente cuidan, protegen, aman juegan y apoyan incondicionalmente a quien les regala un buen detalle, sino que también lo agradecen por toda su vida.

¿No lo crees? Pues eso fue lo que ocurrió en un pequeño y tranquilo pueblo de Rusia, cuando una perra recorrió nada más y nada menos que 300 kilómetros, para agradecer el gesto de una mujer que poco tiempo antes la había salvado de una muerte inminente.

Un terrible accidente

perro negro

Esta hermosa historia comienza con lo peor en el principio: en la localidad de Rostov, una hermosa canina de color negro caminaba tranquilamente en la calle cuando un conductor la atropelló gravemente.

Lejos de responder responsablemente ante su acto, el hombre ignoraría los aullidos de dolor de quien atropelló y se fue, dejando a la pobre perra a expensas de un milagro para poder seguir viviendo.

Para suerte de ella, una joven rusa de 26 años llamada Nina Baranovskaya, se conmovería  al encontrarla tendida en la carretera luchando por sobrevivir, por lo cual procedió a llevarla a un veterinario para que este intentara salvar su vida.

Tras ser presentada con el nombre de Shavi, el especialista chequearía su estado de salud, para luego determinar con espanto que entre las serias lesiones que tenía, se encontraba la quebradura de dos de sus patas, por lo que la esperanza de que la perra pudiera volver a caminar no era muy alta.

Recuperación satisfactoria

Afortunadamente, el veterinario logró que la canina se recuperase satisfactoriamente de todos sus daños y consiguiese nuevamente la movilidad total en sus patas. Sin embargo, debía realizar numerosos ejercicios para poder hacer su vida normal, ya que ante este tipo de lesiones, lo más común es sufrir fuertes dolores.

Ante esta delicada situación, Baranovskaya se encargaría de ayudarla a volver a caminar, para que una vez recuperada en su totalidad, contactar con amigos y familiares para encontrarle un hogar a Shiva, quien previo al accidente, vivía en las frías calles de Rostov, sin nadie que cuidase de ella.

Tras finalmente encontrar una familia que pudiese adoptar y cuidar responsablemente a la pequeña de cuatro patas, la mujer de 26 años se despediría de ella, orgullosa de su fuerza, valentía, capacidad de supervivencia y recuperación.

Era la despedida definitiva, un adiós que nunca se olvidaría, un hasta siempre enmarcado en el espíritu luchador de Shiva y el alma bondadosa de Baranovskaya. Sin embargo, el destino le tenía preparado a esta última un epílogo enternecedor.

Kilómetros de amor y agradecimiento

Los días transcurrían mansamente en los hogares de la canina y de quien la rescato, hasta que una fría tarde la pequeña de cuatro patas desaparecería misteriosamene. Sus nuevos dueños no podían encontrarla, y al perder todas las esperanzas, dejaron de buscarla.

Lejos de querer regresar a las calles o no desear estar más bajo el cálido techo de su nueva casa, Shiva no podía olvidar el amor de quien la había rescatado, e inició un increíble viaje para agradecerle su noble gesto.

La canina caminó nada más y nada menos que 320 kilómetros hasta encontrar a Baranovskaya, quien al percatarse de su presencia lloraría de emoción y la abrazaría fuertemente tras verla caminar con mucha salud.

Juntas nuevamente

Autor: Eduardo Millo
Autor: Eduardo Millo

Le costaba un mundo reconocer que la hermosa perrita había iniciado tan largo viaje solo para encontrarla y brindarle su amor.

Estando juntas una vez más, la nueva dueña habilitaría un espacio en su casa donde ahora la canina comparte espacio con ella y su hija, conformando así una linda familia en la que reina el amor y la solidaridad.

En este mundo hacen falta más personas con el corazón de Baranovskaya y la valentía de Shiva, tal vez así este tipo de situaciones dejen de ser la excepción, para convertirse en lo omún, en lo más normal, en lo cotidiano.